A lo largo de la vida, hay pocos instantes en los que hemos sido genuina y verdaderamente felices. A menudo son momentos fugaces, incluso banales: un paseo, una comida, un libro, una película... Somos lo que queda de nuestros recuerdos felices, nada más.
Acabo de escuchar la expresión más castiza, rencorosa y elegante a la vez que he oído en mi vida: ya quisieras saber tú todo lo que a mí se me ha olvidado.
Hay pintores que retratan el paisaje y otros que consiguen pintar la calma y nos invitan a parar y a bajar revoluciones.
El artista catalán Carlos Díaz (Barcelona, 1968) pertenece a los segundos. Sus obras son un refugio de cal, luz mediterránea y calma absoluta.
👇🏻Abro hilo.