¡No te la pierdas! ✍️La genialidad de Carlín sobre los últimos sucesos en el Congreso.
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1️⃣ Derrocar a un dictador suena moralmente justo. Nadie llora por un tirano. Pero el derecho internacional no se construyó para proteger a los buenos, sino para contener a los poderosos. Por eso prohíbe la fuerza casi sin excepciones: no porque ignore la injusticia, sino porque sabe que, si cada país decide a quién “liberar” a balazos, el mundo vuelve a la ley del más fuerte.
2️⃣ El problema no es Maduro. El problema es el precedente. Cuando la fuerza militar se usa para cambiar gobiernos sin reglas claras, la soberanía deja de ser un límite y se vuelve un estorbo. Hoy es “derrocar a un dictador”; mañana será “corregir una elección”, “proteger intereses”, “restaurar el orden”. El derecho no absuelve dictaduras, pero tampoco legitima cruzadas unilaterales.
3️⃣ La pregunta incómoda no es si un tirano merece caer, sino quién decide cuándo y cómo. Porque la historia enseña algo brutal: sacar al dictador es fácil; construir justicia después, no. Y cuando la legalidad se rompe en nombre del bien, casi siempre lo que sigue no es libertad, sino caos, violencia y nuevas víctimas. El derecho existe para recordarnos eso, incluso cuando incomoda.
Compartimos la gran alegría de los venezolanos por la caída del dictador a quien se debe someter a los procesos judiciales que corresponden con todas las garantías del Estado de Derecho.
Pero al mismo tiempo queda la preocupación por un precedente que puede ser muy peligroso para la vigencia del derecho internacional.
Finalmente, removido Maduro la crisis no se ha resuelto. Su circulo permanece en el poder y los venezolanos siguen en vilo. Las próximas horas son críticas.
Estoy cerca del querido pueblo peruano en este momento de transición política. Rezo para que #Perú pueda continuar por el camino de la reconciliación, el diálogo y la unidad nacional.