PhD Public International Law and International Relations
LLM Intl Criminal Jurisdiction
Assistant Professor University of Seville
Human Rights-Rule of Law.
Agradezco a la Editorial Trillas la publicación de mi libro sobre la reforma judicial. Espero que ayude a activar la discusión sobre la justicia que nuestro país requiere.
Claro que hay un libro que expone cómo el Estado se transforma en organización criminal; y lo que es más, lo escribió la experta venezolana Thairi Moya @ThairiMoya Muy útil para estudiar el chavismo y el desmadre mexicano en marcha.
I’m delighted to share my latest post: “Venezuela, Narco-Trafficking Narratives, Crimes Against Humanity, and the Rome Statute: Keeping Accountability on Track.”
Many thanks to the Opinio Juris team for the opportunity and careful editorial support!.
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Escribo hoy en @publico_es sobre la concepción "realista" a la que corren a convertirse tantos "analistas", que descalifica el Derecho internacional, si no, incluso, el Derecho mismo
La distopia de un mundo sin derecho https://t.co/x242WOnYx6 a través de @publico_es
Desde Chile mantendremos plena coherencia con nuestros principios y valores.
Esto no se trata de apoyar ni justificar dictaduras —Chile no lo hace—, sino de quién decide y con qué legitimidad sobre el futuro de un país. Hoy es Venezuela, con la excusa del narcoterrorismo y la intención declarada de controlar sus recursos, mañana puede ser cualquier otro, con cualquier otra excusa.
La soberanía y el Derecho Internacional no son opcionales: son la base de todo orden legítimo.
1️⃣ Derrocar a un dictador suena moralmente justo. Nadie llora por un tirano. Pero el derecho internacional no se construyó para proteger a los buenos, sino para contener a los poderosos. Por eso prohíbe la fuerza casi sin excepciones: no porque ignore la injusticia, sino porque sabe que, si cada país decide a quién “liberar” a balazos, el mundo vuelve a la ley del más fuerte.
2️⃣ El problema no es Maduro. El problema es el precedente. Cuando la fuerza militar se usa para cambiar gobiernos sin reglas claras, la soberanía deja de ser un límite y se vuelve un estorbo. Hoy es “derrocar a un dictador”; mañana será “corregir una elección”, “proteger intereses”, “restaurar el orden”. El derecho no absuelve dictaduras, pero tampoco legitima cruzadas unilaterales.
3️⃣ La pregunta incómoda no es si un tirano merece caer, sino quién decide cuándo y cómo. Porque la historia enseña algo brutal: sacar al dictador es fácil; construir justicia después, no. Y cuando la legalidad se rompe en nombre del bien, casi siempre lo que sigue no es libertad, sino caos, violencia y nuevas víctimas. El derecho existe para recordarnos eso, incluso cuando incomoda.