Hoy en México celebramos el Día del Padre.
Damos gracias por quienes, con ternura, trabajo y entrega, han sido presencia, camino y cuidado en la vida de sus hijas e hijos.
Hoy también queremos abrazar en la oración a los padres migrantes, que cargan consigo la esperanza de una vida más digna; a quienes se encuentran desaparecidos; y a los padres que no dejan de buscar a sus hijas e hijos, sosteniendo con amor una espera llena de dolor y dignidad.
Que el Dios de la vida acompañe a cada padre, fortalezca a quienes caminan, consuele a quienes esperan y nos comprometa a construir un país donde nadie falte.