BAILA
Baila
con rabia,
con fuerza,
con inercia,
con pasión
o indiferencia.
Baila
aun sin ganas,
sin música,
sin pista,
sin testigos
sin pareja.
Reconvierte
la tristeza,
la soledad,
la ausencia,
el duelo.
Baila
con sombras
y luces.
Baila
contra la tentación,
la rendición,
la amargura,
la huida.
Baila
con los temores,
con la angustia
con tus monstruos...
Y después,
ante Dios,
retador o vencido,
en pie o de rodillas
furioso o extenuado,
sigue bailando.
Pudiendo brillar
no elijas las sombras.
Que no te venza el pudor
si Dios encendió, en ti
el amor y la justicia.
No escondas la fe
que te fue regalada.
La misión no es tuya para ignorarla.
No te enroques en un silencio
que acalla la Palabra.
Eres imagen de Dios.
Que quien te vea
lo intuya.
No entierres los talentos.
Que arda en ti el evangelio.
No es tuya la luz,
sino de Dios mismo,
a través de ti.
«Lámpara» @jmolaizola
¿Qué harías si tus amigos temieran que, con tu partida, se perdiera para siempre el secreto de tu vida? 🤔💭
Eso le sucedió a Ignacio. Sus compañeros, sabiendo que la experiencia que les había transformado tenía un origen concreto, le suplicaron que contara cómo fue guiado desde la herida y el desconcierto hasta la fuente de su vocación.
Y así nació el "Relato del Peregrino". Una confesión muy viva, capaz de cuestionar cinco siglos después a quienes aún desean preguntarse: ¿Cómo se aprende a escuchar a Dios en la propia historia?
Abre esta lectura pastoral y espiritual de la Autobiografía de San Ignacio y acompaña al Peregrino en su viaje interior, que puede convertirse también en el tuyo.
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Si te sientes como una bayeta
como una colilla
como una cáscara,
no riegues tu tristeza,
no existe tu fracaso
(¡El fracaso es el suyo!)
el del que te usó para limpiarse
y te tiró como bayeta vieja,
el que aspiró tu energía,
te disfrutó y pisó, como a colilla usada;
el que mordió tu fruto
y tiró lo que quedó de ti
la monda y lironda cáscara de terciopelo.
Si eres bayeta,
colilla
o cáscara
¡siémbrate en ti!
Y vuelve a florecer en un cuadro,
en un poema,
o si cáscara,
en el manjar de un niño hambriento.
(Así hice yo)
Gloria Fuertes
Amar a los enemigos no es que tengas que ser el mejor amigo de todo el mundo. Es aprender a conjugar el respeto, no convertir las diferencias en motivo para el odio, no dejar que el conflicto se vuelva personal, y aceptar que a veces la distancia es parte de la cordura.
Sueño una #comunicación que sea capaz de hablar al corazón, de suscitar actitudes de apertura y amistad, de apostar por la belleza y la esperanza aun en las situaciones aparentemente más desesperadas; una comunicación capaz de generar compromiso, empatía e interés por los demás.
Jesús te pide una mirada que no se detenga en lo exterior, sino que vaya al corazón; una mirada que no juzgue, sino que acoja. Porque sólo el amor cura la vida.
EXAMINAR LA VIDA
Hay que hacer una pausa
en medio del camino,
al final de una etapa,
cuando la luz se ha ido
y aún no se anuncia
el siguiente amanecer.
Rememorar la ruta recorrida
es necesaria escuela del mañana.
¿Quién peregrinó a tu lado?
¿Quién mostró el rostro de Dios?
¿En qué consistió el amor?
¿Dónde extraviaste los pasos?
¿Qué destino te sostuvo
cuando faltaban las fuerzas?
¿Qué te hizo reír?
¿Qué te hizo llorar?
¿Quién te hirió?
¿Quién te sanó?
¿A quién supiste querer?
¿Serviste?
¿Qué huella dejó tu paso?
¿Quién habitó tu silencio?
¿Fueron ciertas tus palabras?
Examina, sí, la vida,
no para buscar medallas
que añadir al equipaje.
No para sumar reproches
a tu lista de fracasos.
Es solo un punto y seguido
este examen de los días.
Pero es útil detenerse
y aprender de lo vivido
para seguir avanzando
agradecido y humilde.
Solo los necios
viven sin mirar atrás.