Ya estamos grandes para perseguir a quién no muestra interés. Si se alejan, no hablan ni se preocupan por tí, también están dando una respuesta. Déjalos ir. La vida es demasiado grande para esperar a quién decidió no estar. No te abandones por nadie.
No imaginas lo sanador que puede ser para alguien acostumbrado a la incertidumbre, encontrarse con una persona que dice lo que siente y hace lo que dice. A veces, la coherencia y la claridad también son una forma de cuidar.