Les voy a decir otra verdad; en el estadio sí había ambiente, pero se sentía raro. Había mucho invitado especial ( como yo ) que no necesariamente iba por pasión al fútbol.
Creo que encarecieron tanto la experiencia de asistir que mucha gente que sí vive el fútbol desde el corazón se quedó fuera. Y quienes estábamos ahí, aunque agradecidos y emocionados, no siempre supimos generar el ambiente que un partido así merece.
Yo, por ejemplo, no usé el celular, apenas tomé dos fotos e intenté disfrutar el momento. Pero siendo sincero, no di el ancho como aficionado al fútbol. Lo di como mexicano: se me hizo un nudo en la garganta durante el himno, me emocioné al ver nuestra bandera y sentí orgullo de estar ahí. Pero cuando rodó el balón, no lo viví con la intensidad de quien sigue este deporte toda la vida.
Y estoy seguro de que había muchos como yo.
Es una lástima que gran parte de las gradas no estuvieran ocupadas por quienes verdaderamente aman el fútbol, porque son ellos quienes convierten un estadio en algo mucho más grande que un simple partido.
📢Maestros de la CNTE y CETEG, jubilados de Pemex, CFE, Banobras y Luz y Fuerza, madres buscadoras, prostitutas, extrabajadores de Mexicana, transportistas, campesinos y hasta dueños de palcos del Estadio Azteca.
⚽️Todos amenazan con protestar en torno al Mundial.
Más allá del impacto mediático, el dato preocupante es otro: muchas de sus demandas llevan años sin resolverse.
Sheinbaum dice que no habrá represión, pero surge una pregunta inevitable: ¿por qué tantas causas legítimas sólo parecen recibir atención cuando amenazan con afectar el evento más importante del planeta?
MIS RESPETOS.
Te podrá caer bien o mal Zverev, pero un deportista que padece diabetes tipo 1 desde los 4 años, que no puede saltarse la insulina ni en plena final y que gana Roland Garros. Para mí es un ejemplo de que con voluntad nada es imposible.
Jamas superare este video, el PAPA, uno de los hombres más poderosos del mundo, el líder de 1.500M de fieles. Iba al comedor, saludaba, se tomaba el café, ofrecía galletas, preparaba regalos, iba a su pequeña oficina, se iba en auto.
TODO EN ESPAÑOL.
Francisco.
Argentino.
Una tenista polaca de 24 años llegó a París la semana pasada clasificada en el puesto 114 del mundo, sin patrocinadores, sin ingresos garantizados y sin certeza siquiera de poder pagar su habitación de hotel.
Tuvo que ganar tres partidos de clasificación solo para entrar al cuadro principal del Abierto de Francia. El dinero de los premios solo se paga al final del torneo, así que una marca polaca de bebidas deportivas intervino discretamente y cubrió su factura de hotel.
Su nombre es Maja Chwalinska. Y hoy, juega la final del Abierto de Francia.
Antes de este torneo, había ganado exactamente un partido de cuadro principal de Grand Slam en toda su carrera. Luchó contra una depresión tan severa que en 2021 no podía levantarse de la cama. Se sometió a una cirugía de rodilla en 2022. Pasó años luchando en torneos menores por toda Europa solo para mantenerse a flote.
Luego llegó a París, ganó tres clasificatorios y siguió ganando. Zheng Qinwen. Elise Mertens. Maria Sakkari. Diana Shnaider. Nueve partidos seguidos. Un solo set perdido.
Ahora es la primera clasificatoria en la historia del Abierto de Francia en llegar a la final. La última vez que una clasificatoria alcanzó una final de Grand Slam fue Emma Raducanu en el Abierto de EE.UU. de 2021. Raducanu ganó.
Simplemente por llegar a la final, Chwalinska ha ganado más dinero en premios que en toda su carrera junta. El cheque por ser subcampeona es de $1.6 millones. Si gana hoy, se lleva $3.25 millones a casa.
Hace una semana no podía pagar su habitación de hotel.