Nunca había pensando a fondo la frase de El Principito: "Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres" Hasta que me pasó, y me di cuenta de cuanta razón tenía el autor.
Hay personas que lograron superar sus peores momentos gracias a un perro que insistía en salir a pasear o a un gato que nunca dejó de acostarse a su lado. No son mascotas, son familia, y no pienso discutirlo.