Separó los labios para mostrarse sorprendida. ¿Será que de VERDAD no se acordaba de ella? Sería lamentable responder que sí, por lo mismo...
"L-Lo siento, tenías un mosquito."
en el coche.
La torpe mangaka había olvidado decir su nombre, pero Henryk se enteraría de él al recoger el delicado colgante de plata que se le quedó sobre la mesa. «Nyoko».
¡Ah! Que fuera el dueño del restaurante tenía sentido. Aún así, no veía necesario el regaño hacia los trabajadores de la cocina, pues el local gozaba de buena reputación y, ello había sido un simple error, ¿quizá al tomar la nota? No se sentía víctima de ninguna manera, ›
› chef.
Volvió la mirada a la pelirrosa, ¡qué descortés! Ni siquiera se había presentado.
— Ah, sí. Soy Henryk. Soy el dueño de este lugar. Personalmente haré que ellos aprendan a cocinar mejor. Espero que acepte mi invitación.
Hizo una reverencia como lo harían los ›
otro Uber, que está esperando allá afuera. ¡Le hablaré luego! ¡Tenga buena noche!"
Entre tropiezos, salió del lugar, tenía el rostro aún más rojo que antes.
Afuera, el regordete conductor la miró con cara de pocos amigos, así que sin echar ojeada hacia atrás, se adentró ›
Lo mismo diría él, si no estuviera borracho y con un teléfono no se atrevería a decir nada de lo que está diciendo.
Escribió, escribió. Está pensando.
📱: buen punto.
...
📱: igual, pajera tu
📱: 🖕
Nyoko vio volver al varón sin su plato, quedándose, ¿extrañada? La convicción con la que él se dirigió a la cocina había sido tan legítima, que con el cambio de acontecimientos no supo qué decir. Ciertamente, la noche había caído de pronto, y el restaurante no estaba tan ›
Sentenció, visiblemente molesto pero con un tono calmo en sus palabras. Habiéndose limpiado el sudor de la cocina (y del enojo), tuvo una idea.
— Te invitaré a cenar personalmente. Espero que no sea una molestia.
Así como lo dijo, utilizó una servilleta como hoja y escribió ›
¡Pudo ser peor! Digo, ni siquiera llegué a pagar, haha."
Sacó —igualmente— el teléfono, apuntándose el número al lanzarle una mirada al mayor, ¡qué serio lucía! Luego, solicitó un Uber.
Mierda, ¡a diez minutos de distancia!
"Supongo que es todo por hoy... Señor... Eh...›