No hay atajos. Madrugar es difícil, cuidar el cuerpo es difícil, estudiar es difícil, trabajar es difícil, crecer espiritualmente también. Pero es justo que mucho cueste lo que mucho vale.
A medida que uno envejece, se da cuenta cada vez más de que la verdadera felicidad se compone de mañanas tranquilas, un entorno limpio, acostarse temprano, un hogar seguro y personas que no te agoten la energía...
No me cansaré de decirlo. Evita hablar de tu relación, de tu trabajo, de tus proyectos, de tus finanzas. Si todo va bien, solo agradece a Dios. No des pistas a tus enemigos. No todo el que te escucha le importas, solo está recogiendo información. Cuídate de la envidia.
Mi baile inolvidable fui yo, porque incluso atravesando el caos, con la mente cansada, y el alma rota, seguí avanzando. Y hoy, sin miedo a lo que venga, seguiré bailando en mi historia.
Mi perrita se portó muy mal, por lo que decidí ponerle su cadena como castigo, pero como su cadena está rota, solo simule que la encadenaba y ya lleva media hora triste, encadenada a la nada.
Si no aprendés a calmarte, cualquier palabra te desestabiliza. Si no aprendés a valorarte, cualquier rechazo te destruye. Si no aprendés a priorizarte, cualquier persona te manipula. Al final no se trata de los demás, se trata solo de vos.