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ㅤㅤㅤㅤ𝒑𝐚𝐯𝐨 𝒐𝐜𝐞𝐥𝐥𝐮𝐬 ָ࣪
ㅤ❅ㅤ 𓈒 ㅤ𓈒 ㅤ𓈒ㅤ 𝕬n 𝗮𝗰𝗰𝗼𝗺𝗽𝗹𝗶𝘀𝗵𝗲𝗱 𝐬𝐰𝐨𝐫𝐝𝐬𝐦𝐚𝐧 and a 𝐬𝐭𝐫𝐚𝐭𝐞𝐠𝐢𝐜 𝐭𝐡𝐢𝐧𝐤𝐞𝐫 in the 𝗞𝗻𝗶𝗴𝗵𝘁𝘀 of 𝗙𝗮𝘃𝗼𝗻𝗶𝘂𝘀, 𝗿𝘂𝗺𝗼𝗿𝗲𝗱 to hail from 𝘣𝘦𝘺𝘰𝘯𝘥 𝘔𝘰𝘯𝘥𝘴𝘵𝘢𝘥𝘵.ㅤ ͙
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Esta mañana se había levantado más temprano de lo usual para poder asistir al cementerio y, si tenía suerte, coincidir con Diluc.
En un pasado no muy lejano hubiese hecho lo posible por no incordiar al dueño del viñedo con su presencia, pues su visión cryo y el parche >
para ponerse en pie ante la tumba de su padre adoptivo y esperar a que Diluc llegase a su encuentro.
También tenía unas felicitaciones y un regalo que darle, y podría hacer entrega de una forma menos seria, pero sería una falta de respeto a la memoria del hombre que >
@pyroregrets Sobre todo la amistad. —¿Recibiste algún obsequio el día de hoy? —Inquirió curioso al sentarse en la barra y apoyar el mentón sobre ambas manos.
@pyroregrets —Yo~ Veo que todavía no han cerrado, ¿estaba esperándome Maestro Diluc? —Saludó con su habitual sonrisa totalmente carente de vergüenza y sentido del ridículo. —Ya que todavía no son las doce, estoy a tiempo de venir a desearte un feliz día del amor... y la amistad. — >
y cierto niño del bosque. En la oficina de la Gran Maestra Intendente le esperaba una canasta con un ramillete de flores frescas, entre ellas crisantemos, margaritas y, por supuesto dientes de león.
Está un poco confundido tanto por el trato diferenciado como por ambas tabletas.
—Maestra Jean~ Me ha resultado encantador el detalle, pero ¿por qué dos? —Él por su parte también había preparado un regalo, con la ayuda de la pequeña caballera chispeante >
Ha dejado un poco de chocolate para cada uno de los Caballeros.
Y si se dan cuenta de que todos los demás tienen una magdalena y @cryoswordman dos tabletas de chocolate... pues no se arrepentirá de nada.
—Yo... —Titubeó un poco antes de continuar, pero finalmente se decidió por soltar la mano de la mujer. —Incluso si las cosas cambian a partir de ahora, seguiré aquí para ti. Espero que puedas ser muy feliz. —Y su hermano también, después de todo eran el uno para el otro.
Ese momento era único e irrepetible, Kaeya había abierto su corazón y desenmascarado sus sentimientos como poquísimas veces se lo había permitido antes. Ahora estaba vulnerable, sentía como su ansiedad le hacía un nudo en el estómago y le provocaba una ligera taquicardia, >
"¿Sinceramente? Tienes cierto punto de razón. Aunque tampoco es tan sorprendente a la vez." Jean incluso dejó escapar una risita, casi como la de una colegiala que acababa de colarse por alguien por primera vez.
Aunque ya no era ninguna de las dos cosas.
No hacía falta dar +
—Fuiste la primera amiga que hice cuando me acogieron los Ragnvindr y aunque muchas cosas han cambiado, sigues aquí... —Y tal vez era mejor así, que las cosas se mantuvieran inmutables para no perder uno de los pocos vínculos que le quedaban.
O no.
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de aquel árbol y la estatua de Barbatos, era imposible que Kaeya contuviese su nata curiosidad como superviviente de un reino que no le rendía culto a ninguna deidad.
—Maestra Jean, ¿le importa si le hago una pregunta impertinente?
@anemoleader
El ocaso comenzaba a teñir el cielo con su tono carmesí, señal que le indicaba al capitán de caballería que era hora de poner en marcha su plan en colaboración con la cabellera chispeante.
El primer paso era simple: encontrar a la Gran Maestra Intendente en su día libre. >
del árbol ante el cual la propia Venessa había jurado lealtad a Mondstadt. Sabía que Jean venía al mismo sitio todos los años y ahora que lo pensaba, nunca le había preguntado sus motivos, tal vez para no inmiscuirse en lo que no le incumbía, pero ahora, ante la solemnidad >