Increíble que tanto sujeto tirando mierda innecesaria sobre la hospitalización de Violeta Boric, que tuvo que salir Cecilia Piñera (que es pediatra) para aclarar que la niña no tuvo trato especial en el hospital y que se debe valorar la salud pública pediátrica.
De verdad que algo pasa en la psique de un sector político que sigue pegado con la relación de Boric con su guagua. De la Parra o Cohen o algún otro psiquiatra-país debieran opinar https://t.co/35beAqedAi
… Pero anda a decirles que escuchen el sonido de un humedal antes de taparlo para regalarlo a inmobiliarias o de un fondo marino antes de regalarlo a salmoneras corruptas.
Ya que #BTSalNacional llenó la agenda semanal, les comentamos otras cosas que pasaron en el país por si se las perdieron:
1. Propuesta de semanas de 52 horas laborales
2. Actuar ilegal de exministra Steinert al solicitar datos a la PDI
Armando Ide, dueño de inmobiliarias que construyeron el 38% de los mega edificios en Estación Central– tiene a la venta 41 parcelas en la orilla del #LagoVillarrica. El proyecto Refugio Ribera Norte se oferta como un “paraíso natural”, centrado en “proteger la biodiversidad y los ecosistemas”. Pero, Conaf constató en dos fiscalizaciones que el proyecto arrasó con una cantidad indeterminada de robles, canelos, arrayanes y lingues, además de incumplir con el plan de manejo del terreno.
https://t.co/GbmXjvLhxK
Crazy that this is getting barely any coverage. This year’s European Press Prize was just awarded to an investigative report by the Dutch newspaper De Volkskrant. It is entitled “What the Wounds Tell” and in it the journalists Maud Effting and Willem Feenstra document the cases of 114 children in Gaza under the age of 15 who were struck by a single bullet to the head or chest. Almost all of them died or were left severely disabled. They chose to document only the cases of boys and girls under the age of 15 (though often much younger: aged 3, 4 or 7) because these are children who can be immediately identified as such. “A single bullet in these parts of the body is a clear indication that these children were deliberately targeted“, the two journalists write.
This is the article: https://t.co/YkZrpqBWBQ
Es difícil encontrar el #Plan90 de Kast donde dice "buscar e 'inflar' activamente periodistas afines" o "agobiar" a la oposición con medidas para los primeros 90 días de gobierno. Lo dejo disponible para que la prensa y la sociedad civil 👇 https://t.co/lXMEIWGjG8
Eso no va a hacer que los migrantes se vayan, sino que no se atiendan y no se eduquen. Como resultado podrías tener un aumento de ITS, embarazos no controlados y neonatos sin control sano ni inmunización. Ni hablar de la brecha en educación.
Pero para qué dar la lata con eso
El ministro Quiroz desmiente el oficio firmado por el ministro Quiroz y niega que el Ministro Quiroz vaya a hacer lo que dijo que haría el ministro Quiroz.
Cosas que son comunismo en lo que va de gobierno:
-Los buses eléctricos
-Las bicicletas
-La peatonizacion
-Los pingüinos
-La salud pública
-Los estudiantes mayores de 30 años
-Los árboles
CARTA ABIERTA A LA MINISTRA DE SEGURIDAD.
Trinidad Steinert. @MinSteinert
Presente:
Señora Ministra,
He leído con atención —y no sin cierta perplejidad— su reciente declaración en la prensa, en la que afirma que tiene una ambiciosa misión: “La de recuperar el Estado de Derecho”. La frase, de apariencia solemne, tiene sin embargo un inconveniente mayor: presupone la pérdida de aquello que, en rigor, no se ha extraviado.
Resulta inquietante que una autoridad encargada precisamente de resguardar el orden institucional sugiera, siquiera retóricamente, que Chile ha dejado de ser un Estado de Derecho. Porque si tal premisa fuese cierta, no estaríamos ante un problema comunicacional, sino ante una ruptura estructural de la República. Y, como usted bien sabe —o debiera saber—, las palabras en política no son inocuas: configuran realidad, orientan percepciones y, en no pocos casos, erosionan confianzas.
Conviene entonces precisar conceptos, no por pedantería académica, sino por responsabilidad institucional.
El Estado de Derecho no es una consigna aspiracional ni un eslogan de campaña; es un principio estructural de organización del poder. Supone, entre otras cosas, que la ley es superior a la voluntad de quienes gobiernan, que los poderes del Estado se encuentran separados y equilibrados, que los derechos fundamentales son exigibles y que las autoridades actúan dentro de marcos jurídicos previamente establecidos.
Si Chile no viviera bajo estas condiciones, usted no estaría ejerciendo su cargo en virtud de normas vigentes, los tribunales no fallarían conforme a derecho, y la oposición —incluyendo a quienes discrepan de usted— no podría expresarse libremente sin temor a represalias institucionales. La evidencia empírica, señora Ministra, desmiente su afirmación con una contundencia que no requiere mayor elocuencia.
Es cierto que existen desafíos en materia de seguridad, cumplimiento de la ley y eficacia del sistema. Nadie razonable lo discute. Pero confundir deficiencias operativas con ausencia de Estado de Derecho es, en el mejor de los casos, una imprecisión conceptual; en el peor, una estrategia discursiva que tensiona innecesariamente la legitimidad institucional.
Porque decir que se “recuperará” el Estado de Derecho implica insinuar que actualmente impera la arbitrariedad, que la ley ha dejado de regir o que los derechos fundamentales se encuentran suspendidos. Y esa descripción, además de inexacta, es peligrosamente cercana a los diagnósticos que, en otras épocas y latitudes, han servido de antesala para justificar excesos que luego todos lamentan. Los chilenos tenemos 17 años de nuestra historia reciente fragmentada por una ruptura institucional que eliminó el estado de derecho, luego, ni en broma.
Chile, con todas sus imperfecciones, mantiene vigentes sus instituciones, sus tribunales, su marco constitucional y su sistema de garantías. El Estado de Derecho no es perfecto —nunca lo es—, pero existe. Y precisamente por existir, puede y debe perfeccionarse, fortalecerse y hacerse más eficaz. Esa es una tarea legítima. Pero no requiere ser dramatizada como una reconstrucción desde las ruinas.
Cabe entonces preguntarse: ¿se trata de una confusión conceptual o de una licencia retórica? Si es lo primero, le convendría revisar las definiciones. Si es lo segundo, quizás valga la pena recordar que la sobreactuación institucional suele tener costos más altos que beneficios políticos.
La ciudadanía espera de sus autoridades claridad, rigor y prudencia. Sobre todo cuando se habla de los pilares que sostienen la convivencia democrática. El Estado de Derecho no se invoca como una promesa de campaña ni se ofrece como si fuese un bien perdido en una vitrina vacía. Se ejerce, se respeta y, en todo caso, se fortalece.
Afortunadamente, señora Ministra, en Chile no hay nada que “recuperar” en ese sentido. Lo que sí hay —y con urgencia— es mucho que mejorar.
Atte.,
Un ciudadano que aún confía en que las palabras importan.
@MisColumnas