Se burlaron de los pobres, cagaron a palos a los jubilados, se guardaron la guita de los discapacitados, no pudieron explicar que pasó con Libra, se rieron del Nunca Más, le pegaron un tiro en la cabeza a un fotógrafo, quisieron meter en cana a dos periodistas. ¿Qué esperaban?
Llenaron, como siempre, dejaron claro su mensaje y volvieron a lo suyo. No hay escenario climatológico o circunstancial que los cambie. El hincha de Boca es diferente, especial.