🔴LO LEÍSTE?| A pesar de no competir: Registro del Instituto Nacional del Deporte revela que ministra Duco recibió más de $50 millones en pagos de beca
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¿Sabías que el gobierno te obligará a pagar deudas que no son tuyas?
El proyecto de Ley para pagar la deuda de luz, sumará la deuda total, residencial y comercial, deudas chicas y grandes, en un gran monto que se prorrotea entre todos: Terminaremos pagando las deudas de empresas.
LOS HIJOS TONTOS DE LOS RICOS
Hay una aristocracia que nunca murió. Sólo cambió el caballo por un SUV alemán, la espada por un MBA de universidad boutique y el escudo familiar por una foto en LinkedIn con blazer azul marino y brazos cruzados. Son los herederos del poder. Los hijos tontos de los ricos. Una especie protegida por el ecosistema nacional, criada en parcelas, clubes de golf y colegios donde el mayor mérito académico consiste en no ahogarse con la colación.
Durante siglos la nobleza europea perfeccionó el arte de reproducirse entre primos. La genética hacía lo suyo: mandíbulas torcidas, delirios mesiánicos y una capacidad intelectual comparable a una puerta giratoria. Pero eran reyes. Si el príncipe babeaba sobre la armadura, el reino entero concluía que debía tratarse de “una señal divina”.
La colonia latinoamericana heredó esa tradición con entusiasmo. Los latifundistas no mezclaban sangre: la conservaban. Los mismos apellidos iban y venían como una playlist endogámica del poder. Los primos se casaban entre ellos, los parientes hacían negocios entre ellos y los nietos terminaban administrando ministerios, notarías o bancos aunque confundieran el PIB con una cerveza artesanal.
Y aquí estamos. Siglo XXI. Inteligencia artificial. Cohetes privados. Cirugías robóticas. Pero seguimos gobernados por el equivalente humano de un mueble mal armado.
El hijo tonto del rico tiene rasgos fáciles de detectar. Habla de “mérito” después de heredar tres departamentos. Cree que levantarse a las 9:30 es “mentalidad de tiburón”. Usa palabras como networking, mindset y disrupción porque jamás logró dominar sujeto y predicado. Estudia en universidades donde el examen de admisión consiste básicamente en llegar vivo al campus. Luego aparece mágicamente como gerente en la empresa del papá, aunque una vez intentó calentar agua en el microondas sin sacar la cuchara metálica.
Lo extraordinario no es que existan. Lo extraordinario es la devoción nacional hacia ellos. Cada cierto tiempo aparece uno corriendo un BMW a 264 km/h, destruyendo un grifo a peñascazos o insultando en un avión a un tripulante afroamericano. Y aun así, ahí siguen: directorios, gerencias, ministerios, campañas políticas y fundaciones “sin fines de lucro” con oficinas de lujo y asesorías pagadas por el Estado.
En política son especialmente fascinantes. Hijos de senadores convertidos en diputados. Nietos de alcaldes transformados en gobernadores. Hermanos instalados en empresas públicas y los peores como asesores en la Moneda. Una monarquía sin corona, pero con viáticos. La democracia latinoamericana terminó funcionando como un asado familiar donde los cargos públicos se reparten igual que los pedazos de carne y los choripanes.
El problema no es sólo el nepotismo. El problema es la mediocridad blindada. El hijo tonto del rico jamás enfrenta consecuencias reales. Si quiebra una empresa, “emprendió”. Si evade impuestos, “optimizó”. Si fracasa en política, lo mandan de embajador. Si destruye un país, lo invitan a dar charlas sobre liderazgo.
Mientras tanto, al ciudadano común se le exige excelencia olímpica para sobrevivir. Idiomas, posgrados, experiencia, manejo de software y sonreír mientras lo reemplazan por el sobrino inepto de alguien importante.
Porque el poder descubrió hace tiempo que la incompetencia hereditaria es funcional. El hijo brillante cuestiona. El hijo tonto obedece. Por eso las élites los reciclan como gerentes, parlamentarios o panelistas de televisión: adornos caros con capacidad limitada de pensamiento crítico. Golden retrievers con apellido compuesto.
Y así se perpetúa el sistema. El mediocre hereda al mediocre. El apellido pesa más que el talento. La cuna derrota al esfuerzo. El país avanza con el freno de mano puesto mientras una aristocracia de imbéciles administran las instituciones.
Los castillos desaparecieron, pero los idiotas hereditarios sobrevivieron. Ahora simplemente tienen oficina y acceso al presupuesto nacional. @MisColumnas
Durante todo el año pasado, Trinidad Sainz fue lobbista de las casas de apuestas online. En marzo llegó a La Moneda a coordinar las leyes que las regulan. Esto no es un error. Es un vacío legal que este gobierno aprovecha
Abro hilo
"Niño con sandwich", podría ser el título de un buen libro de 500 millones de pesos que investigue como es la alimentación escolar y la importancia de la JUNAEB, capaz que genere más empleo de lo que se pueden imaginar.
Hoy aterricé en el aeropuerto muy temprano, 5 AM. El taxi a la casa costaba 42 mil pesos....
¿La alternativa a esa hora? Centropuerto a Metro República ($2.300) y la 418 ($815).
Me demoré un poco más, pero ¡uno se ahorra casi 40 lucas!
Centropuerto va a tope con gente de pie.
#PREGUNTASERIA
¿El gobierno se querelló contra los pacos borrachos que chocaron, abandonaron y mataron a una mujer ayer en Santiago o solo lo hacen contra estudiantes?
Un barco iraní desarmado fue invitado a participar en un ejercicio naval indio junto a Estados Unidos.
Sus marineros fueron recibidos en tierra y desfilaron ante el presidente como gesto de cooperación.
Luego, en el último momento, Estados Unidos se retiró abruptamente del ejercicio, solo para dar media vuelta y torpedear el mismo barco al que acababa de acercarse.
Lo que siguió fue aún más grotesco.
Tras atacar un buque desarmado, Estados Unidos se negó a rescatar a los marineros que había arrojado al mar, abandonándolos a su suerte.
La lúgubre tarea de recuperar los cuerpos quedó en manos de la Armada de Sri Lanka.
Esto no fue una guerra, fue una traición de la peor calaña: una emboscada llevada a cabo bajo el pretexto de la diplomacia, seguida de una fría negativa a mostrar siquiera la más mínima decencia humana a los moribundos.
Representaría el colapso de todas las normas que supuestamente rigen la conducta civilizada en el mar.
Y, sin embargo, en lugar de indignación, gran parte de la respuesta de los medios estadounidenses ha sido de indiferencia o racionalización.
El bombardeo de una escuela de niñas se ignora; se habla de un bombardeo masivo sobre Teherán como si fuera una opción política más.
Cuando las atrocidades se normalizan y la crueldad se blanquea como "estrategia", la línea entre informar y complicidad comienza a desvanecerse.
LA MOTOSIERRA Y EL CRISTAL
Manual práctico de la amnesia selectiva.
Cuando el escándalo no es el símbolo, sino quién lo empuña, y la coherencia se convierte en un lujo innecesario.
La política chilena ha perfeccionado un arte que ya no sorprende, pero sigue indignando: la bipolaridad del mensaje. Un día la república se desmorona, al siguiente florece. Ayer el país estaba al borde del abismo, hoy es un ejemplo de prosperidad mal entendida. No es magia ni milagro económico: es simplemente el cambio de dueño del relato.
La imagen de Milei y Kast posando sonrientes con una motosierra se presentó como una simpática anécdota, casi folclórica. Un gesto rupturista, nos dijeron, una metáfora potente. Curioso, porque cuando hace algunos años la retroexcavadora de Quintana apareció en el debate público, la derecha reaccionó como si se hubiese anunciado la demolición de la civilización occidental. La diferencia no está en la herramienta, sino en la mano que la sostiene. El símbolo no escandaliza: escandaliza quién lo administra.
Boric fue bautizado como el “volteretas”, acusado de inconsistencias, matices y rectificaciones. Hoy, Kast, aún sin la banda presidencial, ya ha comenzado a moderar promesas, ajustar discursos y a recibir, con sorprendente naturalidad, el coro mediático que pide “bajar las expectativas”. Lo que ayer era traición ideológica hoy es pragmatismo responsable. El péndulo no cambió de eje; cambió de propietario.
La permisología fue demonizada como el gran obstáculo al progreso. Un monstruo burocrático que había que erradicar sin anestesia. Hasta que los vecinos de Vitacura lograron frenar el mall de Cencosud. Entonces, mágicamente, la permisología dejó de existir. Ya no era traba, sino defensa del entorno, participación ciudadana y legítima preocupación barrial. El concepto no murió: fue reetiquetado según el código postal.
La relativización alcanza niveles de virtuosismo cuando se observa el comportamiento mediático. Durante meses, portonazos, abordazos y delincuencia eran la banda sonora obligatoria de los matinales. Bastaron un par de días para que la criminalidad local se diluyera entre ferias artesanales, recetas navideñas y la crisis venezolana. Los toldos azules, al menos en Canal 13 y Mega, parecen haber sido declarados especie en extinción. La inseguridad no se erradicó: se apagó el switch.
La memoria, además de frágil, es selectiva. Quedaron atrás las frases destempladas, el negar “la sal y el agua”, el llamado a “apretar hasta hacer gritar” al gobierno de Boric, o la invitación explícita a “atrofiarlo” que hicieron Hoffmann, Larraín, Schalper y compañía. Hoy, desde las mismas voces, se invoca la responsabilidad republicana, la colaboración y la paciencia ciudadana. No hay autocrítica, sólo borrón y cuenta nueva.
Dicen que todo depende del cristal con que se mira. Error. Depende del dueño de la cristalería. Y aunque el tejado sea de vidrio, la derecha confía en que nadie recuerde quién fabricó los paneles. La amnesia, al parecer, sigue siendo su recurso más rentable.@MisColumnas
Increíble como hay dos criterios distintos para similares escenarios
🗳️Primarias de derecha 2017
Sebastián Piñera: 827.434 votos
Total participación: 1.417.637 votos
📰 El Mercurio :“Holgado triunfo”
🗳️Primarias izquierda y centro izquierda 2025.
Jeannette Jara: 825.692 votos
Total participación: 1.420.173 votos
📰 El Mercurio: “Con Participación Menor”
Juzgue usted mismo 🤷🏻♀️