Los y las estudiantes representantes de diferentes Universidades de Medellín estamos invitando a los candidatos presidenciales a un debate en uno de nuestros campus -concertado-. Ya enviamos la invitación formal a su equipo de campaña
Les esperamos
@AbelardoPTE@IvanCepedaCast
Manifiesto por este medio que estoy siendo seguida por personas en motos y temo por mi seguridad
Si mi rol de representante de los estudiantes molesta a cualquier sector político de este país, espero que mínimamente me respeten el derecho a la vida
Yo quiero ver mi niño crecer
Desesperanza
El fanatismo absorbe y limita el pensamiento. El fanatismo brinda verdades absolutas y no permite ver matices. El fanatismo hace que las cosas se vean en blanco y en negro. El fanatismo no promueve el debate argumentado, sino la confrontación agresiva.
En los últimos años, la democracia mundial se ha visto atacada por personajes que han llegado a cargos con mucho poder. Trump, Maduro, Netanyahu, Evo Morales, Bukele y Milei son solo algunos ejemplos. Desprecian la democracia, pero se benefician de ella. Detrás de ellos, grandes máquinas de propaganda martillando en el cerebro de sus votantes y valiéndose del algoritmo para saber con qué mensaje llegarles.
Hoy, Colombia ha elegido para segunda vuelta a dos personajes que se valen de la polarización para posicionarse, y con el triunfo de cualquiera el país estará dividido.
Por un lado, @IvanCepedaCast, que no solo ofrece la continuidad de un gobierno con grandes escándalos de corrupción, sino que ha defendido Chávez y la llegada de Maduro como su sucesor en Venezuela. Esto, sin contar su tibieza frente a los miembros de las extintas Farc, como Jesús Santrich; o que ha sido incapaz de criticar la fracasada paz total, de la cual él fue uno de los principales promotores.
Y, por el otro lado, @DELAESPRIELLAE. Un personaje que no solo ha tratado a sus compatriotas como “cafres malagradecidos”, sino que también ha sido cercano -y defendido- a Alex Saab, testaferro de Maduro; o a David Murcia Guzmán, que les tumbó sus ahorros a miles de colombianos. Se sabe, además (por lo que mencionó su esposa), que se iría del país si no gana, lo que demuestra que no está tan firme por la patria como lo anuncia en sus videos tipo show de entretenimiento.
Nuestro llamado es a que en segunda vuelta, vote por quien vote, sea capaz no solo de reconocer las falencias y errores de su candidato (que seguramente criticaría abiertamente si fueran del otro), sino también a que respete y entienda a sus amigos o familiares que voten diferente porque, ante este panorama, es difícil saber si hay un “mal menor”.
El candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, publicó un video en sus redes sociales a menos de 24 horas de las elecciones presidenciales, en el que hace un llamado al diálogo con los empresarios del país y asegura que, en caso de ser elegido presidente, gobernará para todos los colombianos. #VocesySonidos
@EliCL24@yuliosoriogar@PalomaValenciaL Yo no tengo enemigos. Tengo contradictores políticos a quienes quiero ganarles con argumentos y democráticamente. Por ahí se cuida la democracia.
De Fajardo hasta Paloma
Por: @jfsuescun
Durante 20 años, desde 2007, hice parte de Compromiso Ciudadano, el movimiento de Sergio Fajardo. Y lo digo sin ambigüedades: Fajardo sería hoy el mejor presidente posible para Colombia.
Precisamente porque creo en la democracia representativa y en el republicanismo liberal, quiero anunciar públicamente mi voto en primera vuelta. Lo hago con reservas, sí. Pero sin vergüenza.
Muchos llamarán a esto “voto útil”, como si el voto por convicción no encerrara también una aspiración utilitaria: que el candidato en quien creemos pueda llegar al poder. Resulta curioso que buena parte de quienes hoy condenan moralmente el voto estratégico hayan hecho parte de la ‘Ola Verde’ en 2010 con Antanas Mockus (@AntanasMockus) y Fajardo (@sergio_fajardo), pero luego votaran pragmáticamente por Juan Manuel Santos (@JuanManSantos) en 2014, en primera y segunda vuelta, porque existía entonces un propósito superior: la firma del Acuerdo de Paz con las Farc.
Toda democracia madura funciona también sobre la noción de responsabilidad histórica. Y el propósito superior de esta elección, para mí, es preservar la Constitución de 1991.
No confío en el proyecto constituyente del Pacto Histórico (@PactoCol) ni en la idea de una Asamblea Nacional Constituyente impulsada desde el gobierno Petro (@petrogustavo) y tolerada por el candidato Iván Cepeda (@IvanCepedaCast). Pero tampoco puedo confiar en el populismo libertario de Abelardo de la Espriella (@ABDELAESPRIELLA), cuya admiración explícita por Nayib Bukele (@nayibbukele) y sus fórmulas autoritarias de seguridad ponen en riesgo garantías fundamentales del Estado de derecho.
Voy a votar por Paloma Valencia (@PalomaValenciaL). Porque, contra muchos prejuicios, ella ha empezado a representar algo políticamente más complejo de lo que sus críticos están en capacidad de reconocer. Su tránsito reciente hacia posiciones menos dogmáticas y más dialogantes, la acercan más al centro liberal-republicano que al uribismo radical de hace una década. Es por esto que los uribistas radicales están con Abelardo.
Relacionado con esto, el debate alrededor de Paloma también revela un profundo machismo. A muchos hombres en política se les reconoce la capacidad de autonomía frente a sus mentores. A ella, no. Se insiste en reducirla a “la hija política de Uribe” (@AlvaroUribeVel), como si una mujer no pudiera ejercer agencia propia, revisar sus posiciones o construir independencia dentro de su propia tradición política. Paradójicamente, sectores que se autoproclaman progresistas terminan negándole justamente aquello que dicen defender: la capacidad femenina de autodeterminación política.
Creo en la capacidad de Paloma para gobernar con autonomía. Creo en su posibilidad de evolucionar políticamente. Y creo, además, que el país necesita recordar algo que Norberto Bobbio escribió en ‘El futuro de la democracia’: “La democracia no promete la eliminación de los conflictos, sino la existencia de reglas para resolverlos pacíficamente”. Eso también significa votar, a veces, no por quien más nos representa, sino por quien, dentro de la complejidad histórica que vivimos en este momento, puede preservar mejor las condiciones democráticas que permiten seguir discrepando en Colombia. Esa persona es, para mi, Paloma Valencia.
Me duele que mi primera vez votando para presidente no vaya a ser por Sergio Fajardo.
Pero tenemos que ser responsables con el país y cuidar la democracia, evitando que lleguen autoritarios y showseros payasos.
Mi voto será por @PalomaValenciaL.