todo mundo aqui comemorando a vitória do Paraguai contra a Alemanha, em plena segunda-feira, clima de feriado, todo mundo se reunindo, assistindo a um jogo que nem é do próprio país… juro, nascer br é uma dádiva
No sé cuáles son realmente los intereses de Sergio Fajardo. Lleva tres campañas presidenciales repitiendo el mismo discurso, la misma estrategia y la misma apuesta por la neutralidad. Mientras tanto, el país sigue enfrentando los mismos problemas de fondo.
Muchos de quienes alguna vez lo apoyamos esperábamos algo distinto: más claridad, más firmeza y una lectura más realista del momento que vive Colombia. Pero Fajardo nunca pareció entender que, en un país profundamente polarizado, no basta con querer estar por encima de los bandos.
Jugar siempre a ser el más impoluto, el más correcto y el más intocable puede sonar atractivo, pero gobernar y liderar exige tomar posiciones. Colombia necesita criterio y decisiones, no una neutralidad permanente. Y eso es algo que él nunca terminó de comprender.
Este domingo llegamos a las urnas con una Colombia llena de miedos y rabias, dividida
hasta lo más profundo. Gane quien gane, no sabemos cómo vamos a amanecer el lunes
22 de junio.
Resumen: Tres párrafo de “soy feminista hace 7 años…” una línea de “me olvido de mis principios y voto por la seguridad del país” el resto es más justificativas de por qué se contradice.
Soy feminista y voy a votar por Abelardo
Por: Amalia Uribe
Soy feminista y voy a votar por Abelardo De La Espriella. Soy consciente de que, para muchas personas, especialmente para mujeres, amigas mías, feministas también, suena contradictorio. Parece una traición a mí misma, a mis principios y al feminismo. Y por eso hoy vengo a explicar mi postura y a defenderla. No para convencer a nadie, sino porque creo que las decisiones políticas —y personales— de una mujer también son una causa feminista, más aún, son un logro del movimiento.
Me declaro abiertamente feminista desde hace siete años. En un principio, muy radicalizada, veía machismo en todas partes y me ofendía todo el tiempo. Luego, elegí, día a día, combatir los micromachismos que veía a mi alrededor. Me di cuenta de un montón de actitudes machistas que yo también tenía y empecé a eliminarlas de mi vida. La más importante y de la que me siento más orgullosa es que dejé de ver a las mujeres como una competencia y empecé a verlas como el movimiento feminista siempre nos ha pedido que lo hagamos: como humanas. En el feminismo eso se llama ponerse las gafas moradas.
Entendí que este movimiento no es un club al que se entra cumpliendo requisitos como si se tratara de una lista de pendientes. El feminismo es, en esencia, un movimiento político, social y filosófico que promueve las libertades individuales independientemente del sexo, quitándonos esa carga de los estereotipos de género que, históricamente, se nos han asignado tanto a hombres como a mujeres. Gracias al feminismo gozo de muchos derechos que muchas mujeres antes de mí no pudieron ejercer: como estudiar una carrera universitaria, trabajar y escribir esta columna, por ejemplo.
No ignoro que Abelardo ha tenido declaraciones y comportamientos machistas. No comparto sus ideas conservadoras sobre la familia, ni sobre las mujeres encasilladas en un único molde: el de madre y esposa, ni mucho menos su catolicismo impostado. Entonces ¿qué hace una feminista como yo votando por un candidato con el que difiere en un asunto fundamental? La respuesta se enfoca en las prioridades, en lo que considero que está por encima de mi propia visión de la vida. Una elección presidencial no es sólo un examen de pureza ideológica. Si así lo fuera, ganaría el voto en blanco, pues nadie puede estar cien por ciento de acuerdo con los políticos que aspiran a gobernarnos.
Durante años, el feminismo ha luchado contra la violencia intrafamiliar, la violencia sexual y los feminicidios. Y sin embargo, el gobierno de Gustavo Petro, que se alzó con las banderas del movimiento feminista, no ha tenido acciones contundentes para disminuir las cifras de la violencia contra nosotras. Por el contrario, han aumentado y, además, el presidente se ha hecho el ciego y el sordo frente a señalamientos a miembros de su gabinete por conductas de violencia contra las mujeres.
Y es que pareciera que la seguridad fuera una bandera de la derecha y los derechos de las mujeres una bandera de la izquierda. Y no. La seguridad es una causa feminista. Y nuestros derechos no deben ser instrumentalizados para las agendas de campaña o para ganar votos. Las mujeres no somos un tema. Merecemos vivir libres y seguras para garantizar nuestra vida. No podemos vivir con miedo a salir de noche, a evitar ciertos lugares a ciertas horas, a perder a nuestros hijos por cuenta de la violencia o de las bandas criminales, o a que nuestras hijas sean una estadística más de las violencias de género. Porque una niña que crece con miedo se convertirá en una mujer que nunca será del todo libre.
Soy feminista y votaré el próximo domingo por Abelardo De La Espriella, porque el feminismo no se trata sólo de vivirlo cuando nos conviene, también se trata de asumir una postura crítica frente a lo que está en riesgo. Porque quiero seguir siendo una mujer libre, en un país con democracia para votar cada cuatro años, porque sin seguridad no hay forma de abrir otros caminos ni de garantizar ninguno de los otros derechos, y porque en un futuro quiero mirar a los ojos a Alejandro, el hijo de Miguel Uribe, y decirle que yo no le di la espalda al candidato que podía ganarle al amigo de los asesinos de su padre.
12.Afectación de las reservas ambientales. Tal como lo propone en campaña, impulsaría la minería y la perforación vía fracking, ignorando daños ambientales irreparables. Eso no generaría más empleo, porque las ganancias se concentrarían en empresas privadas y saldrían del país; en cambio, sí golpearía a las comunidades de las regiones donde se ejecuten esos proyectos.
Martín, normalmente respeto y comparto su opinión, pero esta vez vi un análisis bastante sesgado hacia la izquierda. Incluso al hablar de lo malo del gobierno de Abelardo, termina hablando más de la izquierda y del gobierno actual que de los riesgos reales de Abelardo. Sigo insistiendo en que ambos son malos para el país, pero este tipo de análisis que arrancan presumiendo imparcialidad y terminan inclinándose hacia un lado no es objetividad: es opinión disfrazada.
Le dejo acá lo que, en mi lectura, habría que esperar de un gobierno de Abelardo:
1.Recrudecimiento de la guerra. Si bien el gobierno actual tiene gran responsabilidad en el fortalecimiento de los grupos armados, con Abelardo el número de víctimas no sería mucho menor. La cantidad de soldados y policías rasos que se necesitan para enfrentar a los grupos criminales es absurdamente alta.
2.Regreso de los falsos positivos. Cuando la estrategia contra los grupos ilegales se mide por cantidad de bajas, el incentivo perverso reaparece. Es muy probable que volvamos a los falsos positivos.
3.Más desplazamiento forzado. El enfrentamiento a los grupos ilegales suena bien porque reduciría su fuerza, pero las víctimas del conflicto terminarían desplazándose hacia las ciudades en busca de protección. Lo mismo ocurriría con las propuestas de fumigación contra los cultivos de coca.
4.Construcción de megacárceles. Es un proyecto de muy poca utilidad. No se acompaña de una política de seguridad ni de fortalecimiento del sistema judicial. Lo previsible es una obra interminable, sin financiación clara y, si llegara a construirse, con quién se llenaría? Una parte serían responsables reales, pero, igual que con los falsos positivos, si lo que importan son las estadísticas, la probabilidad de tener inocentes adentro sería altísima.
5.Economía y relaciones internacionales centradas en Estados Unidos. Perderíamos alianzas internacionales y la oportunidad de abrir el mercado hacia otros modelos económicos. Estados Unidos sigue siendo una potencia, pero su poder relativo ha disminuido, y apostarlo todo a ellos generaría una dependencia que, pasado el gobierno Trump, terminaría golpeando nuestra economía.
6.Finanzas del país. Abelardo tendría que impulsar una reforma fiscal. Como no querría afectar a las empresas, terminaría cargando más impuestos sobre la clase media y empujando a los más pobres, gravando productos de la canasta familiar que hoy no lo están. Eso encarecería los productos y se traduciría en más inflación, más desempleo y mayores índices de pobreza.
https://t.co/nTo6hnf3Nnída de la calidad de la educación pública. Como una de sus banderas es reducir el gasto público, no habría inversión suficiente para mejorar la educación pública: profesores mal pagos, universidades en crisis, menos apoyo a estudiantes de escasos recursos y, por lo tanto, un aumento en la deserción.
8.Aumento de la corrupción. Al debilitar los controles estatales sobre muchas actividades, crecería la probabilidad de contratos asignados a dedo, con sobrecostos o por favores políticos. La fuga de recursos del Estado abriría un hueco fiscal aún mayor. Y para sacar adelante sus reformas en el Congreso, donde hoy no tiene aliados, tendría que negociarlas, con todo lo que eso implica.
9.Estigmatización de las minorías. Desde el Ejecutivo se promoverían campañas para revertir derechos ya conquistados. Habría represión y estigmatización en las calles contra la población LGBTIQ+, indígenas, campesinos y desplazados.
10.Censura a los medios. Como ya lo ha mostrado en entrevistas, no es abierto a la crítica, y empezaría a censurar medios y periodistas que no sean de su agrado.
11.Estigmatización de la oposición. Buscaría acabar con la oposición señalándola y culpándola, como lo hizo en su video, de las revueltas sociales o de cualquier opinión en contra de su gobierno.
12.Afectación de las reservas ambientales. Tal como lo propone en campaña, impulsaría la minería y la perforación vía fracking, ignorando daños
Señor. Usted no es candidato, usted tiene que respetar las instituciones. Usted ganó con la misma institución que hoy critica. Usted ya se va en dos meses. Deje que el presidente que gane el 21 de junio, sea el presidente y gobierne en paz. No sea el Uribe de la izquierda.
El llamado conteo transmitido no tiene fuerza vinculante. sus datos no son norma pública. Como presidente no acepto los resultados del preconteo de la firma privada de los hermanos Bautista, porque debiendo estar quietos los algoritmos del software de conteo y escrutinios, en la última semana fueron variados en tres oportunidades y agregaron 800.000 cédulas más de personas que no están en el censo oficial presentado.
Hay dos censos en este momento, el oficial y el del software de los hermanos Bautista que tiene 800.000 personas adicionales.
Las mesas ya impugnadas demuestran que centenares de miles de votos fueron agregados.s8n existencia de sufragantes.
Por tanto y conforme a la ley, los resultados vinculantes que el presidente atenderá y aceptará son los de las comisiones escrutadoras dirigidas por los jueces de la República.
@rogerhc18@GonBal101094@icardo8 @frasesxmas_ Yo le di versículos, contexto histórico y lógica histórica y teológica. Si la respuesta sigue siendo “no importa, está escrito, fin”, entonces no es un debate bíblico ni teológico ni histórico, es una posición. Y eso está bien, pero llamémosla por su nombre. Un abrazo.
@rogerhc18@GonBal101094@icardo8 @frasesxmas_ 4.Que 2 Tesalonicenses 2:15 valida la tradición oral → usted dijo “ya no hay apóstoles” (lo cual no responde nada).
5.Que las 45.000 denominaciones protestantes son fruto directo de Sola Scriptura → usted habló de “sectas” sin ver la ironía.
@frasesxmas_ Deje un hilo completo sobre eso. Si lo lee todo, podrá entender muchas de las condiciones que hay sobre el tema. Y sobre otros temas relacionados que otras personas respondieron en este hilo.
@rogerhc18@GonBal101094@icardo8 @frasesxmas_ Hay una confusión entre venerar y adorar. La adoración (latría, en griego) es solo para Dios. Ningún católico adora a María, no es una diosa. Eso sería idolatría, y la Iglesia lo condena. Siempre piden intervención divina pues Jesús la escuchó para hacer su primer milagro.
@rogerhc18@GonBal101094@icardo8 @frasesxmas_ Por último, el Nuevo Testamento recién se compiló como libro en Hipona y Cartago en el siglo IV. Esa misma Iglesia que armó el canon ya veneraba a María desde el siglo II (Ireneo la llama “Nueva Eva”). Confiar en la Biblia es, en el fondo, confiar en la autoridad de esa Iglesia.
@rogerhc18@GonBal101094@icardo8 @frasesxmas_ Y si a tradiciones y a referencias bíblicas vamos, 2 Tesalonicenses 2:15: “Mantened las tradiciones que aprendisteis, ya de palabra, ya por carta nuestra.” Acá se afirma que no debe ser Sola Scriptura