Antes pensaba que la nostalgia era querer volver. Ahora creo que muchas veces es solo querer visitar. Entrar unos minutos a una versión antigua de la vida, caminar por ahí como turista, comprobar que existió de verdad. No para quedarte, solo para recordar que también fue.
Me gusta cultivar una curiosidad genuina por las personas que quiero. Preguntar, observar, recordar. Transmitirles que nunca pasan desapercibidas bajo mi mirada. Quizás porque entiendo que querer a alguien también implica encariñarse con los lugares y los medios que habita.