Cuando el mensaje es tan hiriente que te quita lo migajera, te hace soltar de un momento para otro y al fin entiendes que si algo no es para ti, te va a decepcionar hasta que puedas decir basta.
Un día lo extraño, al otro lo superó y digo que estoy bien sin él, pero después vuelve el sentimiento de querer estar con él y me da rabia porque yo pienso que estoy sanando, pero recaigo una y otra y otra vez.
Si vuelves, que sea un lunes por la tarde. No un viernes, no un domingo, ni en fecha especial. Que sea lunes porque los lunes no se extraña por aburrimiento ni por alcohol, se está ocupado viviendo la rutina, y si aun así te acuerdas de mí, sabré que fue de verdad.
No nací para lo casual.
Te bañaría si algún día no pudieras hacerlo, pondría una alarma para recordarte tus medicinas, te llevaría el desayuno a la cama cuando no tengas fuerzas para levantarte y te dejaría el último bocado, incluso si es mi comida favorita