@puellarubra No es quien para oponerse, en realidad la tentacion de devolverle el gesto es enorme. Pero se conforma con afirmarla al hundir los dedos en su cadera.
Una risa. Una sola. Amarga como su mirada sobre ella. Es verdad, lo que podria negar, lo confirman sus propios actos, sus dedos firmes sobre su cadera que pronto ascienden hacia su cintura.
Se da cuenta de que su juicio esta tan distorsionado como su visión cuando por un >
Si la pequeña rosa ha prescindido de probar la sangre es precisamente por el enorme error que conlleva codiciar más, un acto tan turbio como natural del que no se siente orgullosa. Pero ahí está, viéndose tentada a absorber las gotas que brotan del hombre más insufrible que ›
un poco mas hasta que puede sentir su respiración—. Lo dices porque no me conoces, Rosalyne.
Es asfixiante la forma en la que sus gestos pueden ser tan contradictorios; en un segundo la tiene atrapada sin planear soltarla y descubre que su boca es adictiva, en el siguiente se >
No la mira directamente, pero frunce el ceño ante ese titubeo, algo que le resulta impropio de ella. Que curioso llegar a esa conclusión cuando no la conoce, pero la Neva de este momento es todo lo opuesto a la que ha tenido la desgracia de cruzar.
Se permite ignorar el >
responde, como si le instara a decirle algo mas a Neva. Pero en lugar de eso Ajax le saca de un manotazo. Parece imposible disfrutar la calma de las olas, hasta que finalmente puede soltar el aire contenido y descansar la mente entre el murmullo de la noche. Y entonces su >
rosa y sin pedir permiso, sujetandola con la brusquedad necesaria para mantenerla en su lugar.
Sus dientes encuentran el labio inferior, es agresivo, devuelve la mordida con tanta fuerza que en poco tiempo percibe el sabor metálico en su boca.
—A mi también.
Entre sus muchos talentos, se encuentra la agilidad, la capacidad de anteponerse al peligro y salir invicto por apenas unos milisegundos. Excepto, claro, que no quiera hacerlo. Los colmillos brillantes le mantienen en su lugar, expectante porque hasta el ultimo momento no supo >
Ignora qué le irrita más: la sospecha de que miente o la certeza de que de verdad lo considera una pena. Sus mejillas se deforman por el contacto, creando un cuadro absurdo. Una verdadera lástima es lo que experimentará el demonio cuando Rose despliegue los colmillos para ›
libre se hunden en su cadera con tanta fuerza que podria atravesarla si se lo propusiera. Poco despues la tentación le gana y atrapa sus labios, mas no es un roce amigable, es la lección de que cada acto tiene una consecuencia.
Ajax posee su boca sin darle tregua a la pequeña >
—¿Y si solo quiero un momento de tranquilidad? —inquiere con un tono de voz que denota algo de cansancio por la habitual hostilidad que predomina entre ambos—. Hasta los demonios necesitamos descansar un poco. Deja de buscarme, Neva.
Tampoco tiene muchas ganas de moverse, >
victorioso —felicita, otorgando suaves toques en la cabeza del ave—. Hoy cenas.
Esperaba que el cuervo desapareciera de su vista, pero en lugar de eso este se acerca a la mestiza, y por como la observa parece que busca regalarle su premio.
—Si no lo aceptas, se ofenderá. >