Papá del mejor hijo del mundo. Kinesiólogo de UTI/Profesor de la UM/Actor/Coordinador de viajes a Disney/Baterista frustrado/Eterno estudiante/Aviones a escala
Nos va a llevar un tiempo, porque perder una final duele, y al dolor hay que darle su lugar. Pero un día nos vamos a despertar y nos vamos a acordar, sobre todo, de las cosas increíbles que hizo Messi en su atardecer, y de lo que sufrimos con Cabo Verde, y de cómo resucitamos en 12 minutos en octavos, y de los goles de Julián y Lautaro contra Suiza, y de cómo se lo dimos vuelta a los ingleses en la semifinal. Y vamos a darnos cuenta de que hicimos un Mundial increíble, y todo mientras teníamos que bancarnos a un montón de imbéciles que hablaron hasta por los codos, imbéciles que no tienen ni idea de fútbol ni de nuestro modo de ser y de actuar, tejiendo teorías conspirativas que nos indignan, pero en el fondo deberían causarnos gracia.
Los más grandes ya lo vivimos en Italia 90: hay Mundiales que no te dejan una estrella más en el pecho, pero alimentan tu Historia.
Así que gracias, Selección Argentina. Un abrazo grande y gracias por todo.
Papelón en el juicio por la causa Cuadernos: convocaron a un homónimo de un testigo y el error quedó al descubierto.
Se trata del homónimo de un testigo que la fiscalía pidió que declare en el proceso por mega corrupción con la obra pública durante el kirchnerismo. El hombre aclaró que no trabajó en la ex-AFIP, actual ARCA.
La BBC tiene una página donde puedes ver cómo se van armando los cruces del Mundial 2026 conforme avanzan los partidos. Sin drama, sin "última hora". Solo el cuadro, actualizado, con el camino posible de cada selección. Parece un detalle menor. No lo es.
En un torneo con 48 equipos y 12 grupos, como aficionados, además de saber quién ganó, queremos imaginar contra quién podrían jugar nuestras selecciones, qué tan difícil se pone el camino, qué escenarios son posibles. Esa página responde exactamente eso, sin obligarte a calcular nada.
Y eso es lo que hace bien, convierte la información compleja en algo fácil de entender, en el momento exacto en que la gente lo necesita.
Les comparto la página por si quieren seguir los cruces: https://t.co/xo3HWSuTp3 ⚽
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El 16 de agosto de 1987, el vuelo 255 de Northwest Airlines despegó del aeropuerto de Detroit con 155 personas a bordo. Era un McDonnell Douglas MD-82. Segundos después del despegue, el avión comenzó a balancearse violentamente de lado a lado, sin poder ganar altura. Golpeó postes de luz, el techo de una agencia de renta de autos, y se estrelló invertido sobre una carretera. Murieron 154 personas. La única sobreviviente fue una niña de cuatro años, Cecelia Cichan.
¿Qué pasó? La tripulación no extendió los flaps ni los slats antes del despegue. Sin esas superficies de sustentación desplegadas, el ala no genera suficiente fuerza de levantamiento a velocidades normales de despegue. El avión entró en pérdida aerodinámica casi inmediatamente después de dejar la pista.
Ahora bien, los ingenieros de McDonnell Douglas habían previsto exactamente este tipo de error humano. El MD-82 tenía un sistema de alerta central auditiva — el CAWS — que generaba una advertencia sonora repetitiva: "Slats… Slats… Slats…" cada vez que los motores avanzaban a potencia de despegue sin la configuración correcta. Esa alarma existía precisamente para esto: para atrapar el error antes de que fuera irreversible.
Pero la alarma nunca sonó.
La investigación del NTSB determinó que el sistema de alerta había perdido alimentación eléctrica. La interrupción ocurrió en un circuit breaker específico — el P-40 — que alimentaba al CAWS. Y aquí es donde la historia se vuelve perturbadora: los investigadores descubrieron que muchos pilotos de MD-80 desconectaban rutinariamente ese circuit breaker porque la alarma de configuración les resultaba molesta durante el taxeo. Era tan frecuente que el área alrededor del P-40 estaba visiblemente manchada por la manipulación repetida. Los pilotos encontraban irritante la alarma, así que la silenciaban. Exactamente lo que hace el dispositivo de la foto con el cinturón de seguridad.
El NTSB no pudo determinar con certeza si el circuit breaker fue desconectado intencionalmente, se disparó por una sobrecarga, o falló mecánicamente — los restos estaban demasiado dañados. Pero la cultura de silenciar esa alarma estaba documentada y era ampliamente conocida entre los operadores del MD-80.
Y la historia no terminó ahí. Veintiún años después, en 2008, el vuelo 5022 de Spanair se estrelló en Madrid por la misma causa: flaps no extendidos y falla del sistema de alerta asociado. Ciento cincuenta y cuatro muertos. Mismo tipo de avión, mismo error, misma alarma que no cumplió su función.
Los sistemas de alerta no existen para molestar. Existen porque los seres humanos cometemos errores, y los cometemos con una regularidad predecible. Cada alarma en un avión, en un auto, en un monitor de signos vitales, representa una lección aprendida — casi siempre escrita con sangre. Cuando alguien diseña un dispositivo para silenciar una alarma de seguridad, cuando alguien lo compra, cuando alguien lo instala, está desmontando una barrera que existe entre un error humano y sus consecuencias.
El cinturón de seguridad no es una sugerencia. La alarma que te recuerda abrocharlo tampoco. Y si un producto se vende con el único propósito de anular esa advertencia, lo que realmente se está vendiendo es la ilusión de que las consecuencias no aplican para ti.
Ciento cincuenta y cuatro personas en Detroit podrían explicarlo mejor. Pero no pueden.
Hay actores devorados por sus personajes más famosos y luego está Rowan Atkinson que es incapaz de convencer a la gente de que él es verdaderamente Mr. Bean.
Acabamos 2025 con un #MakeEmLaugh sobre la gran megaestrella de la comedia británica.
HILO🧵⤵️