Tres dashboards, dos informes de consultora y cero decisiones: ha llegado la hora de gestionar riesgos.
Nuevo artículo diagramado de Quixotic Strategy Lab para la Asociación CPS.
(se agradecen RTs)
https://t.co/MNQrIVZ77V
No voy a insistir mucho pero tenía que hacerlo. Me interesa mucho cómo la admón invierte nuestro dinero y en mis ratos libres me gusta investigar y desarrollar herramientas útiles al respecto. He creado este ko-fi (https://t.co/xm5oLIWf5R) porque soy incapaz de mantener el gasto en IA que de momento estoy poniendo de mi bolsillo. Sin ningún compromiso, de verdad.
Mis dos vías de investigación son la contratación pública y la auditoría digital ahora mismo (ya conocéis mis respectivas webs). Quiero profundizar en un modelo antifraude que combine la parte determinista con la palanca que nos pueda ofrecer la IA, entre otras cosas. Es altamente improbable que logremos algo pero por lo menos lo documentaremos para los que vengan detrás no repitan los mismos errores.
Mi escenario ideal sería contar con un Plan Max de Claude (Fable, básicamente) y una suscripción a NaN builders.
Y muchas gracias, de verdad. No insistiré más. Iré publicando y documentando los avances por X y quizá en alguna NL para hacerlo algo más formal y pensaré en algún tipo de ventaja para los que paguéis.
Gracias a todos.
The issue with the current MOU status quo is that Iran believes that it secured the right to manage Hormuz and the US is acting like it didn’t.
The US is encouraging an Omani reroute around Iran (first dark, now in the open)
If Iran doesn’t challenge the reroute it loses control. It tried radio warning and then went to the main tool in its toolkit: drone strike a ship as a warning.
Now the US can’t let that stand—it initially looked like they would but I guess they were just waiting for markets to close—so it counterstrikes Iranian drone, missile, and radar facilities (i.e., the stuff Iran uses to control the Strait)
Now we wait to see what Iran does in response. If it does nothing, it continues to lose its claim to control of Hormuz. If it meaningfully retaliates it risks blowing up the MOU ceasefire and testing how war-averse Trump really is.
Someone’s gotta give in.
La energía solar fotovoltaica está chocando con una realidad física y económica que muchos llevamos años explicando. Cuanta más potencia solar se instala en las mismas horas del día, más se hunden los precios justo cuando produce. Y cuando caen a cero o incluso negativos, muchos parques dejan de ser rentables.
La paradoja es que hace poco asistíamos a una campaña política y mediática celebrando que España tenía durante algunas horas los precios eléctricos más bajos de Europa. Lo que apenas se decía es que eran precios mayoristas, no la factura real que pagan hogares e industrias. «Créeme a mí y no a tu factura», parecían decir.
Tampoco se hablaba del coste técnico de mantener estable un sistema con cantidades masivas de generación variable. Tras el apagón, Red Eléctrica opera en modo reforzado para reducir riesgos y evitar otro colapso. Eso implica más respaldo, más servicios de ajuste y más recursos síncronos estabilizando tensión y frecuencia. Todo eso cuesta, aunque la subasta marque cero euros unas horas. A la factura final hay que añadir peajes, cargos, impuestos, pagos por capacidad y costes crecientes de operación del sistema. La electricidad no vale solo lo que aparece en un gráfico del mercado mayorista al mediodía.
Y mientras se usaban políticamente esos precios bajos como propaganda energética, parte del propio sector renovable empezaba a admitir que hay plantas fotovoltaicas ingresando cantidades ridículas y proyectos que podrían dejar de construirse o necesitar rescates financieros.
Esto no significa que la energía solar no sea útil. Lo es y muchísimo. El problema es haber vendido durante años la idea simplista e infantil de que bastaba con llenar el país de paneles solares para resolver el problema energético.
Una transición seria necesita combinar renovables con fuentes capaces de aportar estabilidad, inercia y potencia firme las 24 horas. Y ahí el parque nuclear español sigue siendo estratégico. Produce alrededor del 20% de la electricidad de forma continua, estable y sin emisiones de CO₂. Prescindir de esa capacidad en un sistema cada vez más tensionado es un suicidio energético.
https://t.co/uETrAeQI6g
Este post de apoyo a @Jongonzlz está escrito y publicado conjuntamente con @lugaricano.
El sistema público de pensiones contributivas en España se encuentra en una situación muy complicada.
El sistema actual ofrece a los cotizantes una rentabilidad real implícita anual del 3,63 %. Dado el crecimiento de los cotizantes y de la productividad en España, esta tasa está al menos dos puntos porcentuales por encima de la que garantiza la sostenibilidad del sistema a largo plazo. De manera más sencilla: el valor presente descontado de las pensiones contributivas es aproximadamente un 60 % mayor que el valor presente descontado de las cotizaciones. Los jubilados contributivos en España están recibiendo mucho más de lo que pagaron.
Esta rentabilidad excesiva ha generado un problema fundamental: un déficit del sistema contributivo de unos 61.000 millones de euros (el de verdad, no el de las cuentas del Gran Capitán que incluyen las transferencias del Estado) y que no deja de crecer. Este déficit genera presiones sobre las cuentas públicas que limitan la capacidad de las administraciones públicas para implementar muchas políticas necesarias, desde la educación hasta la infraestructura. Y desde el punto de vista de la equidad intergeneracional, esta rentabilidad excesiva nos ha colocado en la paradójica situación de que las personas de 65 a 85 años tienen la renta disponible más alta de todos los grupos de edad en España.
El sistema necesita una reforma profunda. Por ejemplo, es clave reintroducir un factor de sostenibilidad en el valor de las pensiones que considere el crecimiento de los cotizantes, la productividad y la esperanza de vida. Muchas economías avanzadas han introducido estos factores e incluso España avanzó en esa dirección hasta la reforma Escrivá de 2021-2023.
Jon González, @Jongonzlz, de manera casi solitaria, ha acometido una labor impagable de documentar esta situación (y otros temas clave de nuestra economía), y ha conseguido poner a la sociedad frente al espejo de la insostenibilidad de la situación actual.
Desgraciadamente, el sistema político no tiene ninguna gana de enfrentarse a este problema. La edad mediana del votante español está en torno a los 51 años. Uno de cada tres electores tiene 60 años o más; uno de cada cuatro ha cumplido 65 años. Si se suman a los 15 millones de inactivos en edad de votar los casi 3 millones de empleados públicos, el resultado es que más de la mitad del censo electoral residente en España vive de una transferencia o de una nómina pagada con impuestos. La aritmética básica de cualquier elección en España descansa, por tanto, sobre un electorado en el que la minoría la constituyen los asalariados del sector privado en edad activa.
Pedir a un partido con vocación de gobierno que recorte la rentabilidad implícita de las pensiones contributivas es pedirle que confronte directamente a su votante mediano. Ningún sistema político hace eso voluntariamente y el español no es la excepción.
Por eso, en lugar de hablar de números, se busca descalificar al mensajero. Desafortunadamente, las narrativas maniqueas de buenos y malos—si eres bueno, prefieres pensiones altas; si no eres malo o estás a sueldo de los malos, tienen éxito en España porque nuestra conversación nacional se centra siempre en la “justicia” o la “moralidad” y nunca en los números.
Es normal: somos un país con poca tradición de análisis riguroso y, menos aún, de análisis basado en los números. “Mi abuela merece una pensión más alta” siempre es más fácil de explicar que “la rentabilidad real implícita del sistema está por encima de lo que nos podemos permitir”, y, además, le coloca a uno en el “lado bueno”: el de los que quieren dar más dinero, no menos, como los malvados economistas.
Pero lo realmente preocupante no es que se intente descalificar al mensajero en lugar de analizar sus argumentos. Lo que se busca es poner en riesgo su situación profesional. Ante las órdenes de la Moncloa, cualquier trabajo en España es precario. Nosotros mismos lo experimentamos en carne propia cuando, en 2012, se nos despidió de FEDEA, una fundación con la que colaborábamos, por orden directa y explícita de Moncloa.
Ya no es una cuestión de si uno está de acuerdo o no con Jon. Es algo mucho más importante. ¿Se puede analizar la realidad económica de España sin que las jaurías mediáticas busquen tu “cancelación” profesional?
Es este el momento de decir las cosas claras y mostrar nuestro apoyo absoluto y total a Jon. Por eso hemos tomado la decisión inusual de publicar este post simultáneamente.
Jon, te agradecemos profundamente lo que haces.
La Fed reconoce que los precios formados en mercados como Kalshi contienen información probabilística útil y en tiempo real sobre expectativas económicas y políticas. Esto los posiciona no solo como instrumentos especulativos, sino como herramientas de agregación de información comparables —en ciertos contextos— a encuestas, modelos econométricos o mercados de futuros tradicionales.
Otro modelo de negocio Fintech totalmente nuevo, basado en servicios financieros sobre tecnología, que cambian por completo el sistema tradicional y presentan potencial para mejorar la propia política económica. Que privilegio es poder trabajar día a día, con ello.
Me han amenazado con acciones penales por publicar un análisis financiero.
Un burofax de Cuatrecasas.
Abro hilo porque creo que lo que viene te interesa. 🧵
Estos son los parámetros que miramos siempre para valorar una inversión: P/E Ratio, ROIC, D/E Ratio, EPS, ROE, EBIT, Margin Gross.
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