Papito mira lo que es esa línea de vista.
El Louvre, Jardín de las Tullerías, Place de la Concorde, Champs Elysees, el Arco del Triunfo y los rascacielos de la Defence. Ocho kilometros de historia en línea recta.
En 300 años pasaron reyes, emperadores y presidentes. Todos colaboraron, ni uno se animó siquiera a torcer el eje.
A veces en los momentos más tristes, hay que acordarse de las cosas bonitas.
Sam Neill tenía una granja en Nueva Zelanda y sus animales tenían nombres de celebrities como Jeff Goldblum, Annette Bening o Helena Bonham Carter.
Esto es la galería Allen Lambert de Toronto, uno de los primeros edificios de Calatrava.
Pero aquí no os voy a hablar de Calatrava. Os voy a contar la historia de LA CIUDAD SUBTERRÁNEA DE 32 km que hay debajo de Toronto.
Se llama PATH y os lo cuento en #LaBrasaTorrijos
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Una muchacha conoció a un venezolano a través de TikTok. Ella es de California.
Con las interacciones diarias se fueron enamorando, hasta que un día, él le pidió en medio de un live que fueran novios. Ella aceptó. Pasaron los meses. No se habían visto.
Por fin, luego de tanto tiempo, ella decidió viajar a Venezuela para conocerlo. Él fue a recibirla en el aeropuerto. Le llevo flores, peluches. Se abrazaron y así, se dieron su primer beso.
Cuatro horas después sucedió el doble terremoto. Ella sobrevivió. Él no lo logró.
Cada historia de esta tragedia es increíble.
Hay follón entre estadounidenses y europeos con que si usamos mucho o poco o nada el aire acondicionado.
Pues mirad lo que os digo, hace 2400 años, en Persia, ya inventaron una manera de refrescarse: fabricaban hielo EN EL DESIERTO.
Esta es la historia:
Imaginad los desiertos de el Dasht-e Kavir y el Dasht-e Lut, en la actual Irán. Son extensiones donde el día castiga con cuarenta grados largos y la tierra parece el recuerdo de un mar que se evaporó de pura desesperación. Imaginad ahora, brotando de la arena parda, una colina de barro con forma de colmena gigante o de teta apuntando al cielo, una cosa con pinta de cosa-que-no-debería-estar-ahí y sin embargo está, lleva siglos estando. Es un yakhchāl, palabra que significa, literalmente, pozo de hielo.
Y dentro de la cúpula, que es de adobe, en mitad del horno, los persas fabricaban hielo. Lo hacían nacer de la noche y de una elegantísima comprensión de la física. Insisto, hace dos mil cuatrocientos años.
El truco era no luchar contra el desierto sino aliarse con su peor enemigo secreto, que es el propio desierto. Porque el desierto es como el matón de una peli americana de institutos, esto es, tiene una debilidad: de noche, cuando el sol se pone, el cielo seco y despejado se convierte en un sumidero. El calor del suelo se escapa hacia arriba, hacia el espacio negro, sin vapor de agua que lo retenga, y la temperatura se desploma. Enfriamiento radiativo, lo llaman los manuales. Venganza nocturna, lo llamaría yo.
El agua se vertía en pozas poco profundas, resguardada por muros orientados de este a oeste que la mantenía en sombra durante el día asesino, y perdía calor hacia el cielo nocturno hasta congelarse. A veces ayudaban sembrando un bloque de hielo traído de las montañas, una semilla de frío, para que el resto cuajara antes. Y al amanecer cortaban las láminas heladas y las bajaban a una cámara subterránea, una suerte de vientre del yakhchāl, donde aguantaban el verano entero.
Porque el vientre era la otra mitad del prodigio. Muros de hasta dos metros de grosor en la base, levantados con sarooj, un mortero de arena, arcilla, clara de huevo, cal, ceniza y pelo de cabra mezclados en proporciones precisas, impermeable y reacio al calor como un monje al pecado.
Bajo tierra, un hueco que en los pozos grandes podía alcanzar miles de metros cúbicos. Arriba, la cúpula con un orificio en lo alto para que el aire caliente se escapara por arriba y arrastrara consigo el bochorno, dejando el fondo frío y quieto.
Porque aquellos persas no conocían la termodinámica pero no tenían la palabra termodinámica, no tenían la palabra albedo, no tenían a Carnot ni a Clausius ni los gráficos del programa Copernicus que hoy nos dicen que Europa se calienta al doble de velocidad que hace cien años. Pero tenían barro, sombra, agua, paciencia y una observación feroz del cielo. Y con eso fabricaban hielo en el infierno.
Nosotros, que sí tenemos la termodinámica entera, que sabemos exactamente por qué la noche del desierto enfría y por qué la dorsal atmosférica nos asa, respondemos a la canícula encendiendo aparatos que devuelven al aire más calor del que extraen de la habitación, exportando el problema al pasillo, a la calle, a la atmósfera, al año que viene, a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos. Compramos frío a plazos y no somos conscientes de lo que pagamos a cambio.
Mientras, los yakhchāl siguen en pie, pero ya no se usan. Algunos se conservan por su evidente valor antropológico pero fueron jubilados con la invención del frigorífico—que en persa, por cierto, también se llama yakhchāl, ironía perfecta—. Cuando los miras en fotos, ahí en medio de los desiertos de Irán, nos recuerdan que hubo una vez una manera de combatir el calor que no consistía en fabricar más calor, a veces solo era necesario mirar arriba para entender el cielo nocturno.
No faltó dinero para camionetas de lujo para funcionarios.
No faltó dinero para conciertos con artistas internacionales.
No faltó dinero para construir un estadio de béisbol enorme.
No faltó dinero para campañas políticas.
No faltó dinero para pagar abogados de un dictador.
No faltó dinero pasa enviar a Cuba y demás países afines.
Pero nunca hubo para los hospitales, ni para los centros de atención, ni para los cuerpos de seguridad, ni para los bomberos, ni para los paramédicos, ni para contingencias.
El que me diga que no hay nada político en esta desgracia, merece una cachetada.
El chavismo debe pagar por esto.
El rascacielos 20 Fenchurch Street (conocido como el "Walkie Talkie") es un caso de estudio de morfología inversa. Diseñado por Rafael Viñoly, su estructura se ensancha hacia arriba para maximizar la superficie rentable sin vulnerar las restricciones inferiores de las St Paul's Heights.
Estos días me la pasé leyendo sobre la Sagrada Familia y la verdad, todo es ABURRIDÍSIMO. Así que aprovecho y les tiro información arquitectónica que probablemente no sabían de este edificio 🧵
There are places you don’t go.
One choice changes everything. Watch the Teaser Trailer for Wildwood now, and see the movie in theatres everywhere October 23. #Wildwood
Cuando un desconocido Andy Wharhol conoció a Marisol Escobar, ella ya había expuesto en el MoMA y aparecía en Life o el New York Times. Warhol, la definió como «la Garbo latina», la primera artista «con glamour».
Curiosamente la historia luego la ha reducido a una de sus musas. Quizás porque abrazo la corriente del pop art, aunque está venezolana callada y enigmática, siempre fue alguien con una obra que gritaba color y modernidad.
Alguien se tomó la molestia de mapear todas las obras inconclusas del chavismo en Venezuela y bueno no deja de sorprender
Tienen hasta los detalles como fecha o el presupuesto aprobado (robado). es un rayos x de la criminalidad zurda que ha vivido nuestro pais
Link abajo
El fenómeno este de las trad-wives extreme edition es una de las cosas más interesantes de la sociedad del espectáculo contemporánea porque son cinco serpientes enroscadas, mordiéndose la cola una detrás de otra, simultáneamente, en bucle infinito de ouróboros semióticos.
En la capa más superficial tenemos la apelación a los supuestos valores tradicionales, los de cuando la mujer se quedaba en casa haciendo las cosas de la casa y el marido proveía, un pasado mítico que probablemente nunca existió tal cual pero que funciona estupendamente en vertical a 1080 pixeles.
En la segunda capa estamos ante una manifestación performática evidente, y lo digo porque la inmensa mayoría de estas creadoras de contenido cocinan. Cocinan mucho. Cocinan siempre. Rara vez —casi nunca, diría yo— se graban pasando la aspiradora, fregando el váter, quitando el polvo de los zócalos, limpiando los cristales con vinagre y papel de periódico al modo de la abuela. Eso corresponde a otro tipo de influencers, otro algoritmo, otro público que no es el público de las trad-wives.
En la tercera capa aparece la negación de la riqueza, y aquí la performance se vuelve magníficamente absurda, porque la chica lo hace todo DESDE CERO, y el cero aquí es un cero cósmico, un cero prelapsario. Bate la mantequilla desde cero. Hace el chocolate abriendo el fruto del cacao, fermentando, tostando, moliendo el grano. Muele la harina en un molino de piedra. Todo a mano, sin intervención de máquinas, sin electricidad, sin siglo XX. Y digo que es una negación de la riqueza porque desde siempre, históricamente, transhistóricamente, las personas con dinero —y especialmente las mujeres con dinero— se distinguían precisamente por lo contrario, por no hacer absolutamente nada, por tener manos blancas y ociosas al haber delegado los trabajos domésticos en la servidumbre. La aristócrata no molía, la aristócrata leía novelas francesas.
En la cuarta capa descubrimos que la performance, por su propia naturaleza ontológica, es falsa. Porque puede que sí, que haya hecho todo eso ella sin máquinas, de acuerdo, concedido, pero hay una máquina, la máquina fundamental, la que no se ve y sin embargo lo articula todo, omnipresente: la cámara grabando. Y detrás de la cámara el trípode, el micro de corbata, el aro de luz, el programa de edición de vídeo, el portátil, el router, el servidor, el centro de datos en Oregón refrigerado por tuberías de agua del Columbia.
Y la quinta capa, que es la mejor, es la que niega la primera y la segunda y la tercera en un solo movimiento. Porque estos vídeos terminan acumulando millones de visualizaciones y terminan generando dinero, a veces mucho dinero, a veces cantidades indecentes de dinero, lo cual significa que esta mujer no es un ama de casa, es la proveedora, es ella quien trae el pan —a veces literalmente el pan, moliéndolo—, y a menudo tiene un equipo detrás, y ese equipo suele incluir gente de marketing, agencias de publicidad, asesores fiscales, alguien que le lleva las redes que puede, o no, ser su cuñado, y sí, también personas que limpian la cocina-plató después de cada receta.
Brasil largó la marca turística "Amazonia", para una de las regiones mas grandes del pais. Es de @futurebrandsp y me emociona. Pido disculpas a todos/as los DG si no corresponde, pero me parece bellisimo, con identidad, aplicable, reconocible.