🚨“Tienes que decir esto, y agradecerle a tu presidenta”, le pidió una reportera de una televisión local de Venezuela a Héctor Méndez Rosales, conocido como el "Topo Mayor".
El fundador de Los Topos Azteca rechazó la petición y afirmó que su trabajo no responde a intereses políticos.
Aseguró que su única misión es rescatar vidas tras los terremotos.
Los que antes condenaban y señalaban la corrupción y la riqueza, ahora la justifican y la aplauden, tenemos la Izquierda MÁS Derecha del mundo!
Otro logro de la 4ta Trasformación 🙌🏽
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Pues sí. Unos en lo suyo… Otros en la tragedia.
↘️ ¡Se puede festejar y tener ilusiones. Pero no olvidemos que es muy importante solucionar todo lo demás!
@GlodeJo07 La tradición es aventarla a los de adelante si están no dejan ver el juego, la expresión es "Ahí va el agua", el que esta estorbando entiende que se tiene que quitar, no siempre es cerveza lo que se tira, si se considera que los baños no están disponibles en ciertos estadios
Cuando Mario Delgado dice 'la escuela es un territorio de aprendizaje, no un resguardo de niñas y niños por conveniencia del mercado'. Le recuerdo al 'secretario' que USA y Japón modificaron su horario y sistema, transformando hasta la costumbre del horario de comidas para que los padres pudieran trabajar y sacarán a los países de sus crisis económicas (después de la crisis del 29; y después de la Segunda Guerra mundial, respectivamente). Integrando a los niños educación alimentaria, artes y deportes, talleres de oficios, etc... mientras, los papás le entraban a la productividad y al crecimiento del país.
Pobre diablo.
En San Cristóbal de las Casas, Chiapas, el lujo también se presume en redes.
Hijos de la alcaldesa morenista @_FabiolaRicci compartieron en Instagram imágenes de sus nuevos Audi S5, vehículos que superan el millón y medio de pesos cada uno.
En total, cerca de 3 millones de pesos en autos.
Todo esto ocurre mientras el municipio aparece mencionado en reportes que lo vinculan con la presunta narco-nómina del Mencho.
La pregunta inevitable: ¿de dónde sale tanto dinero?
Activist: "Going vegan will save the planet."
Farmer: "Going vegan means importing more food from industrial monocultures."
Activist: "But local beef uses too much land."
Farmer: "That land won't grow anything else."
Activist: "Then leave it wild."
Farmer: "It was grazed by wild ruminants for millennia."
Activist: "Cattle aren't wild."
Farmer: "Cattle are doing what wild aurochs did."
Activist: "The methane though."
Farmer: "Has been part of the ecosystem forever."
Activist: "We need to reduce animal agriculture."
Farmer: "And grow what on this rocky hillside?"
Activist: "Something sustainable."
Farmer: "Grass is sustainable. That's why it's growing here."
LA PURA VERDAD
El juez miró al hombre que había disparado contra el presidente egipcio Anwar Sadat y le preguntó con calma:
— ¿Por qué lo mataste?
— Porque era seglar —respondió el asesino.
El juez frunció el ceño.
— ¿Qué significa “seglar”?
El hombre dudó un segundo.
— No lo sé.
En otro juicio, el acusado había intentado asesinar al escritor Naguib Mahfouz.
— ¿Por qué lo apuñalaste? —preguntó el juez.
— Porque escribió una novela contra la religión.
— ¿La leíste?
— No.
En una tercera sala, otro hombre enfrentaba cargos por asesinar al intelectual Farag Fouda.
— ¿Por qué lo mataste?
— Porque no tenía fe.
— ¿Cómo lo sabes?
— Está en sus libros.
— ¿En cuál?
Silencio.
— No lo sé. No los he leído.
— ¿Por qué no los leíste?
El hombre bajó la cabeza.
— No sé leer ni escribir.
En los tres casos, el patrón era el mismo.
Se mataba por ideas que no se entendían.
Se condenaba por palabras que no se habían leído.
Se odiaba por conceptos que no se sabían definir.
No era convicción.
Era repetición.
No era fe.
Era eco.
No era certeza.
Era obediencia ciega.
La violencia no nació del pensamiento. Nació de la ausencia de él.
El odio no se propaga a través del conocimiento.
Se propaga donde el conocimiento no llega.
Y cada vez que una sociedad renuncia a educar, no crea ignorantes.
Crea armas humanas que no saben por qué disparan, pero están dispuestas a hacerlo.
Ese es el precio invisible de la ignorancia.
Y siempre lo paga alguien que no hizo nada para merecerlo
Como muchas personas, mi corazón está a la izquierda. Siempre he votado por alguna variación de ella. Mi forma de entender el mundo tiene raíces profundas tanto en el marxismo como en sus críticas desde la misma izquierda, de Camus a Orwell. Pero descubro que lo que me separa de la izquierda oficial —o al menos de su versión tuitera— es precisamente el corazón.
Porque soy de izquierda, mi primer impulso ante la caída de Maduro es una alegría visceral. No por quien la provocó —Trump no despierta en mí ninguna simpatía— sino por los millones de venezolanos que llevan años huyendo de una parodia grotesca del socialismo. Por las madres que no han visto crecer a sus hijos. Por los profesionales manejando Uber en Santiago. Por los que murieron cruzando el Darién.
La izquierda que conozco en Twitter piensa al revés: primero el antiimperialismo, después la soberanía, luego la no injerencia, y al final —si queda espacio— los venezolanos. Como si el principio de no intervención pesara más que los cuerpos torturados en El Helicoide. Como si los derechos humanos del tirano importaran más que los de sus víctimas.
Este reflejo automático se repite en cada crisis. En Cuba, la corrupción dinástica de los Castro siempre pesa menos que el embargo. Cuando las iraníes se quitan el velo y enfrentan a los mulás, la izquierda busca primero denunciar a la CIA. Cuando quemaron el metro en Santiago, había que entender la rabia antes que lamentar a la cajera que no pudo llegar a su trabajo. No importa que los mulás ejecuten homosexuales, que los muyahidines lapiden mujeres, que los Castro encarcelen poetas: si están contra Estados Unidos, merecen comprensión.
Entiendo el razonamiento. Conozco la historia de las intervenciones, los golpes de Estado, la Escuela de las Américas. Sé que Estados Unidos no regala nada y que Trump es un personaje siniestro. Pero lo que no puedo entender es la ausencia de emoción humana elemental. Esa frialdad doctrinaria que no se conmueve ante los videos de venezolanos llorando de alegría en las calles de Caracas. Que no siente nada ante las iraníes cortándose el pelo en señal de rebelión. Que siempre tiene un "pero" listo antes que un abrazo.
Preferiría, por supuesto, que los venezolanos hubieran derrocado solos a su tirano. Pero sé —porque la historia lo enseña— que pocas dictaduras caen sin alguna forma de presión internacional. La chilena no lo hizo. La argentina tampoco. La española menos. Y de todas las salidas posibles después del fraude brutal de julio, esta es de las menos sangrientas.
Hoy los venezolanos celebran. Las calles de Caracas se llenan de una esperanza que creíamos muerta. Y yo, que sigo siendo de izquierda precisamente porque creo en la dignidad humana antes que en las abstracciones geopolíticas, celebro con ellos.
Mañana habrá tiempo para analizar, criticar, contextualizar. Hoy, solo hoy, déjenme sentir esta alegría sin pedir permiso al manual del buen antiimperialista. Déjenme poner el corazón donde siempre debió estar la izquierda: del lado de la gente, no de los mapas.
La ONU advirtió que la Reforma Judicial violaba acuerdos internacionales y derechos humanos.
El gobierno de sheinbaum ignoró las recomendaciones.
@Claudiashein es la menos indicada para invocar a la ONU en defensa de un régimen brutal criminal y narco político.