9/ El desafío de los próximos años será demostrar que el nuevo endeudamiento puede convertirse en infraestructura, energía, seguridad, inversión privada y productividad.
Porque la sostenibilidad fiscal no depende solo de deber menos.
Depende de crecer más y mejor.
Aquí la nota completa:
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1/ México tiene un problema fiscal que ya no puede explicarse solo por “falta de recursos”.
El punto central es más profundo: entre 2000 y 2025, la deuda pública creció mucho más rápido que la economía.
Y cuando la deuda crece más que el PIB, el margen fiscal se estrecha.
8/ Esto importa porque el costo financiero de la deuda no es un programa que pueda cancelarse.
Es una obligación.
Cuando aumenta, desplaza gasto en salud, educación, infraestructura, seguridad e inversión pública.
La deuda que no produce crecimiento termina reduciendo margen de decisión.
3. El reto de los próximos años será la calidad del endeudamientoCon tasas de interés más altas y un costo financiero creciente, cada peso adicional de deuda exige mayores resultados económicos. Cuando el crecimiento no acompaña al endeudamiento, la deuda deja de ser una herramienta de desarrollo y se convierte en una restricción fiscal.
1. La deuda creció más rápido que la economía
Entre 2000 y 2024, el PIB nominal pasó de 7.0 a 35.3 billones de pesos (+404%), pero la deuda aumentó de 1.5 a 19.7 billones (+1,213%). El endeudamiento dejó de crecer al ritmo de la economía y comenzó a expandirse mucho más rápido.
2. Endeudarse no es el problema; el uso de la deuda sí
La evidencia muestra que más deuda no garantiza más crecimiento. La pregunta relevante no es cuánto se pidió prestado, sino si esos recursos se transformaron en infraestructura, productividad, inversión y capacidad futura de pago.
Resulta curioso, y honestamente cada vez más predecible, ver cómo cada vez más ciertos analistas recurren al mismo manual cuando el escándalo salpica a Morena. Viridiana Ríos, en su columna de Milenio y en Tercer Grado, yVanessa Romero Rocha en La Hora de Opinar, coinciden en el mismo guion: la colusión entre poder político y crimen organizado “no es nueva”, viene de décadas.
Tienen razón en lo histórico. Pero lo que no hacen es cuestionar que esa siga siendo una realidad para México. Lejos de exigir mayor rendición de cuentas, justifican. Peor aún, utilizan el argumento para envolver en él a Rocha Moya y explicar entonces porque México no debería de extraditarlo.
“Extraditarlo no es el camino. Hacerlo mandará una señal de debilidad de la que Trump se aprovechará", escribe Ríos.
El argumento seria gracioso sino se tratara de un tema serio. El gobierno de Claudia Sheinbaum ha entregado a 92 personas a Estados Unidos solamente en 2025, incluyendo a capos de alto perfil en envíos masivo y en muchos de esos caso sin juicio de por medio. Curiosamente eso no levantó las banderas nacionalistas, no encendió las alarmas soberanistas.
Cuando se trata de un gobernador de Morena señalado por protección a un cártel criminal, la extradición se vuelve entonces algo irrenunciable y cuestionar el no hacerlo, se convierte en entreguismo.
Asegura Vanessa Rocha, que la única forma de defender la soberanía de México es no extraditando a Rocha Moya y que este asunto que “no pueden resolver los abogados y que debería dejársele solucionar a los políticos profesionales”. Permítaseme un segundo de digresión: ¿qué no fue contra esos “políticos profesionales” que se hizo campaña en 2018 y 2024 y por los que llamaron a votar masivamente por López Obrador y Sheinbaum?
Cabe preguntar entonces ¿realmente se busca proteger a México? ¿O se busca proteger a Rocha Moya, a Morena y al gobierno emanado de ésta? ¿Que calidad moral le queda a Morena y a sus voceros no oficiales para criticar lo ocurrido en sexenios anteriores si son incapaces de denunciar lo que ocurre hoy?
El doble rasero. Cuando el acusado era Genaro García Luna o cualquier funcionario de oposición, la exigencia era inmediata: extradición, justicia ya, narcopartido. Hoy se invoca la soberanía, se piden “más pruebas”, se encomienda el asunto a los “políticos profesionales” o incluso, como asegura Carlos Pérez Ricart, lo que tenía Rocha Moya con el cartel no era colusión sino “una relación compleja con el narcotráfico.
El sexenio de López Obrador cerró con casi 190 mil homicidios. Los cárteles se fortalecieron con el fentanilo y decisiones como el Culiacanazo o las visitas a Badiraguato enviaron señales claras de connivencia. Reconocer que el problema estructural no empezó en 2018 no exime de la responsabilidad de haberlo agravado en los últimos 8 años.
Escribí en @El_Universal_Mx
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Las remesas siguen siendo uno de los principales soportes económicos de millones de hogares mexicanos. En febrero de 2026, México recibió 4,468 millones de dólares por este concepto, provenientes de 11.3 millones de transacciones, con un envío promedio de 395 dólares.
En términos anuales, el avance fue de apenas 0.4%, una tasa muy moderada para un flujo que durante varios años mostró expansiones mucho más dinámicas.
El dato merece atención porque muestra continuidad en el ingreso de divisas, pero también una desaceleración clara. Banco de México reportó además que el bajo crecimiento de febrero se explicó por una caída de 3.2% en el número de envíos y por un aumento de 3.7% en el valor promedio de la remesa.
En el primer bimestre de 2026, el acumulado fue de 9,062 millones de dólares, por debajo de los 9,112 millones observados en el mismo periodo del año previo.
El mercado laboral formal arrancó 2026 con cifras relevantes. Al 28 de febrero de 2026, el IMSS reportó 22 millones 527 mil 854 puestos de trabajo afiliados, la cifra más alta registrada para un mes de febrero.
Solo en ese mes se crearon 157 mil 882 empleos formales, con lo que el acumulado del año llegó a 217 mil 299 nuevos puestos. Además, 87.4% del total corresponde a empleo permanente.
También destaca el comportamiento del salario base de cotización, que se ubicó en 665.6 pesos diarios, con un aumento anual de 46 pesos y un crecimiento de 7.4%.
El dato es importante porque no solo habla de cantidad de empleo, sino también de una mejora en el ingreso registrado dentro del sector formal, que sigue siendo una pieza clave para evaluar la evolución de la economía mexicana.
En México, la conversación económica ya no puede limitarse al ingreso. Un dato reciente muestra que 84.2 millones de personas padecen pobreza de tiempo, es decir, viven con una disponibilidad tan restringida de horas que su margen para trabajar, estudiar, trasladarse, cuidar o descansar se vuelve insuficiente.
Cuando una sociedad organiza mal sus jornadas, sus traslados y sus sistemas de cuidados, termina afectando productividad, salud y vida familiar.
Esta discusión debe entrar de lleno a la agenda pública, porque una economía con millones de personas agotadas y sin tiempo disponible difícilmente puede aspirar a un desarrollo sostenido.