Que ningún jugador, técnico, aficionado o periodista ose reprocharos nada de lo que decidáis hacer contra todos los que han perpetrado esto. Las pintadas se quedan cortas, muy cortas.
El país lleno de negros que degollan niñas, no se puede comprar un piso ni cristo, 6 meses para que te vea el médico de cabecera, pones la tele y ves a los que te gobiernan en un juzgado hablando de prostitutas, pero bueno, por lo menos ya sale el fútbol femenino en la quiniela, dios aprieta pero no ahoga.
Le han caído más partidos de sanción a un futbolista por decir una verdad como un templo que a uno que agredió a un compañero de profesión por la espalda golpeándole en la nuca sin que pudiese defenderse. La Liga
Han sancionado más partidos a Isi Palazón (7) por decirle al árbitro "eres un sinvergüenza" y protestar que a Dani Gimenez, portero del Huesca, por pegar un puñetazo en la nuca (4).
Un puñetazo que está prohibido en boxeo y UFC por su peligrosidad.
Esto es vergonzoso.
Y Guti intentándolo parar. Cuando pasan estas cosas, desagradables para unos, otros encontramos respuestas. He aquí una respuesta a la debacle de un club sin amor propio.
Y Francho pidiendo disculpas. Disculpas de qué, meapilas que sois unos putos meapilas, que se os lleva riendo un tío 6 años y aún me dabais la mano al acabar el partido. Ha tenido que venir un argentino a poner las cosas en su sitio.
Gracias Andrada por representar a todo el zaragocismo. Basta ya de reirse de nosotros, Liga, Federación, CTA, todos. Morir matando, Basta ya. Si a este club le quedase dignidad se retiraría de la competición. Lo que nos han hoy no tiene nombre.
*Seguro que con Luis García Plaza os salváis, es un tío súper coherente y un entrenador como la copa de un pino*
Las declaraciones de Luis García Plaza después de llevar un mes en Sevilla:
Un descenso dura, como poco, un año. Semana tras semana te das cuenta de que estás jugando en la B. Cada vez que miras el calendario te ves en la B. Y el mes o los dos meses previos al descenso son horribles porque pierdes una y otra vez, lo ves venir y no te puedes quitar ese miedo de la cabeza. Perder una final es mucho menos doloroso. En primer lugar, el camino hacia esa final está lleno de alegrías porque vas superando rondas. No hay miedo, sino ilusión. En segundo lugar, la revancha llega rápido y más pronto que tarde volverás a enfrentarte a ese equipo y a ganarle. En tercer lugar, no es lo mismo pelear por ser el mejor, sabiendo que en el peor de los casos vas a ser el segundo mejor de todos, que pelear por no ser el último. Un descenso es una mancha imborrable para un club grande. Perder una final, contra quien sea, no es ninguna mancha. Es un sobresaliente al que le ha faltado solo un par de detalles para ser matrícula de honor.