──Aquella posición se había hecho suya desde aquella noche. Le gustaba. Podía sentirlo relajado, como nunca antes, y eso también le tranquilizaba a ella.
Una de sus manos fue hacia sus cabellos, acariciando los cortos mechones con delicadeza.──
¿Uhm?
-Al observar sus brazos extendidos, hizo lo propio. Se deshizo del calzado, acercándose a la contraria. En cuestión de segundos, ya estaba junto a ella. El rostro acurrucándose contra su pecho: su refugio.-
Claire…
¡Leon!
──Pronunció un tanto alto. Como un reclamo pero intervenido por pequeñas risas. Ni siquiera intentó bajarse, le gustó.
Al ya estar sobre la suavidad del mueble la pelirroja extendió sus brazos, dando a entender que se acercara.──
-Caminó. Se detuvo frente a ella. La miró de pies a cabeza. Terminó por llevársela al hombro.-
Vamos.
-Y se dirigió hacia la habitación sin demora. Al llegar, la recostó con cuidado sobre el colchón.-
──Rodó los ojos, y sin más se acercó para dejarse estrechar por sus brazos.──
Que me guste estar entre tus brazos no significa que me olvide de tu broma.