No soy de las personas que se van a la primera. Suelo perdonar, comprender y dar oportunidades una y otra vez. Así que si algún día desaparezco de tu vida, no fue por impulso. Fue después de haber agotado todas las razones que tenía para quedarme.
FALLASTE COMO HOMBRE cuando lograste convertir el amor que una mujer sentía por tí en una experiencia de la que tuvo que sanar, hasta recordarte no como un amor, sino como una lección.