Intentas no hacer caso a tu intuición para no caer en prejuicios sobre ciertas personas y ser buena gente, buscas el lado bueno y te portas bien con ellos sin pensar mal. Hasta que demuestran ser exactamente como tu intuición te avisaba, te hacen daño y ahora el tonto eres tú.
Mi silencio es la versión de mí que aparece cuando ya intenté hablar, comunicar, entender y resolverlo todo. Porque mientras me importe, siempre voy a buscar la manera de arreglar las cosas; cuando callo, probablemente ya me cansé.