wey no es posible que exista un teléfono de casi 50 mil pesos y gente que lo pague y también personas que ni siquiera pueden pagar una vivienda y menos comida, de verdad es distopico, pinche capitalismo
En medio de la peor tusa de mi vida y llorando a más no poder van llegando a tocarme la puerta los vecinos (dos niños de 10 y 5 años), para pedirme que les cuide su pez hasta el sábado. Se cancela la depresión por el momento, hay misión secundaria.