Ya hablando en serio, en este Día del Abogado quiero reconocer y felicitar a tod@s los juristas que desde cada una de sus trincheras y a pesar de los tiempos aciagos que vivimos, continúan ejerciendo la profesión con dignidad, independencia y compromiso.
Y es que hoy día el Estado de Derecho enfrenta desafíos que hace apenas unos años parecían impensables, la normalización de violaciones a la ley desde el propio poder, el debilitamiento de los contrapesos institucionales, la presión sobre la independencia judicial, la utilización política de las instituciones y el colocar la voluntad y la ideología por encima del orden jurídico, son un día a día.
En tiempos así, es cuando la abogacía adquiere su mayor relevancia, pues defender la Constitución, exigir que la ley se aplique por igual, combatir la arbitrariedad y recordar que el poder también tiene límites no debe ser un acto de conveniencia, sino de convicción.
Cuando el Derecho se debilita, no pierde una profesión, pierde toda la sociedad.
Feliz Día del Abogado.