Yo trabajé con ella. Llegaba tarde todos los días, no cumplía con lo que se le pedía y constantemente había que recordarle sus tareas.
Se le hicieron varios llamados de atención y al final fue desvinculada como a los 20 días.
Amo que nuestra generación haya podido romper con el prejuicio de que si estabas tatuado no ibas a conseguir trabajo. Ahora nadie puede conseguir trabajo, no importa si estas tatuado o no
@N_CastelblancoM Yo también creo que nadie puede ser tan estúpido, que están buscando atención o simples interacciones. Pero ya la humanidad me ha defraudado antes.
@JulUscategui Julián, eso es como afirmar que todos los que se apellidan 'Uscátegui' en Colombia son culpables de la masacre de Mapiripán. Y el único Uscátegui condenado fue su papá.
Marulanda, en Colombia la extrema derecha exterminó a un partido político de izquierda popular porque se dio cuenta de que tenía votos, por eso acabaron con la UP; asesinaron, desaparecieron, torturaron, descuartizaron, persiguieron a sus integrantes y de esta forma destriparon a esa disidencia política, a esa clase que se atrevió a insubordinarse en las urnas.
Dos décadas le tomó a ese sector destripado, arrinconado, volver a confiar en la democracia electoral e intentarlo de nuevo, y en 2006 entregó 2’600.000 votos a Carlos Gaviria. Pero la extrema derecha armada seguía masacrando y asesinando en las regiones y se alió con la clase política local, así controlaron los votos y el relato, y así, ese 2006, la alianza parapolítica puso presidente: Álvaro Uribe Vélez. Quienes votaron por Gaviria sabían que era simbólico, un voto por la ética, porque también sabían que el Estado estaba capturado por los mismo que exterminaron y destriparon a la UP.
En ese segundo mandato de Uribe, a la izquierda popular —que no es la izquierda de caviar con la que usted sí habla— no le fue fácil levantarse. ¿Por qué? Porque el asesinato selectivo del liderazgo social y local, el que sostiene el tejido y la organización comunitaria (y pone votos), continuó.
Y pese a todo, esta izquierda siguió intentándolo. Se fortaleció rodeando y arropando el proceso de paz con las extintas Farc, y aunque en algunos aspectos este fracasó, había en ello un logro y un rédito político: encuentro y cohesión popular. Y en 2018 dio un golpe de opinión: ganó Iván Duque (otra vez la extrema derecha), pero la izquierda dijo con su voto: quizá no gobernemos, pero hay condiciones, no estamos lejos y nos volvimos a organizar.
Todo siempre con el aguante, confiando en la democracia que ya le había fallado, y soportando la presión del “centro”, la derecha y la extrema derecha (que en la historia de Colombia son casi lo mismo) que la acusó de “polarizar”, intentando disciplinarle el discurso. ¿Por qué? Simple, la eterna clase dirigente a la que usted pertenece confirmó que la izquierda popular seguía encontrando votos en gente con conciencia de clase trabajadora.
¿Y qué pasó? Lo de siempre. La extrema derecha representada en el gobierno Duque asesinó a la disidencia política: en 2020 durante las protestas contra la brutalidad y los crímenes de la policia en la pandemia y en 2021 en las protestas que se conocieron como “estallido social”.
Matar, destripar, asesinar, eso es lo que hace el sector del que el “centro” en el verbo ahora se distancia pero en la práctica (contratos, alianzas, estrategia mediática) siempre ha mantenido cercanía.
Y así generaron las condiciones. La vieja y la nueva disidencia política que su clase seguía intentando destripar dijo BASTA YA. Y lo más importante, las corporaciones de comunicación obedientes a su clase perdieron el monopolio de la información y esa nueva disidencia encontró ahí un camino.
Por eso Gustavo Petro obtuvo la presidencia en 2022, no ganó él, ganó la resistencia y la organización popular, la izquierda que sigue sobreviviendo a todo tipo de exterminio.
Ahora intentan destriparla de manera digital y mediática. Intentan equipararla a quien no la quiere dejar existir, como hace usted con su tuit. Porque no soportan ver lo popular en el poder, su clase prefirió el narcoestado con el que siempre fue complaciente.
Usted no es estúpido, Marulanda, pero escribe este tuit porque cree que la audiencia sí lo es, que es masa sin memoria. Y hace rato usted y la casta que representa quedaron en evidencia. Hoy hay conciencia de clase con voto efectivo, eso hace que ustedes ya no estén seguros. Por eso a esta conciencia ahora la llaman “odio de clases” y no “lucha”, porque decir lucha implica decir disputa del poder.
Pero Marulanda, la política electoral ha sido siempre de pasiones y ustedes ya no controlan el relato. Su centro fracasa porque hoy se sabe que siempre ha respondido a la derecha. Perder es cuestión de método, exsenador.
Yo quiero agradecer a María Corina por hacernos sentir a las migajeras del mundo que lo nuestro es bobada al lado de su capacidad de arrastre e indignidad.