La sensación de vacío me tiene asustado, mi corazón se siente lastimado a tal punto de querer escapar, pero mi cabeza dice que fue la decisión correcta.
Me duele, quema como el maldito infierno.
Me encuentro ahogado en un mar de confusión, como si la marea me hubiese arrastrado hasta lo más recóndito de mi propio ser.
Esto no está bien, no se siente correcto, nuevamente he caído en la locura misma.
Quiero desaparecer.
De vez en cuando me arremete brutalmente ese deseo de encontrarme cegado, enamorado otra vez, pero dada mi situación caigo en la dicha de que no es para mi, siempre termino con mal sabor.
Me pregunto si alguna otra persona pasará por exactamente lo mismo.
Es increíble lo dulce que me habla, ciertas veces creo caer en sus encantos innatos, labia natural dicha con tal sutileza que mi corazón involuntariamente se apacigua. Pero caigo en cuenta, con sus límites tajantes, que la línea ya fue trazada sin un aviso de por medio.
El nombre que portas será tatuado en mis ojos, escrito por todo el lienzo de mi tersa piel; lo llevaré en la palma de mi mano y será trazado en mi palpitante corazón.
Serás el dueño de mi alma, el que me hace arder en pasión; conoces a la perfección el arte de la provocación.
Entre escritos locos, palabras esparcidas por el aire y trazos sin sentido alguno, he llegado a la conclusión de que mi vida está llena de hechos desafortunados, en cuestión, pero dentro de todo aquel lío interminable reina la idea de conseguir tal paz, lo merezco.
El «amor» puede ser tan dulce y tan amargo, una armonía incierta.
Es tan precioso cuando es correspondido, pero tan destastroso cuando no lo es.
Palabras, acciones.
Nuevamente experimento tal sentimiento desastroso y desagradable.
Me inundo en aquella soledad abrumadora que invade mi melancólico corazón; caigo en pensamientos banales pero que ciertamente me engañan hasta caer por incontable vez en la locura misma.
Si buscas enamorar sus ojos, muéstrale tu cuerpo.
Encenderás sus deseos.
Si buscas enamorar su corazón,
muéstrale el reflejo de tu alma. Encenderás la llama del amor.
Ahora piénsalo, ¿te ama o te desea?
A ciertas horas del día existe un pensamiento constante el cual indaga por mi cabeza.
• Creo que el amor va de la mano con el dolor.
Y con ello en mente busco en desespero una respuesta.
¿Por qué?, ¿por qué me lastima tanto amarte?
Finalmente presté la debida atención a mi situación, me había vuelto un perdedor. En el vacío de mi alma y en la añoranza de mi corazón anhelo con total firmeza volver a tenerte entre mis brazos.
Creo estar enamorado de la muerte, es a quién más anhelo y a quien más espero con bastante paciencia. ¿Cuándo será el día que tenga el privilegio de tomar su mano?