tienes de conocerla bien, como si el universo estuviera en tu contra. No hablo de sentir amor por esa persona, pero al menos quiero saber si puedo llegar a sentirlo o descartar que sólo es un encaprichamiento pasajero.
Tuvo que meditar la pregunta, relamiendose los labios del jugo y usando posteriormente el dorso de la mano. Kain apretó los dientes y frunció los labios, relajando el ceño en cuanto se acomodó en la silla alta de la cocina.
Demasiado bueno, algo que oculte. No sabría decir si >
Hip.
Quedaría algunos segundos procesando la avalancha de halagos, tomaría asiento junto al lado de la isla de la cocina. Eran de ellas sillas altas a las que llegabas perfectamente a la encimera, es la que utilizaba para desayunar sola.
Se llevaría una tostada a las >
es algo demasiado oscuro, pero, sí que le tiene alguna astilla en la mente.
—¿Has conocido alguna vez a alguien que te interesa hasta la médula? Que no hablo de su físico solo, sino por su forma de ser y conjunto. ¿Y que te parezca totalmente inaccesible? Ni la oportunidad >
—Dormí bien, Dormí bien. Gracias por preguntar, Rene. Aunque te pregunto lo mismo.— Voz ronca y guiándose palpando las encimeras de la cocina, tomando asiento y metiendo los dedos en el asa de la taza... huele que alimenta, adora el olor de un buen café negro.
Y el zumo sin >
Finalizaba por terminar de servir el jugo exprimido, sin pulpa... Porque últimamente estaban pasando demasiado tiempo juntos, por lo que conocía alguna de sus pegas a la hora de desayunar.
Le sonrió apenitas que lo visualizó, dirigiéndose a él para apretarlo entre sus >
pulpa es un detalle que no se le había pasado por alto a la ajena, incluso afiló la mirada sin comentar nada al respecto, un buen detalle que lo ablandó, dándole también un sorbo para no pasarlo por alto.
—Sabes trabajar bien, sabes estudiar, sabes cocinar. Son demasiadas >
por lo menos de espectador o querrías que me uniera?
Sorbo largo dio, dejando el húmedo vaso de cristal que sudaba por la temperatura del frío y gotas marchaban la mesa de café, dejando sendas manos a la espalda.
—Eres una maravilla en la cama.
Tumbado en el sofá parecía un día de descanso, dándole vueltas al vaso con hielo luego de haberle agradecido con un asentimiento y una dulce mirada.
Escuchó, como quien se para a escuchar la radio pues el tono de Renesha era un femenino elegante, una mujer fatal de las que >
—Fufú... —No evitó reírse a la cuestión, no solía muchos hombres ser tan abiertos a ese tipo de conversaciones. Sobretodo porque con los que se metía tenía... un particular resentimiento con ella, tal vez, quizás por la manera que los seducía aún cuando ella tenía un pasado >
se presentaban en las películas antiguas y novelas de romanticismo, encogiéndose de hombros.
—Eso estaría bueno, te he visto recibir bien y de buena manera de lo mío. Pero debo confesar que me encantaría verte tratar y darle lo suyo a una mujer, ¿me invitarías alguna vez >
misma mujer que le preparaba algo de desayunar. Que al verla, se apoyó en la vera de la puerta dando paso a la cocina.
—Tienes madera de ama de casa, ¿y todo esto?¿es para mi?
Duerme como un lirón cuando se lo podía permitir, y de ahí que pasara más tiempo entre las sábanas y la cama cuando tuvo la oportunidad. Pero los rayos del sol veraniego no le da mucha chance a quedar más tiempo del que quería.
Sintió el beso rato antes, pero un sueño parecía, >
@dissomad
Hoy no tiene uni.
Pero sí trabaja, justamente con el jefe que tiene a su vera más que dormido. Índice aprieta en el abdomen expuesto, visualizandose mejor todas esas expresiones somnolientas a la luz natural del día.
Bonito sol, bonita cara.
Un beso le deja, >
incorporándose en el colchón y viendo a su alrededor... sigue estando en la casa de Renesha, no pareció algo tan casual como había sido usualmente. Y como dijo, es más íntimo el encuentro.
Se levantó con ropa interior y pantalones cómodos, la camiseta había sido hurtada por la >
—Siempre es mucho mejor, el vaper es sólo para ir dejando el tabaco.
Pero la hierba era otra cuestión.
—¿Has follado alguna vez fumada? O haber hecho algo por el estilo
Se le ocurría algo, la proposición que fuera algo más de lo carnal estaba... atrayente, pues no más lo habían hecho en público o en el pub, algo de intimidad era algo novedoso que había entre los dos. Intimidad, qué palabra tan especial cuando de momentos así se tratan.
El >
Los brazos no tardaría en rodearle con gusto, saboreando la sustancia salival al momento de ella abrir las comisuras y conseguir que él siguiera su ejemplo. Lengua pasea por cada rincón, manchandole no solo de saliva sino del labial morado que traía en esa ocasión.
>
apretada braga, manoseando el bulto erecto de la chica. Sabiendo que eso lo provocaba él, le daba mucho más ego entre ambos, y eso siempre ayudaba a tener una ereccion propia más dura y duradera.
Dedo rodeó el glande que escapaba de la ropa interior, un suave toqueteo en una >