< incómodo para ellos pero bueno.
No estaba para cumplir gustos ajenos más que los propios—. Qué hay de ti, eres demasiado bueno a la vista de los demás pero sé bien que escondes algo. Dime, ¿Por qué últimamente estás tan contrariado, Kai? ¿Hay algo que te atormente tanto?
Hip.
Quedaría algunos segundos procesando la avalancha de halagos, tomaría asiento junto al lado de la isla de la cocina. Eran de ellas sillas altas a las que llegabas perfectamente a la encimera, es la que utilizaba para desayunar sola.
Se llevaría una tostada a las >
< comisuras, embarrada de mantequilla.
—Las relaciones cerradas no son de mi gusto, jamás tuve un novio por más de un mes al sentirme algo asfixiada... Soy poliamorosa, no soy celosa y nada posesiva. Me incómoda más bien. —Murmuró, varios hombres le apuntaron que eso era >
< brazos—. K–Kaaai~n. —Le da orgullo el comentario, luego de todo... Es muy independiente aún cuando todavía vivía con sus dos madres, simplemente no se despegaba de ellas por apego—. ¿Qué tal? ¿Dormiste? Te hice algo de café, negro, claro.
Finalizaba por terminar de servir el jugo exprimido, sin pulpa... Porque últimamente estaban pasando demasiado tiempo juntos, por lo que conocía alguna de sus pegas a la hora de desayunar.
Le sonrió apenitas que lo visualizó, dirigiéndose a él para apretarlo entre sus >
Duerme como un lirón cuando se lo podía permitir, y de ahí que pasara más tiempo entre las sábanas y la cama cuando tuvo la oportunidad. Pero los rayos del sol veraniego no le da mucha chance a quedar más tiempo del que quería.
Sintió el beso rato antes, pero un sueño parecía, >
—Pastas, claro. Tenía justamente ganas de comer una buena pasta estos días... —Por último, le dejaría una leve mordida en la oreja casi soltando su aliento caliente.
Le gustaba.
Era divertido involucrarse con él.
Hasta pensaba comprarle un bonito collar de comportarse bien. >
— Hmm~ hmmmhmm~
Los gimoteos se intensificaban, los mimos en las orejas eran una de sus cosas favoritas, le daban cosquillas, le emocionaban. Se le fue encima de a poco, buscando más caricias, pasaba un lado del rostro por el antebrazo impropio, incluso si ya no la abrazaba, +
¿No estaba cómodo?
Mano derecha utiliza para descansar el mentón mientras que el antebrazo lo escondía por debajo de sus pechos, para tener un apoyo adicional y el rostro del rubio no decayera al suelo.
—¿Te estás ahogando, fufú...? ¿Alguna vez chupaste alguna teta, cariño?
@dissomad
Hoy no tiene uni.
Pero sí trabaja, justamente con el jefe que tiene a su vera más que dormido. Índice aprieta en el abdomen expuesto, visualizandose mejor todas esas expresiones somnolientas a la luz natural del día.
Bonito sol, bonita cara.
Un beso le deja, >
< sobrevivir a los fuertes golpes de calor. Volviendo, se lo tendió a la vez que tomó asiento en el sofá.
—Lo utilizó.
Con mujeres más que con cualquier otra cosa, soy bisexual al final del día y tengo otros gustos también... Las mujeres se me hacen increíbles en la cama.
—Fufú... —No evitó reírse a la cuestión, no solía muchos hombres ser tan abiertos a ese tipo de conversaciones. Sobretodo porque con los que se metía tenía... un particular resentimiento con ella, tal vez, quizás por la manera que los seducía aún cuando ella tenía un pasado >
Se le ocurría algo, la proposición que fuera algo más de lo carnal estaba... atrayente, pues no más lo habían hecho en público o en el pub, algo de intimidad era algo novedoso que había entre los dos. Intimidad, qué palabra tan especial cuando de momentos así se tratan.
El >
< más que claro que los ponía incómodos.
Se escaparía de sus brazos, dirigiéndose directo a la búsqueda del vaso de Coca-Cola con un poco de hielo.
Las temperaturas de calor últimamente estaban fuertes pero en su casa, todo el día se utilizaba el aire acondicionado para >
—¡Claro que sí! No me molesta gastar un poco de mi dinero en mi lindo cachorro. —Todo eso, sin parar de rascarle las orejas... Estaba más que a gusto con esa dinámica de poder—. ¿Qué quieres comer? Después te compraré algún regalo.
Gimoteó de gusto y sin pena por los mimos, y tras mirar a la pelivioleta, parpadeó un par de veces en sorpresa.
— ¡Oh! ¿De verdad? Quiero decir que no es necesario, pero tampoco quiero perder la oportunidad de salir contigo....
Sonrió, enseñándole sus brillantes colmillos.