Apreciado Melquisedec: eso no es coherencia, es una conclusión equivocada sacada de un diagnóstico correcto.
Por supuesto que tienes razón en la premisa: el Estado ha sido un fracaso absoluto en materia de seguridad y eso es indignante. Pero pasar del problema de "el Estado falla" a que la solución sea "armemos a todos" es una equivocación. Si el Estado falla en salud, la respuesta no es repartir bisturís.
Pensar que armando a la gente vamos a volver más segura a Colombia es una falacia. Por el contrario, vamos a abrir una puerta enorme para que los grupos ilegales aumenten sus armas. Es decir, masificar el porte es subsidiarle el inventario al crimen.
Por otra parte, en medio de este debate, le metes al tema una comparación con las motos que no es a lugar, puesto que las motos matan por accidente; el arma, sin embargo, mata porque es su función. Y ojo, a las motos les exigimos licencia, SOAT, casco y revisión técnico-mecánica. Nadie propone prohibir las armas en Colombia: el porte regulado existe. Aplicarle a las armas la lógica de las motos es exactamente el sistema que ya tenemos y que quienes abogan por el porte masivo quieren desmontar.
Para echar manos a unas cifras. Siete de cada 10 homicidios en este país son con arma de fuego, y buena parte no son de sicarios contra víctimas — son riñas, intolerancia, licor. En un país que se mata por un cruce de miradas, meter más armas a la ecuación no es precisamente legítima defensa: es llevar gasolina a una fogata.
Por cierto, la legítima defensa, ya existe: artículo 32 del Código Penal. Lo que no existe —ni debe existir— es el derecho a convertir el país en un polígono.
Y sobre tu propuesta de quitarles escoltas a los congresistas que voten distinto: condicionar la protección del Estado al sentido del voto de un legislador no es coherencia. Es intimidación.
El país que no logra desarmar a sus criminales no se arregla armando a sus víctimas.
El jugador inglés Jarell Quansah que recibió tarjeta roja en el partido contra México, fue suspendido por dos partidos a cumplir EN la Copa Mundo.
Por si quedaba alguna duda de lo irregular de la suspensión de la tarjeta roja a Balogum por parte de la FIFA.
Una muy mala idea flexibilizar el porte de armas en Colombia.
Aquí un hilo con la mejor evidencia disponible sobre posibles consecuencias: https://t.co/zudnaYZF1e
Repitan conmigo: el racismo no es una opinión. El racismo es una violación a los derechos humanos, un delito y una forma de violencia.
Punto.
Eso no tiene matices.
Eso no necesita "paciencia".
No hay evidencia de que flexibilizar el porte de armas reduzca los crímenes, pero sí de aumentar los delitos de intolerancia. Un país tan violento como Colombia, una medida de esa naturaleza, es llevar más violencia a las calles.
En 2020 en @NTN24 invitaron al profesor @gamarrae a analizar elecciones en EEUU. También estaba @omarbula.
Así cuenta el @nytimes lo que pasó:
"Gamarra se encontró al aire debatiendo con Omar Bula Escobar, exrepresentante ante las @ONU_es y conocido por, entre otras afirmaciones falsas, decir que Soros controla el Partido Demócrata, un argumento antisemita adoptado por QAnon
Gamarra rechazó las acusaciones infundadas de fraude electoral de Bula Escobar y luego llamó a la cadena después de que terminara la entrevista
"Les dije: 'No vuelvan a hacerme esto. Investiguen a sus invitados'", dijo. "Esto es irresponsable"
La conciencia tiene un peso, que puede ser positivo o negativo, que llena la cabeza, el corazón, las piernas. Y la conciencia se llena o se vacía con ‘detalles’ como dignidad, buena fe, juego limpio. La alternativa es la de los Infantino-Trump: dejarse consumir por el cinismo.
Es difícil saber si el escándalo Trump-FIFA distrajo a los jugadores de USA, que venían jugando súper-bien hasta la debacle de anoche. Pero la prensa estadounidense (y mundial), incluso los diarios conservadores, se preguntan por qué Trump tiene que meterse en todo, incluso en el fútbol.
The United States didn’t just lose 4–1 to Belgium… they were exposed. And so were Infantino and FIFA, proving once again how corrupt and compromised they are.
The United States began the tournament playing exciting football. We all enjoyed watching them during the group stage. They had a likable coach and plenty of support from neutral fans. Then suddenly, they decided to take off the football shirt and put on the suit of political influence. A reckless challenge, a deserved red card, and then the White House entered the scene as if football justice were nothing more than a piece of paper that could be rewritten with a phone call, political pressure, or a favor for the host nation.
Belgium went into the game as if they weren’t just facing a football team, but confronting a disgraceful idea: that the United States is entitled to privileges no other nation would ever receive. That’s why the 4–1 scoreline was more than just a result—it was a deserved humiliation for a team that hid behind politics, and a slap in the face for FIFA after bowing to Trump’s arrogant political influence.
I won’t blame the United States, because it’s a great country with an even greater people. I blame those who brought politics into football.
No es necesario sentir simpatía por Beto Coral —o por las ideas que defiende— para condenar su detención en Estados Unidos. Dejando a un lado los detalles específicos de su caso y los argumentos con que el gobierno norteamericano ha intentado justificar la detención, todo…
LA DERROTA HUMILLANTE DE EEUU ANTE BÉLGICA DESDE LA MITOLOGÍA GRIEGA
Por Daniel Zovatto
En la cosmovisión griega, el poder nunca era concebido como un permiso para actuar sin límites.
Incluso los dioses más poderosos estaban sometidos a un principio superior: el mantenimiento del orden cósmico y de la justicia.
Por eso, los actos de injusticia, corrupción, abuso o arrogancia no quedaban impunes.
Zeus no era únicamente el rey de los dioses; también era el garante del orden moral y jurídico. Su autoridad descansaba en la obligación de preservar la justicia entre dioses y mortales.
A su lado se encontraban Themis, símbolo de la ley, el equilibrio y el orden, y Dike, encargada de velar por que la justicia prevaleciera entre los seres humanos.
Cuando los gobernantes actuaban con arbitrariedad, violaban las normas o abusaban de su poder —como lo hicieron Trump e Infantino— no solo quebrantaban una ley humana: alteraban el orden del universo.
Ese orden encontraba otro poderoso mecanismo de corrección en Némesis. Su función consistía en castigar la hybris, la desmesura: el exceso de orgullo, soberbia o arrogancia que llevaba a una persona a creerse por encima de las leyes, de los demás o incluso de los dioses.
La hybris era considerada uno de los peores pecados porque implicaba la ilusión de que el poder eximía de rendir cuentas.
El mensaje de la mitología griega era claro: cuanto mayor era el poder, mayor era la responsabilidad.
Quien confundía autoridad con impunidad terminaba enfrentándose, tarde o temprano, a la justicia.
La corrupción, el abuso y la arrogancia no eran simples defectos personales; constituían amenazas al orden colectivo y, por ello, merecían castigo.
Esa enseñanza conserva una notable actualidad. Esta noche la derrota de EEUU 🇺🇸 frente a Bélgica 🇧🇪 confirmó estas leyes.
Good night Mr Trump. Espero que haya disfrutado esta humillante derrota de 4 a 1 frente a Bélgica.
Pero para que haya verdadera justicia Infantino debe renunciar o mejor aún destituido de la FIFA.
DÉCIMA A INFANTINO
El nombre Gianni Infantino
a mí me suena a Al Capone,
a Tattaglia, a Corleone,
a Barzini y a El Padrino.
Marlon Brando y Al Pacino,
actores americanos,
interpretaron villanos
como Michael y don Vito,
que al lado de este angelito
son dos monjes tibetanos.