Cuando nos cansemos –en el trabajo, en el estudio, en la tarea apostólica–, cuando encontremos cerrazón en el horizonte, entonces, los ojos a Cristo: a Jesús bueno, a Jesús cansado, a Jesús hambriento y sediento. ¡Cómo te haces entender, Señor! ¡Cómo te haces querer!
Es más simple y cómodo pensar que todo el mundo conspira contra ti que aceptar que te has equivocado y cambiar de rumbo. Solo los valientes, y los humildes, optan por lo segundo.
Buenos días, mundo Twitter.
Hay una razón por la cual tienes ese anhelo en el corazón.
Busca mantener aquel anhelo vivo, pues eso te impulsará a continuar a pesar de las tentaciones y dificultades.