El fútbol es HERMOSO por historias mágicas como ésta. Se llama Weimar Banny Asprilla Mena. Es el portero suplente de Independiente Santa Fe y, por la lesión de Andrés Marmolejo, le tocó atajar en los octavos de final de la Copa Sudamericana ante River Plate. En la ida, no recibió gol. Y en la vuelta, en El Monumental, vivió una noche para la historia.
Protagonizó ¡¡8 ATAJADAS!! en el tiempo regular, tapó un penal en la tanda decisiva y terminó marcando el penal que metió a su equipo a la siguiente ronda. La tanda se extendió tanto que hasta los guardametas tuvieron que patear. Y él, a diferencia de Santiago Beltrán, sí pudo marcar su pena máxima.
No le importó estar en una de las canchas más complicadas del planeta. No le importó que intentaran incomodarlo con lásers. Y no le importó no ser titular habitual. Asprilla se disfrazó de héroe y tiene a su equipo entre los 8 mejores de la Copa Sudamericana.
EL HÉROE INESPERADO DE SANTA FE.
Si señores, es cine.
Justo cuando Weimar Asprilla anotó el penal del triunfo contra River, las cámaras enfocan una bandera de Millonarios, rival de patio de Santa Fe, justo detrás del arco. De hecho, el disparo de Wilmar va justo allí.
Como para hacer aún más memorable la tanda de 22 penales en la que Santa Fe eliminó a River, con el cobro final de su portero suplente. Cine Sudamericano.
Qué lindo es el fútbol, señores.
En River-Santa Fe por Sudamericana, acabamos de vivir una tanda de 22 penales. Cobraron todos los jugadores.
El partido lo definieron los cobros de los porteros. Beltrán, que había atajado 3, lo falló, y Asprilla lo metió.
Santa Fe elimina a River en el Monumental. Locura hermosa.
No estoy seguro de que Gustavo Petro vaya a ser un gran presidente: nadie puede estarlo. Pero era evidente que Hernández es una cumbre de la estupidez y resultaba deprimente, aterrador que un país pudiera elegirlo.
Vamos, Colombia, todavía!