"No son las instrucciones dadas desde la comodidad de un escritorio burocrático lo que cambian las cosas, sino el sudor derramado mano a mano junto al pueblo lo que transforma el mundo".
Ernesto Che Guevara creía firmemente que la transformación social no se lograba desde una poltrona, sino estando presente en el propio núcleo de la producción y ser un trabajador más junto al pueblo.
Mientras se desempeñaba como Ministro de Industrias, pasaba sus fines de semana trabajando junto a los obreros cubanos al frente de las máquinas, en las fábricas textiles o en los cañaverales de azúcar.
Era defensor de que la forma más poderosa de liderazgo es dar el ejemplo, el Che unió la teoría con el sudor del campo y la fábrica, dejando uno de los testimonios más sólidos de solidaridad colectiva comunista.
"He jurado ante una estampa del viejo y llorado camarada Stalin, no descansar hasta ver aniquilados a todos estos pulpos capitalistas. Me perfeccionaré y lograré lo que haga falta para ser un auténtico revolucionario".
Ernesto Che Guevara durante su estancia en Guatemala. (1954)
@EmilioVallejoRL Pobre imbécil, es una Imagen alterada digitalmente. Pero que podemos esperar de un pendejo como tú, que no se cansa de quedar como un idiota e ignorante siempre.
El contribuyente intocable
Ricardo Salinas Pliego: historia de un adeudo, una estrategia de evasión y el choque con el Estado
Por Jose Cuauhtemoc Cervantes
En México, pagar impuestos no es un gesto de buena voluntad: es una obligación constitucional. La cumplen millones de personas —trabajadores, profesionistas, pequeñas empresas— aun cuando duele. Pero hay quienes, desde la cúspide del poder económico, parecen convencidos de que la ley es negociable. El caso de @RicardoBSalinas condensa esa idea peligrosa: la del contribuyente que se asume por encima del Estado.
I. El origen del adeudo
El conflicto fiscal que hoy ocupa titulares no nació ayer. Sus raíces se remontan a ejercicios fiscales de hace más de una década, vinculados a empresas de Grupo Salinas. Tras auditorías y determinaciones del Servicio de Administración Tributaria, se establecieron créditos fiscales por impuestos omitidos, actualizaciones y recargos.
Desde entonces, el patrón ha sido constante: litigar, diferir, alargar. No para aclarar, sino para no pagar. Cada año que pasa, el adeudo crece; cada recurso legal se convierte en tiempo ganado.
II. La estrategia: litigar para no pagar
Amparos, revisiones, incidentes, nulidades. Una ingeniería jurídica diseñada para estirar el proceso hasta el límite. No es ilegal litigar; lo abusivo es usar el litigio como modelo de negocio para evitar una obligación firme.
Mientras el ciudadano común no puede “negociar” el ISR descontado de su nómina, aquí se intenta convertir el pago en una opinión. La narrativa se repite: persecución, complot, victimización. Pero los expedientes avanzaron y las instancias se agotaron. Incluso la Suprema Corte de Justicia de la Nación cerró la puerta a los últimos recursos.
III. La fecha que llegó (y se ignoró)
Con resoluciones firmes, la autoridad fiscal notificó un plazo concreto para cubrir el adeudo o, al menos, iniciar un mecanismo formal de pago. La fecha llegó. El pago no. A partir de ese momento, la ley es clara: ejecución.
Aquí ya no hay debate jurídico de fondo; hay incumplimiento. Y cuando el incumplimiento persiste, el Estado tiene herramientas para cobrar.
IV. ¿Cómo se obliga a pagar en México?
El procedimiento no es discrecional ni vengativo. Está previsto:
1.Requerimiento de pago tras la resolución firme.
2.Procedimiento Administrativo de Ejecución (PAE) si no se cumple.
3.Embargos de cuentas, bienes y derechos para garantizar el cobro.
4.Remate o adjudicación de bienes si el adeudo continúa.
5.Vía penal solo si se acreditan supuestos específicos de defraudación con dolo.
La cárcel no es el primer paso; el cobro sí. Y el cobro es exactamente lo que cualquier contribuyente enfrenta cuando no cumple.
V. El problema de fondo: la tentación del “intocable”
Lo verdaderamente grave no es la cifra ni el apellido. Es la pretensión: comportarse como si el país fuera una concesión privada; como si pagar impuestos fuera opcional para los poderosos y obligatorio para el resto.
Ese doble estándar erosiona la democracia fiscal. Porque los impuestos financian escuelas, hospitales, carreteras y seguridad. Cuando un multimillonario no paga, alguien más paga por él. O peor: el Estado se debilita.
VI. Igualdad ante la ley (o no hay República)
La discusión no es ideológica; es republicana. Nadie —por rico, influyente o mediático— debe colocarse por encima de la ley. Si el ciudadano común cumple, el gran empresario también. Si el Estado cede ante el poder económico, abdica.
Este caso es una prueba: no de fuerza, sino de Estado de derecho. O la ley se aplica a todos, o deja de ser ley.
Conclusión
No se trata de linchamientos ni de aplausos fáciles. Se trata de una regla básica: en México, los impuestos se pagan. Litigar para aclarar es legítimo; litigar para no pagar, no. El país no puede permitirse contribuyentes “intocables”. Porque cuando alguien se cree dueño de México, lo primero que pierde México es su República.
Estoy retirado de la política, pero mis convicciones libertarias me impiden callar ante el prepotente atentado a la soberanía del pueblo de Venezuela y el secuestro de su presidente. Ni Bolívar ni Lincoln aceptarían que el gobierno de Estados Unidos actuara como una tiranía mundial.
Presidente Trump: no caiga en la autocomplacencia ni escuche el canto de las sirenas. Mande al carajo a los halcones; usted tiene capacidad para actuar con juicio práctico. No olvide que la efímera victoria de hoy puede ser la contundente derrota del mañana. La política no es imposición.
Recuerde que “el respeto al derecho ajeno es la paz”, como nos enseñó Benito Juárez en el siglo XIX. Soy mexicano con mucho orgullo, pero también latinoamericano. Apoyo incondicionalmente a mi presidenta Claudia Sheinbaum.
Por ahora no le mando un abrazo.
AMLO
Fachito promedio viendo que AMLO salió a votar libremente, sin guaruras, que la DEA, sus inventos y toda la oposicion se la siguen pelando y que remató con tamales de chipilín sin andarse cuidando la espalda.
Y recuerden;
–La pareja se conoce en el divorcio.
–Los amigos en los problemas.
–Los hijos en la vejez.
–Los hermanos en la herencia.
–Y los pendejos en la elecciones cuando no van a votar.
Tanta especulación como esta de la Silla Vacía, merece por respeto a la gente, su respuesta.
¿Por qué una bandera antigua del M19 en la reunión para condecorar a Pepe Mujica?
Cualquiera que vea en Netflix la pelicula "Los últimos 12 años" lo entenderá.
Hace exactamente 50 años, seis jóvenes militantes del Movimiemto de Liberación Nacional Tupamaro, llegaron huyendo de la tortura y la muerte provocada por la dictadura uruguaya a Bogotá.
Allí se encontraron con Carlos Toledo Plata y Jaime Bateman Cayón. Toledo había sido parlamentario de la Anapo y sentía que en las elecciones del 19 de abril de 1970 habían hecho fraude contra su candidato presidencial, el general Gustavo Rojas Pinilla; Toledo ya no veía más salida que la insurrección armada del pueblo anapista, y Bateman venía huyendo de los fusilamientos de las farc; no veía alternativa en las farc y quería con los vientos caribeños hacer una revolución de verdad y de multitudes
Bateman, Toledo y otros colombianos empezaron a formar el M19, y los seis tupamaros les enseñaron su experiencia en la lucha armada urbana y se quedaron combatiendo en Colombia con nosotros.
He ido a Uruguay a buscarlos, y a entregarles su bandera. Creí posible que fueran a la condecoración de su antiguo compañero de armas y presidente de la república pero me encontré con la noticia que ya todos estaban muertos. Quise pronunciar sus nombres pero no se pudo y de allí mi descontento. Se que una era pianista y otro carpintero y otro que se llamaba vulcano, murió en Yumbó, en combate, confundieron su cuerpo con Pizarro por la hermosura de su rostro, pero supe el día de la condecoración, que todos estaban muertos. La bandera quedó guardada. Ya no estaban.
Tanto el MLN como el M19 hicieron la paz, abandonaron por decisión propia las armas. Los túneles quedaron como recuerdo.
En Montevideo hay un restaurante, el barretín se llama, y por debajo del piso, hoy se puede ver bajo cristales, gracias al dueño del restaurante, uno de los túneles por donde los tupamaros iban a liberar a 130 de sus compañeros torturados y encarcelados; en Bogotá aún se puede ver el cantón norte, donde el M19, a través de un túnel, sacó 5.000 armas para el pueblo, pero aún no había pueblo para ello.
Milongas y vallenatos se juntaron, los tupamaros medio italianos, aprendieron a bailar la salsa.
De la unión tupamara/M19 llegó la tortura a Colombia traída por Turbay; si la tortura había acabado con los tupamaros en Uruguay, porque no con el M19 que eran lo mismo? y trajo los profesionales de la tortura del Uruguay, a enseñar en Colombia
Turbay declaró el estado de sitio y el estatuto de seguridad, detuvo 10.000 colombianos, los torturó en barracas militares y encontró a 300 del M19, pero Bateman se fue a bailar a las montañas, montañas que no tenía el Uruguay, y escribió la propuesta más revolucionaria, sobre la culata de su fusil: invitó a Belisario a hacer la paz y dialogar.
Yo mismo teminé en la cárcel y la tortura.
Unos magistrados valientes decidieron investigar a los generales de la tortura. Por investigar generales fueron asesinados y el Palacio bombardeado y el M19 extinguido por completo en la edificación que ilusamente tomaron dizque para negociar de nuevo la paz. Fue la última acción a la tupamara, lo que siguió fue la guerra en las montañas hasta que en una quebrada del sur del Tolima, decidimos dejar las armas para convocar las multitudes.
Fui a entregar en Uruguay nuestra bandera común a los seis tupamaros, pero ya no estaban. Quise pronunciar sus nombres pero no pude
Ojalá nunca se pierdan en la historia
Al menos hoy gobernamos. Ellos allá, en Uruguay, y nosotros acá, después de medio siglo y en pos de la esperanza y la justicia.
Dijo Zapata, el campesino mexicano insurrecto que si queríamos ser gusanos no nos quejáramos de ser aplastados, pero como él, apostamos a ser águilas para no ser pisados jamás. Como revolucionarios soñamos en el día y no nos acorralaron las pesadillas de la noche.