Los números del gobierno Petro merecían escrutinio, no fe ciega.
Los números del gobierno se ADLE exigen lo mismo: escrutar debidamente antes que ‘creer’.
Los gobiernos no son una religión. El control político no es una cuota de fe.
A todos hay que escrutarlos por igual.
Se criticó mucho el sesgo antiempresa del gobierno Petro. Ahora vemos la otra cara de la misma moneda: un gobierno que pretende manejar las empresas privadas por medio del chantaje.
Dos gobiernos y dos maneras de asfixiar.
Hoy reabrimos el Multiplex Unicentro Cali al público con funciones exclusivas en todas las salas, para familias con niños. Las funciones son totalmente gratuitas, incluyendo crispeta y gaseosa.
El estreno que en este momento están disfrutando es “Coyote vs. Acme”, película que aún no se ha estrenado en Latinoamérica.
Unicentro Cali es el Multiplex que menos se afectó de los nueve que teníamos cerrados.
Los otros ocho Multiplex en Pereira, Manizales, Armenia e Ibagué, fueron afectados considerablemente y por ahora continuarán cerrados.
Termina el gobierno que acabó con el sistema de salud. En el que crecieron los grupos armados ilegales y el secuestro y la extorsión volvieron a ser pan de cada día. El gobierno que se subió a tarimas con criminales y les permitió desplazarse con total impunidad por el país en camionetas oficiales. El que se reunió en las sombras con “Papá Pitufo” y puso la inteligencia del Estado al servicio de intereses oscuros, mientras acababa con la carrera de oficiales con años de experiencia. El gobierno en el que asesinaron a Miguel Uribe Turbay.
Termina el gobierno que nos quitó la soberanía energética a punta de ideología, que marchitó a Ecopetrol y nos dejó el fantasma del apagón respirándonos en la nuca. El que se endeudó mucho y ejecutó poco, mientras prometía universidades, trenes interoceánicos, aeropuertos y data centers que nunca llegaron. El que despreció la tecnocracia y la reemplazó por la incompetencia. El que se saltó la regla fiscal. El que entregó entidades enteras a personas cuyo único mérito era la cercanía con el presidente. El que engordó el Estado a punta de empleo militante y de ministerios que no sirvieron para nada.
Termina el gobierno que despreció la separación de poderes y la institucionalidad. El que intentó saltarse al Congreso, atacó al Banco de la República y a los jueces con una narrativa de “golpe blando” que nunca fue real. El que arremetió contra el sistema electoral cuando no le gustó el resultado. El que hizo hasta lo imposible por llevarnos por el camino de una constituyente.
Termina el gobierno en el que siempre hubo una excusa. El que deja altos funcionarios presos y prófugos por corrupción. El que graduó de traidores a quienes lo acompañaron y osaron contradecir la voz presidencial.
Hoy termina el gobierno que incendió las calles. El que dejó al país en un estado tal que la gente no vio otra alternativa que elegir a Abelardo de la Espriella.
Adiós, @petrogustavo.
Petro siempre comete el mismo error con la clase media: la considera una clase traidora que sale de pobre gracias a él y luego se voltea. Asume que la gestión pública es un favor que luego los ciudadanos deben pagar en votos, y con eso refuerza la creencia de que cuando la gente avanza socialmente se derechiza.
Se equivocan. La izquierda petrista tendrá que entender más temprano que tarde que si quieren el respaldo de la clase media, la misma que perdieron ayer en Bogotá, por ejemplo, tienen que dejar de infantilizar a este sector de la población.
Cuando la gente puede acceder a educación, a un trabajo digno y una movilidad social, se vuelve más crítica y menos proclive a fanatismos ciegos o a discursos violentos. Esa clase media que no vive metida política, está en el día a día buscando resolver problemas cotidianos que no están representados en las narrativas mesiánicas ni caudillistas: la basura del barrio, el transporte, la mensualidad del colegio, el préstamo para ir a al universidad, la seguridad para poder caminar la ciudad. Es gente que quiere ver gobernantes ejecutivos que realmente concreten soluciones.
Petro ha abandonado el compromiso de construir un relato para esa clase media: para él solo existen los más pobres de los pobres y los más ricos de los ricos, que en su narrativa son por supuesto esclavistas, vampiros y asesinos. Cometió este error en su alcaldía en 2012 y volvió a cometer en la presidencia.
Dos ejemplos concretos: los jóvenes del Icetex hacen parte de esa clase media-popular. Los beneficiarios del subsidio Mi Casa Ya, también. El programa Estado Joven le reconocía un ingreso a los practicantes en el sector público, un programa que Petro acabó. Y así, fueron muchas las bofetadas a esta población en estos 4 años.
Y ayer Bogotá, la ciudad que concentra la clase media de Colombia, se los cobró.
No hay espacios ahora para llover sobre mojado, sobre todo cuando múltiples voces advertimos esto durante 4 años.
Colombia y sus gobernantes necesitan enfilar todos sus esfuerzos en la clase media con propuestas concretas, acciones y resultados, y que esta deje de ser invisibilizada por el trasnochado y estéril discurso de la lucha de clases.
La clase media es la llamada a sostener el progreso social de Colombia.
El centro decepcionado con Petro en Bogotá fue clave en la victoria de Abelardo. El presidente tiene algo de culpa que asumir, sobre todo por su tono y su pugnacidad extrema.
Liftoff.
The Artemis II mission launched from @NASAKennedy at 6:35pm ET (2235 UTC), propelling four astronauts on a journey around the Moon.
Artemis II will pave the way for future Moon landings, as well as the next giant leap — astronauts on Mars.
Me corresponde recordar a los colombianos que ese mismo sistema de salud que @petrogustavo logró destruir, salvó cientos de miles de vidas durante la pandemia, hospitalizó en cuidados intensivos a más de 300.000 pacientes y vacunó a más de 40 millones de
colombianos. Todo sin que tuvieran que pagar un solo peso. Ténganlo presente cuando depositen su voto en la primera vuelta
https://t.co/3wk1um0i5r
Todo queda claro con este mensaje. El presidente no pretende liquidar las EPS quebradas (tendría que empezar por la Nueva EPS que ha manejado mal). Pretende estatizar la salud de manera ilegal. Este mensaje es una amenaza a los pacientes y a la institucionalidad colombiana. El presidente no puede saltarse las leyes.
Cinco puntos:
1. La Nueva EPS está desbordada, no tiene capacidad de atender más pacientes. El gobierno sigue con la idea de trasladar allí millones de personas.
2. La red pública de hospitales atiende una porción irrisoria de los servicios de alta complejidad. Si le quitan al sistema de salud los recursos de las transferencias (en principio no lo pueden hacer)por decreto), generarán un problema financiero sin precedentes que terminará en la muerte de muchos pacientes.
3. El gobierno no tiene capacidad para importar directamente las medicinas. No hay ni siquiera una agencia u oficina encargado al respecto.
4. El solo anuncio va a generar caos e incertidumbre. Es una locura.
5. Las opiniones del presidente revelan no solo su ignorancia, sino también su desprecio por los enfermos y los pacientes.
https://t.co/bC1rXMwEFp
Ser candidato debe ser difícil: una vida expuesta a la inclemencia de la opinión pública, a la crueldad de las redes sociales, a la violencia de la política.
Mi admiración para todos los candidatos, de cualquier partido, que lo hacen con una intención verdadera de mejorar el país en el que vivimos.
Que mañana cosechen lo que sembraron, tanto en la campaña como a lo largo de su vida. Y que tengan grandeza en el triunfo o consuelo en la derrota.
@Profedcatedra Uno no puede gastarse miles de millones del presupuesto en caprichos personales. La democracia es una búsqueda permanente de legitimidad. Puede esperar a ser expresidente para la bacanería y la farándula. Hollywood lo espera.
Gustavo Petro no es ni socialista, ni progresista, ni demócrata.
Socialista era Pepe Mujica, que vivió en coherencia con su forma de pensar: en su chacra, con sus dos perros y su Escarabajo.
Progresista fue Tony Blair, que expandió el Estado de Bienestar británico.
Demócrata fue Nelson Mandela, que cuando llegó al poder no lo usó para vengarse, sino para unir al país alrededor de un Estado incluyente en el que todos cabían.
@petrogustavo es un charlatán que, mientras dice que a él “no lo inviten a bacanales”, les pide a los jeques árabes que organicen banquetes en su honor.
Que mientras dice estar en contra de los combustibles fósiles, gasta toneladas de gasolina en sus interminables viajes internacionales.
Que mientras afirma ser un hombre pobre, despilfarra sumas exorbitantes en Ferragamo, Gucci y marcas de lujo alrededor del mundo, mientras su esposa e hijas se dan la gran vida de millonarios en Europa.
Que mientras dice ser pacifista, perteneció a la guerrilla más sanguinaria de la historia colombiana y, ya en la presidencia, bombardea campamentos con niños mientras se gasta el presupuesto de la nación comprando aviones de guerra.
Que mientras habla de combatir la corrupción, ha creado el gobierno con más escándalos de corrupción en la historia de Colombia.
Que mientras habla de diálogo con los peores criminales del país, le declara la guerra al principal socio comercial de Colombia y a todos los emprendedores que generan empleo y riqueza.
Que mientras critica a las EPS por la forma en que prestan los servicios de salud, acabó con la Nueva EPS, dejando a millones de colombianos sin acceso a los servicios médicos más básicos.
PETRO es el gobernante más incoherente, incompetente, irresponsable, inepto, mediocre y mentiroso que haya registrado la historia de Colombia en sus anales.
Y sí, será memorable y difícilmente las futuras generaciones lo olvidarán, porque es difícil olvidar al peor gobernante que esta república haya parido.
Esto fue lo que me impidió votar por Petro: en el fondo siempre supe que era un tipo autoritario y populista, mucho más parecido a Chávez que a Boric o Lula, que sería un verdadero dolor de cabeza para el estado social de derecho y la democracia colombiana.
Ahora ambienta un fraude inexistente para instalar la narrativa de que le van a robar las elecciones (que seguramente perderá).
Al presidente Petro le estorban el Congreso, las Cortes, la Registraduría y la Constitución y las trata con desprecio.
Lo critican la MOE, la FLIP y Human Rights Watch y les responde con arrogancia, sin hacer caso de las advertencias.
Le fastidian la prensa, la empresa privada y cualquier voz que le exponga sus errores y los trata como si fueran criminales.
Pero a criminales, corruptos y dictadores los trata con ternura y los defiende.
Todo aquello que antes criticó y denunció ahora hace parte de su gobierno y pretende esconderlo tras la lucha de clases, su falsa representación del ‘pueblo’ y sus retahílas incomprensibles y llenas de errores en tuiter o ante los micrófonos.
Me parece increíble tanta gente se niegue a ver en qué se convirtió su caudillo y se apresten a elegir a quien asegura querer continuar ese camino y ha guardado silencio sobre todos los errores del presidente.
Viene una gran amenaza para la democracia colombiana. Si pierde su candidato o partido, Petro no va a reconocer los resultados. Es una maniobra populista bien conocida, no por ello menos peligrosa.
https://t.co/AO5Qd3kqZl