It’s not just nature and nurture; it’s nature, nurture, and noise.
Example: The left half of your face and the right have exactly the same genes and almost exactly the same environmental history – and yet they’re different.
https://t.co/NdThvPRJTk
Os voy a contar algo ya no solo sobre lo especial de estos días «papales», sino sobre la diferencia redes-realidad.
Sabéis lo mucho que criticoneo por aquí a nuestros obispos, ¿no? Y los insultos y desprecios que a menudo recibo por ello, de gentes catoliquísimas, que creen así honrar a sus pastores. Pues bien, la cosa es que ayer, en el Movistar Arena, me crucé un par de veces con cuatro de ellos (coincidió que entramos y salíamos a la vez). Me paré con los cuatro y charlé un ratillo con cada cual, amigables. Aunque leen muchas de las cosas que les critico, no les detecté ni un leve signo de resentimiento.
Con lo cual, en primer lugar, he de decir que, igual que les critico, voy a alabarles ahora: se trata de personas con una buena mandíbula, que encaja los golpes con mucha más deportividad de cómo los encajan, sin ir más lejos, los periodistas o los políticos.
En segundo lugar, aprovecho para calmar a quienes me denuestan: tranquilos, mi presunta maldad ante el episcopado no parece detectarse como igual de malvada por (al menos) unos cuantos de ellos.
Y, en tercer lugar, recordemos que estas redes sociales suelen ser un manicomio, que exageran histéricamente nuestras emociones, y que en la vida real, mirándonos cara a cara, todos solemos ser mejores personas. ¡Incluso un servidor!
James M. Buchanan,
no decía que todos los políticos fueran corruptos. Decía algo peor, que incluso los decentes obedecen a incentivos.
Y cuando el sistema premia el clientelismo, la deuda y la propaganda, esperar virtud individual es como pedirle a un lobo que cuide un gallinero. @Recuenco 😢
Cory Clark publica aquí un hilo resumiendo un estudio reciente liderado por Maja Graso. El estudio compara dos estilos de mensajes científicos durante la pandemia de COVID-19:
-Mensajes autoritarios: Defienden las instituciones científicas, descartan a los escépticos como “anti-ciencia”, minimizan errores y suelen atribuir la desinformación solo a un lado político.
-"Mensajes de rendición de cuentas" (accountability-embracing): Reconocen la incertidumbre y los errores de la ciencia, dialogan con opiniones disidentes y admiten que la desinformación existe en ambos lados políticos.
En cuatro experimentos diferentes, los participantes leían mensajes de uno u otro estilo. Los resultados fueron claros y consistentes: los mensajes que reconocían abiertamente la incertidumbre, los errores cometidos y la existencia de problemas en todos los bandos generaron mayor confianza en la ciencia que los mensajes rígidos y defensivos. Este efecto positivo se observó tanto en republicanos como en demócratas.
El descenso a los infiernos de este movimiento lo encarna, con trágica perfección, Hermann Tertsch. Quien hace 15 años, siendo un periodista de prestigio en el diario El País y el ABC, alertaba con lucidez en 2011 sobre la deriva de Fidesz titulando que «Budapest nos ataca a todos los europeos», hoy debería mirarse al espejo y sentir una vergüenza profunda. El Tertsch de 2011 repudiaría con asco al eurodiputado Tertsch de 2026. Hoy, convertido en vicepresidente del chiringuito de Orbán en Europa, se ha dedicado a mendigar fotos y rendir pleitesía en Bucarest a sujetos como Călin Georgescu, un individuo deleznable que llamaba semidictador a Zelenski, alababa a Putin como un verdadero líder y exaltaba a Ion Antonescu, el dictador criminal, admirador de Hitler, y responsable de exterminar a cientos de miles de judíos. Que Tertsch se codee con admiradores de Antonescu o Alexander Dugin, el ideólogo de Putin y los nazbols rusos que busca destruir Occidente, demuestra que han tirado a la basura cualquier rastro de decencia «liberal-conservadora».
El orgullo de trabajar en una de las mejores centrales nucleares del mundo.
Almaraz, que pretende cerrar el Gobierno entre 2027 y 2028 por razones políticas, genera el 7% de la energía eléctrica de España, constante y fiable, baja en emisiones de CO₂ y segura, según el CSN y organismos internacionales como WANO y el OIEA.
Almaraz es una central tecnológicamente avanzada, gracias a inversiones anuales de más de 40 millones de euros, y está preparada para seguir operando, como North Anna (su central de referencia en EEUU), que tiene licencia para 80 años.
Almaraz es un ejemplo mundial en seguridad, gracias a su equipo de 3000 personas (empleos directos e indirectos) altamente capacitadas, comprometidas y orgullosas, como muestra el vídeo.