El ministro de justicia Fernando Rabat quiere quedar bien con el pinochetismo y la UDI, al querer indultar a los torturadores de Punta Peuco y al depravado Eduardo Macaya, padre del senador y financista de los políticos pechoños de la UDI.
Si las "Ideas Republicanas" fueran tan buenas para el país, no serían esparcidas usando mentira sistemática y manipulación de redes sociales como principal canal.
Chile se va a arrepentir de no haber hecho algo para frenar la máquina de desinformación y manipulación sicológica.
Qué pasaría si es que un “Narcotraficante” estudio en la Universidad, pero estudió con CAE, y debe el CAE🙄 para cobrarle el CAE el gobierno tendría que meterse a su cuenta corriente y embargarle todo, pero como es narco el gobierno está contra que se levante el Secreto Bancario
Me uno a la campaña de pedir no darle RT a este mensaje que Kast detesta.
Kast es MENTIROSO, todos lo sabemos, pero no porque sea MENTIROSO, hay que inventar imágenes que lo muestren como un MENTIROSO. A veces un MENTIROSO odia que le digan MENTIROSO porque ser MENTIROSO es una de las peores cosas de la vida.
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Que un diputado lo diga es inaceptable, pero que el Ministro de Justicia no descarte indultar a violadores de niños y criminales de lesa humanidad es repudiable.
No existe circunstancia alguna para siquiera “evaluar” el perdón presidencial a estos criminales.
Hay límites. Las condenas están para cumplirse; la verdadera paz social que dice buscar el gobierno con los indultos no se logra liberando a quienes en su momento la destruyeron.
@SebastianRochaZ Cómo siempre la derechita weona,preocupa' de las Arcas ajenas...el dinero como vara de medición....perooo,cuantos beneficios han logrado para los trabajadores los partidos de Izquierda,,cuánto de eso han hecho los de la derecha?.
Un viejo de mierda mentiroso y mañoso no se equivoca a esas alturas de la vida, o eres un completo incompetente como profesional o cómplice de corrupción.
¿ Intenta adivinar que piensa la mayoría de los chilenos de tu reputación ? 🤡
#KastDestruiráChile
@Eneatipo7@chvnoticias No es primera vez en que se equivocan en la denominación de cifras,pesos versus dólares....si no sabes cantidades en pesos,para que se meten en dólares.
@jakastadriasola Entiendo que estás consciente de que ese cartel es una chiquillada,comparado con la sarta de mentiras emitidas por tu padre,de la falta de respeto con quién pago por años su dormidera en el Congreso Nacional a cuenta de los impuestos de todos los compatriotas.
Se iba a reír del "mentiroso" que le gritaron a Kast, le pegó al bono de 30 lucas, abogó por el fin del secreto bancario y le tocó la oreja al Tren de Aragua y su poder en Chile...
Valiente, Alcaino. Usa el humor para remover conciencias. Lo aplaudo...
#ElClubCHV
CHILE: LA NATALIDAD IMPOSIBLE
Cada cierto tiempo reaparece la alarma. Los titulares anuncian una caída histórica de la natalidad, expertos advierten sobre el envejecimiento de la población y políticos de distintos sectores buscan fórmulas para convencer a los jóvenes de tener hijos. Sin embargo, la pregunta fundamental suele quedar fuera del debate: ¿realmente los jóvenes ya no quieren ser padres o simplemente hemos construido una sociedad donde serlo se ha transformado en un lujo?
Chile atraviesa una transformación demográfica sin precedentes. La tasa de fecundidad ha caído por debajo de un hijo por mujer, una cifra que hace apenas algunas décadas habría parecido inconcebible. No estamos frente a una disminución marginal. Estamos observando uno de los procesos de contracción demográfica más acelerados del planeta. (Instituto Nacional de Estadísticas)
La explicación fácil consiste en atribuir el fenómeno a cambios culturales. Se afirma que las nuevas generaciones son más individualistas, que privilegian el desarrollo profesional, los viajes o la independencia personal. Sin duda, parte de esos factores existe. Pero reducir el fenómeno a una simple preferencia cultural equivale a ignorar la realidad material que enfrentan millones de personas.
La reproducción no es una conducta extraña dentro de la especie humana. Es uno de las pulsiones más universales y persistentes de nuestra historia biológica. Por ello, cuando una sociedad comienza a renunciar masivamente a la maternidad y la paternidad, la primera pregunta no debería ser qué ocurre con las personas, sino qué ocurre con las condiciones bajo las cuales esas personas intentan construir una familia.
La respuesta aparece rápidamente. Chile se ha convertido en el país con —mayor costo relativo de vida— de América Latina. Para una pareja joven, acceder a una vivienda adecuada exige endeudamiento por décadas. Un arriendo en sectores medios consume una proporción creciente de los ingresos familiares. La educación, el transporte, la salud y los cuidados infantiles agregan nuevas capas de presión económica.
En estas condiciones, tener un hijo deja de percibirse como un proyecto de vida y comienza a experimentarse como un riesgo financiero.
La demografía siempre ha respondido a incentivos y restricciones. Las familias no toman decisiones reproductivas en el vacío. Las toman observando sus ingresos, sus perspectivas laborales, el acceso a vivienda y la posibilidad de ofrecer bienestar a sus hijos. Cuando esas variables se deterioran, la natalidad inevitablemente cae.
Por eso resulta llamativo e inaceptable que gran parte del debate público se concentre en la baja natalidad y no en las causas que la producen. Se discuten bonos, campañas comunicacionales y llamados a fortalecer la familia, mientras se evita abordar el problema estructural: el costo de formar una familia en Chile.
La expansión del mundo de las mascotas es, en cierto modo, un síntoma de esta realidad. No porque perros y gatos sustituyan literalmente a los hijos, sino porque representan vínculos afectivos que pueden asumirse con niveles de compromiso económico, emocional y temporal muy inferiores a los que exige la crianza humana.
La verdadera crisis no es que los jóvenes hayan dejado de amar la idea de tener hijos. La verdadera crisis es que una parte creciente de ellos siente que no puede permitirse hacerlo.
Una sociedad que convierte la maternidad y la paternidad en privilegios económicos termina socavando sus propias bases demográficas. No es la naturaleza humana la que está cambiando. Son las condiciones materiales las que están empujando a millones de personas a renunciar a uno de los proyectos más antiguos de nuestra especie.
Quizás ha llegado el momento de comprender que el problema de la natalidad no se resolverá preguntando por qué los jóvenes no tienen hijos. La pregunta correcta es mucho más incómoda: ¿qué clase de sociedad hemos construido para que tenerlos se haya vuelto tan difícil?
@MisColumnas