¿No ha cambiado nada? ¿Estamos igual?
Dile eso a los policías metropolitanos, a la adolescente Samanta, a Biagio Pilieri, a Rocío San Miguel. Dile eso a Dignora, a Rafael Tudares, a Rory Branker o a Fernando Orozco, a su mamá y a su hijo —una familia secuestrada el año pasado. A tantos presos políticos que han vuelto a abrazar a sus familiares tras años de aislamientos y torturas.
Dile eso a los estudiantes que han vuelto a las calles, que han perdido el miedo, a los familiares que nuevamente comparten historias en sus estados de Whatsapp.
A los exiliados que han regresado, algunos con estridencia y otros con discreción, pero que han podido reencontrarse con padres que tenían años sin ver o han podido volver al Caribe, ese que dejaron tras la persecución.
A los medios que han empezado a reportar la realidad. A la presencia de estadounidenses en Venezuela, los viajes constantes a Venezuela de funcionarios otrora odiados como Humire o Rattclife y las operaciones militares en los cielos de Caracas.
Dile eso a Raúl Gorrín, ahora preso, y a Alex Saab, extraditado a Estados Unidos. A Tarek William Saab que cayó en desgracia y a Padrino López que ya no tiene influencia. Dile eso a Maduro, que hoy está condenado a una celda fría e inclemente en una prisión federal de Nueva York.
Dile eso al régimen cubano, que ya no se oxigena gracias al petróleo venezolano, o a las FARC y al ELN, que han tenido que replegarse hacia Colombia, según reportes de periodistas de la zona fronteriza.
Por supuesto que Venezuela no está donde tiene que estar. Y por supuesto que aún es gobernada por un régimen opresivo y corrupto, pero que hoy está sometido a nuestro aliado, Estados Unidos. El mismo aliado que ha logrado que todo lo anterior ocurra, cosas que eran impensables antes del 3 de enero.
Sí, aún hay cientos de presos políticos secuestrados. La persecución no ha desaparecido por completo y los enchufados siguen expoliando al país.
Pero si ha habido liberaciones, cambios institucionales y una marginal apertura política, es gracias a Estados Unidos, gracias al presidente Trump, y no reconocerlo es mezquino, ingrato e impreciso. Así como es mezquino no reconocer que los esfuerzos de liderazgo opositor fueron decisivos para construir las condiciones que permitieron el 3 de enero.
Las liberaciones son de Trump, los que se mantienen secuestrados siguen siendo víctimas de la dinámica criminal del régimen chavista. Los cambios institucionales son de Trump, la resistencia a profundizarlos es culpa de la dinámica criminal del régimen chavista. La persecución contra corruptos como Saab, Gorrín, el cierre del aparato de propaganda de Carvajalino, la caída en desgracia de Tarek, etcétera, son de Trump, mientras que el reciclaje de otros delincuentes y matones es culpa de la dinámica criminal del régimen chavista.
Desconocer el punto en el que estamos nos estanca. Obviar las rendijas que se han abierto impide que las aprovechemos. Culpar a nuestro principal aliado de que aún vive un sistema criminal que corrompió todos los espacios y que lleva 27 años enquistado es mezquino, ingrato y nos aparta de una alineación que hoy es urgente.
Desmontar el sistema corrupto de Venezuela es una hazaña monumental. Son 27 años de devastación. Desmantelar la tiranía es equivalente a desactivar una bomba de tiempo. Un mal movimiento y todo estalla.
Estamos en buenas manos. Tenemos un aliado formidable: nadie es más idóneo para capitanear esto que Marco Rubio o Mauricio Claver-Carone, quien asesora el tutelaje. No hemos tenido un mejor liderazgo en la oposición que el de hoy, en voz de María Corina Machado.
Podemos presionar. Tenemos derecho a tener nuestra propia agenda. Tenemos derecho a ser caprichosos, porque somos nosotros quienes sufrimos primeramente esta realidad. Pero que ello no nos lleve al desagradecimiento. Tampoco a desconocer nuestro contexto.
No, Venezuela no está bien. El drama humanitario se profundiza, la vida corriente se degrada y el hambre aumenta. Pero esta dramática realidad, que da cuenta de un presente hostil, no puede quitarnos la certeza de que, con el suficiente esfuerzo por parte de nosotros, guiado por nuestro liderazgo y con el apoyo de un aliado formidable, el futuro es alentador.
Trabajemos por ese futuro, siempre entendiendo dónde estamos.
Angélica es una niña de 8 años que vive en Chabasquén, Edo. #Portuguesa, no la conozco pero me sumo a su campaña.
Ella necesita urgentemente la evaluación de un dermatólogo para obtener un diagnóstico e iniciar su tratamiento.
Si eres especialista o conoces a alguien que pueda brindar apoyo médico, ¡tu ayuda es clave!
En el vídeo está la forma en que puedes ayudarla 🔍🇻🇪
@AmintoreOficial@Vengador2100 Voy con otra:
Pagar o Cobrar en Dólares no significa pagar o Cobrar "En Divisa" 😤😤😤
Les digo un secreto:
TODAS las monedas SON DIVISAS
Esto es lo más increíble que se puede ver en fútbol. En Brasil el Sport Recife anotó un gol en 18 segundos ante Novorizontino sin tocar la pelota.
De no creer 😱😱😱
El salario mínimo este año en MLB es $780,000. Si tomas en cuenta que una temporada consta de 187 días, no es difícil deducir que por cada día que un jugador pase en un roster de Grandes Ligas estará percibiendo $4171.
Para que tengan una idea, el salario promedio anual de un jugador en Triple-A (que son los que más cobran en ligas menores) oscila entre $4800 y $5600 por mes.
Básicamente un jugador de MLB con salario mínimo gana en un día poco menos de lo que un jugador de Triple-A gana en un mes entero.
Que huevos hay que tener para pedirle a estos muchachos que están buscando ganarse un puesto en el Spring Training que dejen tirada su competencia en el campamento para irse a jugar el Clásico Mundial !!!!!
¿Cómo hacen los criminales para lavar su dinero?
En el mundo actual existen técnicas avanzadas, pero hay una en particular que es muy usada para lavar y es a través de los conciertos.
Acá lo explico desde un punto de vista simple, básico y resumido.
https://t.co/EG4IdTg0tQ
@arreazaortega@AlbertoRavell Dura noticia y difícil de asimilar... El equipazo de trabajo que formaron uds en el circuito de los leones durante tantos años, es simplemente incomparable, tanto profesionalismo, conocimiento y aciertos en sus comentarios... Mucha fuerza Sr. Fernando
@garciabanchs Tremendo trabajo estas haciendo Angel... En ese momento POTUS era Biden, fue un mal líder de USA pero era la máxima autoridad en ese momento... Te felicito.. estás llegando al nivel de Capriles... Q decepción.. Unfollow
Las bombas de la esperanza
Tras escuchar las palabras del presidente Donald J. Trump, considero que Venezuela tiene sólidas razones para sentir esperanza.
La operación que se llevó a cabo en la madrugada de hoy fue realizada tomando en cuenta el fundamento esencial: no se trató de una acción de guerra, sino una operación policial, comandada por la Secretaría de Justicia de los EEUU a través de la DEA, con asistencia de la Secretaría de Guerra para prestar la logística y la tecnología.
Fue una operación limpia, concentrándose solo en la neutralización de los centros militares del régimen y cuidando al máximo las vidas humanas inocentes. El tirano Maduro y su pareja, cual roedores rabiosos, fueron capturados justo antes de que pudieran resguardarse en su madriguera y puesto a las órdenes de la justicia, para que se les aplique todo el peso de la ley y paguen como debe ser por los terribles crímenes de los que son responsables directos.
El presidente Trump, recordándonos a la persona que tanto apoyamos durante su primer mandato, se reivindicó en un “dos por tres” cuando despejó cualquier duda sobre lo que va a ocurrir a continuación.
El problema que yo veía antes de hoy, era “el día después”. Tras la estafa perpetrada por el gobierno interino del “jugador de Pádel”, quedó claro que esa gente no tenía ni la capacidad moral ni la intelectual para conducir ningún tipo de proceso en Venezuela.
Cuando en las elecciones de 2024, se nombró a dedo por lo más nefasto de la política nacional, a una persona sin ningún mérito ni capacidad para el rol que debía desempeñar, supe que con él se resucitaba al universo envenenado que se apoderó de la ayuda humanitaria y se enriqueció con los activos de Venezuela en el exterior.
Pretender que esa gente tuviese la capacidad para tomar las riendas del país en un escenario tan delicado como el que vivimos, constituía una pesadilla de dimensiones dantescas. Esa alternativa hubiese abierto una caja de Pandora, de la cual emergerían los peores demonios. Hubiese sido peor la medicina que la enfermedad.
Ese escenario profundizaría la tragedia venezolana, condenando al país a un número incierto de años de conflictos interminables, donde el éxodo se multiplicaría, las escasez profundizado y el aislamiento llevado a un nivel donde Venezuela no tendría vida alguna.
Pero en el momento en que Trump habló de tomar las riendas del proceso y que Estados Unidos se encargue en directo de la reconstrucción, entonces allí pasamos a otra dimensión, allí sí estamos hablando de las Grandes Ligas.
Lo que Trump explicó fue aplicar en Venezuela la formula genial que Estados Unidos empleó para reconstruir a Japón después de la Segunda Guerra Mundial: se designó al General Douglas MacArthur como Comandante Supremo de las Fuerzas Aliadas («SCAP»), liderando la ocupación de 1945 a 1951, donde tuvo la responsabilidad de desmilitarizar al país y ejecutar la democratización y la reconstrucción a partir de cambios neurálgicos, respetando la figura simbólica del Emperador.
Estados Unidos fue la máxima autoridad militar y política, teniendo a su cargo cada uno de los elementos esenciales de la vida japonesa. Impulsó una nueva base jurídica, hizo que el país depusiera las armas y estableció un sistema parlamentario con sufragio universal. Disolvió el ejército imperial. Conservó al Emperador Hirohito como símbolo de unidad, pero despojado de poder divino y político, haciendo posible la transición. Así mismo, aplicó reformas socioeconómicas y promovió la disolución de los grandes conglomerados (“Zaibatsu”) y la creación de sindicatos, abriendo las compuertas para un desarrollo económico meteórico, que hizo de la nación nipona una de las principales potencias económicas del planeta.
Estados Unidos, con el liderazgo ejecutivo y moral de MacArthur, fue el arquitecto de la transformación de Japón y podemos afirmar que el proceso fue impecable y admirable bajo cualquier óptica.
Cuando Trump afirmó que sería Estados Unidos la que tomaría las riendas de Venezuela, hasta hacerla una nación grande y poderosa: «Make Venezuela great again», a partir de la reivindicación de la propiedad privada despojada a sus legítimos dueños, venezolanos y extranjeros; usando como locomotora del proceso al sector energético, hizo que en mi mente brillaran las posibilidades que tenemos como nación para convertirnos a la vuelta de la esquina en uno de los países más admirados del mundo, porque lo tenemos todo para lograrlo, incluyendo el aprendizaje cultural tras tres décadas de traiciones, penurias y torpezas.
Las palabras de Trump resucitaron el plan energético puesto en práctica por Andrés Sosa Pietri en 1990, y que de manera tan traumática fue abortado con el intento de golpe llevado a cabo por Chávez en 1992.
Las palabras de Trump trajeron a la memoria a ese hombre luchador que fue Franklin Brito, a quien le asesinaron el alma y luego el cuerpo cuando le despojaron de sus tierras.
Las palabras de Trump trajeron a la memoria las decenas de empresarios venezolanos a quienes de un plumazo les arrancaron sus esfuerzos y patrimonios cultivados con años y años de sacrificios.
Las palabras de Trump también recordaron por qué es importante que Estados Unidos comprenda la importancia de no permitir el avance del comunismo en el planeta y el asentamiento de regímenes criminales en las naciones occidentales.
El discurso de hoy, nos presentó a un estadista en pleno uso de sus facultades mentales, claro y preciso en el rol que tiene como potencia y lo más importante: que detrás de lo ocurrido hoy en Venezuela, hay inteligencia de la buena: gente competente diseñando y ejecutando estrategias sin improvisaciones y con el claro entendimiento de que un proceso tan delicado e histórico no puede dejarse en manos de personas incompetentes, estúpidas y/o inmorales.
Obvio que aún falta mucha tela que cortar para tener un panorama más claro y realizar un análisis más completo, a partir de mayores elementos a considerar.
Pero hoy es un día de júbilo. Creo que tenemos sólidas razones para estar optimistas.
Que Dios nos bendiga todos.
https://t.co/herk7WDoYe
Bueno señores, lo que todos estaban esperando, abro hilo con:
Los momentos más ✨Whitezuelans✨del 2025
Voten por su favorito y comenten si faltó alguno 😮💨✨
Empecemos 🧵