🗣️ "Maybe he's frustrated and angry with life."
Lance Stroll has some "advice" for Franco Colapinto after he criticised Stroll for his clash with Gabriel Bortoleto in Brazil:
BREAKING: Ernesto Rivera joins the #F3 grid for 2026!
The Mexican driver will contest his rookie season with reigning Teams’ Champions @CamposRacing 💪
#RoadToF1
En las últimas 12 carreras de la temporada pasada, Sergio Pérez logró sumar 4.8 veces más puntos que los que han conseguido Liam Lawson y Yuki Tsunoda combinados en las primeras 12 carreras de esta temporada. Esa comparación no deja lugar a dudas: el nivel de Pérez fue muy superior al de quienes hoy intentan reemplazarlo.
A pesar de eso, el año pasado muchos medios impulsaron la narrativa de que los problemas en Red Bull se debían a Checo. Incluso Helmut Marko llegó a decir que los empleados del equipo podrían quedarse sin sus bonificaciones por culpa del rendimiento del piloto mexicano. Hoy, esa narrativa se ha venido abajo con estrépito.
Y es que el rendimiento de los pilotos que han ocupado (o aspirado a ocupar) el lugar de Pérez ha sido francamente pobre. No han estado ni cerca de igualar sus resultados, mucho menos de superarlos.
Algunos intentarán excusarlos diciendo que el RB21 de esta temporada no es tan competitivo como el RB20 del año pasado en sus ultimas doce carreras. Pero los datos lo desmienten por completo. Si tomamos como referencia a Max Verstappen, para quien se diseña el coche, vemos que su rendimiento es prácticamente idéntico: misma cantidad de victorias, mismos podios, mismos puntos por carrera terminada. La única diferencia es el abandono que sufrió en Austria este año, que explica la leve variación en puntos.
Así que no, el coche de este año no es peor. Y por tanto, queda claro que Sergio Pérez nunca fue el problema. Muy al contrario: fue parte esencial del éxito de Red Bull. Pero en medio de la guerra interna entre Christian Horner y el clan Verstappen, Checo terminó siendo el chivo expiatorio perfecto para desviar la atención y proteger la cabeza de Horner.
Como siempre, el tiempo acaba revelando la verdad. Y hoy esa verdad es clara: Checo se merece UNA DISCULPA de todos los que en su momento lo criticaron.