Ortho Mythbusters are back on the case 🔬🦾 I am joined by guest Mythbuster Dr. Andres Cobaleda to address a common rotator cuff misconception: "If it doesn't hurt too much, it's not serious."
The verdict? MYTH BUSTED. 💥✨
#OrthoMythbusters#KevinPlancher
Hay médicos que han hecho fortuna de forma legítima con la medicina privada o haciéndose empresarios. Pero son una minoría exigua. La inmensa mayoría vive de un sueldo público y, algunos, arañando un sobresueldo a base de echar horas en su tiempo libre ya que las compañías de seguros pagan las consultas y las intervenciones de forma muy escasa. Fijarse en unos pocos que les va muy bien y generalizar a todo el colectivo es un error de bulto. Igual que dejarse engañar por las consignas que tachan al colectivo médico de clasista y elitista. La única élite de la que formamos parte es la de los que necesitan de 10 a11 años de preparación para poder trabajar. La sanidad pública descansa sobre los sueldos bajos y la explotación horaria de sus empleados.
Este excelente artículo del WSJ expone a las claras el gran debate generacional en la medicina actual: si ser médico debe entenderse como una vocación sacrificial o como un trabajo con límites razonables. Los médicos jóvenes cuestionan hoy la cultura del sobretrabajo, reivindican el equilibrio entre vida personal y profesional y rechazan que el sacrificio ilimitado sea una exigencia ética.
Creo llevar tantos años como el Dr. J. Vaughan (en la foto) viviendo estos dilemas, que en mi generación apenas llegamos a formular. Con el tiempo, y en diálogo con las nuevas generaciones, he aprendido algo: la solución no pasa por elegir entre vocación o empleo, sino por superar esa falsa oposición y avanzar hacia un modelo de vocación sostenible. La vocación no puede seguir identificándose con el sacrificio ilimitado, la disponibilidad permanente o la renuncia sistemática a la vida familiar. En todo caso, es un compromiso profesional estable y responsable en el tiempo. Cuidarse no es una concesión privada ni una claudicación moral; al contrario, es una exigencia ética hacia el paciente, porque un médico agotado, quemado o resentido es (clínicamente) poco fiable. La verdadera medida de la vocación está en la constancia, la calidad del cuidado y la capacidad de sostener la práctica médica a lo largo de los años sin degradación humana ni profesional (no en el número de horas sacrificadas). Ese compromiso, además, no debe descansar en el heroísmo individual; exige una corresponsabilidad institucional. La continuidad asistencial hay que entenderla como un bien organizativo, más que como una carga personal, de modo que guardias, noches, festivos… se distribuyan con criterios equitativos y revisables. El descanso, la previsibilidad horaria y los límites al sobretrabajo -lejos de ser privilegios laborales- son condiciones de seguridad clínica. Los pacientes no necesitan mártires, sino sistemas capaces de ofrecer buena atención sin hacerlo a costa de agotar al médico. De ahí la necesidad de aceptar turnos estructurado, ajustes temporales por cargas familiares o funciones de supervisión asumidas por médicos con mayor experiencia, entendiendo todas estas trayectorias como complementarias y necesarias, más que como desviaciones éticas.
Tampoco puede haber un equilibrio real si el médico permanece atrapado en una sobrecarga de trabajo no clínico que erosiona tanto su bienestar como la relación con el paciente. La hipertrofia burocrática, la gestión administrativa, la “medicina de checklist” y los sistemas informáticos mal diseñados tienen que reducirse mediante una delegación efectiva de tareas y el uso de tecnología orientada a devolver tiempo al encuentro clínico, no a intensificar el control y la vigilancia. En ese sentido,la evaluación del desempeño profesional debe desplazarse del volumen de registros y clics a la calidad del cuidado y la responsabilidad clínica. Así sí puede configurarse una ética profesional madura, en la que el paciente siga siendo el centro, el médico sea reconocido como un profesional finito y la institución asuma su parte de responsabilidad, permitiendo que la medicina permanezca como vocación precisamente porque deja de exigir que quien la ejerce se consuma en ella…
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ESTO LE GRITARÍA A MI YO RESIDENTE (Y A TODOS LOS MIR)
Llevo más de una década en traumatología. He visto técnicas revolucionarias convertirse en errores históricos. He formado residentes. He operado rodillas que no necesitaban cirugía y he rechazado casos que otros habrían operado sin pestañear.
Si pudiera hablar con mi yo de R1, con esa Inés recién estrenada que creía que operar mucho era sinónimo de ser buena cirujana, le diría esto:
- No construyas tu carrera sobre guardias. Puedes cumplir todos los objetivos numéricos y sentirte vacía. Una carrera que dure se construye sobre confianza, criterio y relaciones humanas. Eso no aparece en ninguna hoja de productividad.
- Escucha más de lo que hablas. La gente cree que la cirugía es técnica pura. Mentira. El verdadero trabajo está en entender qué te está pidiendo realmente un paciente. La mayoría solo tiene miedo. No necesitan tu bisturí por mucho que la resonancia grite "¡roto!". La mitad de los errores en esta profesión empiezan con escuchar fatal.
- Domina la anatomía. Perfecciona la técnica. Pero aprende los límites. Al principio te obsesionas con lo que puedes hacer. Con experiencia, empiezas a valorar lo que NO debes hacer. El criterio clínico es un superpoder. Úsalo.
- Protege tu tiempo o el sistema te devorará cada minuto. Aprende a decir que no. Hay demandas infinitas. Todo parece urgente. Nada vale sacrificar tu cordura.
- Busca colegas, no títulos. Los premios y los cargos importan una temporada. Luego te das cuenta de que es puro humo.
- Tu fuerza importa más de lo que crees. No tu destreza técnica. Tu fuerza física y emocional. No puedes cuidar gente si tú te desmoronas. Muévete, levanta pesas, duerme, protege tu energía. Un cirujano agotado se vuelve quebradizo.
- Sé el médico que querrías para tu familia. Punto.
- Necesitas vida fuera del quirófano para tener vida dentro. Los cirujanos que duran no son los que más operan. Son los que mantienen perspectiva. Tienen gente que les importa, aficiones que los alejan de la medicina y suficiente lucidez para saber que identidad y trabajo no son lo mismo.
Después de diez años, las operaciones son solo parte de la historia. Lo que te mantiene es el propósito: ayudar a la gente a moverse, tranquilizarlos cuando tienen miedo, devolverles pedazos de su vida
Esa parte nunca envejece
#LaTraumatologaGeek
🚩🚩LAS GUARDIAS Y TURNOS NOCTURNOS PERJUDICAN LA SALUD
Las personas que realizan estos trabajos sufren:
+40% de riesgo de enfermedades cardiovasculares.
+23% de riesgo de cáncer.
+33% riesgo de cáncer de mama por cada 5 años de trabajo nocturno.
+36% de riesgo de diabetes tipo 2.
•Tienen 5 años de esperanza de vida menos.
•Alteración del sueño en +80% de los profesionales.
•6 veces más probabilidades de divorcio.
Apoya la huelga de médicos, cuida de quienes te cuidan.
Y de una vez, México debería reducir drásticamente sus elevadas tasas de ISR considerando la baja calidad de los servicios públicos que ofrece, y elevar en paralelo el IVA. Siendo que alrededor del 55% de la población vive en la informalidad, este modelo permitiría que todos contribuyan al menos con algo al gasto público.
Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, Donald Trump va por ustedes, así se escondan en bunkers ya están muertos… ningún terrorista prófugo de Estados Unidos ha logrado escapar jamás de las fuerzas militares estadounidenses. Su final está sellado. 🇻🇪🇺🇸
¡VIVA VENEZUELA LIBRE!
To all Airlines, Pilots, Drug Dealers, and Human Traffickers, please consider THE AIRSPACE ABOVE AND SURROUNDING VENEZUELA TO BE CLOSED IN ITS ENTIRETY. Thank you for your attention to this matter! PRESIDENT DONALD J. TRUMP
El que viva con la falsa idea de que SOLO en los hospitales públicos hay pacientes con casos complejos / complicados / desafiantes:
1. No tiene priva.
2. Va muy poco a la priva.
3. Los pacientes con casos complicados, se los mandan a alguien que consideran más capaz y competente.