Qué extraña esa sensación de no sentir nada por alguien por quien se sentía de todo. No pensarle, no recordarle y si se le mira, indiferencia total. Ahora entiendo a qué le llaman soltar, a esa sensación de no ser afectado por ese alguien, ni para bien, ni para mal.
La diferencia entre
un chancero y un poeta;
es que, mientras el primero
es directo,
el segundo lo dice con versos.
Pero al final, ambos son
parte del mismo cuento.