Qué bueno que no tienes prisa por enamorarte otra vez, porque el amor no nace de la urgencia, no nace del “necesito olvidar”, nace desde la calma, la conciencia, un lugar donde ya no buscas que alguien te rescate.
Cuando elijas un compañero de vida, piensa más allá del romance. Piensa en las conversaciones del desayuno, los momentos tranquilos después de un largo día, la forma en que manejan el estrés, el dinero, los errores y el crecimiento. Mira más allá de la química, mira el carácter.
Siempre he pensado que los pajaritos tienen su hora del chisme. Como a eso de las seis de la tarde, llegan todos a contarse cómo les fue en el día. Se escuchan tan bonitos que, además de darme mucha ternura, siempre me sacan
una sonrisa.