@ataraxikaironik Pero que dices!!!
El malo es el que madruga para ir a trabajar, el que paga impuestos, el que contribuye,... ainsssss si es que te tienes que cagar en la puta madre de todo el zurderio🤮🤮🤮🤮
Cuando yo era niño no había ecologistas. La gente era normal. Mi abuelo salía al campo con su perro “Martini”, que listo y que bueno era el cabrón, mi abuelo y el perro, a coger espárragos con su navajilla cabritera. Y setas como paraguas de azafatas de carrera de motos. Y no tiraba basura. Mi abuelo cuidaba el campo como si fuera suyo. Luego empezó a aparecer gente con barba, de izquierdas, que olía fuerte y un bolso colgao en bandolera con una pegatina de “¿Nuclear?, NO. Gracias”. Mi padre decía que fumaban porros y que vivían en comuna. “Que pinta de guarros tienen los hijos de puta estos”, decía. Luego empezaron a montar chiringuitos y a vivir de ellos porque estaban muy concienciados con la avutarda de las Malvinas y con la menstruación de la foca monje. Y los políticos, golfos, trincones y mangutas por definición empezaron a hacer negocio con la naturaleza. Negocio del gordo. Y empezó el adoctrinamiento para hacernos sentir culpables. Y hubo gente, con una manifiesta falta de litio, que los creyó.
El ecologismo, los políticos y los ingenieros de despacho están haciendo más daño al medio ambiente que la mano del hombre. Pero de lejos.
A ti un lunes te encuentra Policía una caja fuerte con 1.3 millones de euros en joyas de dudosa procedencia, y el martes estás compartiendo chabolo con un colombiano con el cuello tatuao. Si a estas alturas sigues confiando en la Justicia tienes un problema de los de pedir cita.