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🚨 CRITICAL: Active supply chain attack on axios -- one of npm's most depended-on packages.
The latest [email protected] now pulls in [email protected], a package that did not exist before today. This is a live compromise.
This is textbook supply chain installer malware. axios has 100M+ weekly downloads. Every npm install pulling the latest version is potentially compromised right now.
Socket AI analysis confirms this is malware. plain-crypto-js is an obfuscated dropper/loader that:
• Deobfuscates embedded payloads and operational strings at runtime
• Dynamically loads fs, os, and execSync to evade static analysis
• Executes decoded shell commands
• Stages and copies payload files into OS temp and Windows ProgramData directories
• Deletes and renames artifacts post-execution to destroy forensic evidence
If you use axios, pin your version immediately and audit your lockfiles. Do not upgrade.
La situación actual es, a mi criterio, muy distinta a la de los noventa.
En primer lugar, la economía no está ni cerca de estar tan distorsionada como lo estaba antes de las reformas de Menem. El nivel inicial de protección comercial es más bajo y hay mucho menos desempleo oculto en la industria manufacturera y en las empresas estatales.
Para dar una idea de cuán cerrada era la economía antes de la década de 1990, la tasa arancelaria promedio en 1987 era del 39%, con un arancel máximo del 102,5%. Si se observa la protección efectiva, incorporando los subsidios y la estructura arancelaria, la distorsión era aún más severa: para los televisores a color, por ejemplo, la tasa de protección efectiva llegó al 377%.
El tipo de cambio real también estaba muy depreciado durante la década de 1980, lo que encarecía aún más las importaciones.
Pero incluso más que las restricciones basadas en los precios, casi el 30% de las importaciones potenciales estaban esencialmente prohibidas a través del régimen de licencias de importación. En sectores como el textil, la cifra se acercaba al 64%; en alimentos, al 51%.
Para otro 17% de las importaciones potenciales, incluyendo el 22% de los bienes de consumo, se requería la aprobación previa de las asociaciones de productores, basada en si el bien podía estar disponible a través de fabricantes locales. No hace falta decir que, en 1987, más de la mitad de dichas solicitudes fueron rechazadas. Antes de las reformas de 1987, esto se aplicaba a cada transacción de importación. Es decir, había que obtener el permiso nuevamente para importar exactamente el mismo bien.
En consecuenia, entre 1960 y 1989 las importaciones de bienes y servicios promediaron apenas un 6,3% del PIB. De todos los países del mundo para los cuales el Banco Mundial provee datos, la participación de las importaciones de Argentina fue la más baja en términos absolutos. Incluso la India, uno de los países más grandes del mundo con su famoso permit raj, era más abierta al comercio internacional (6,4%).
Esto produjo un sector manufacturero con baja densidad de capital y extremadamente intensivo en mano de obra.
Con la llegada de Menem, el sistema de restricciones a la importación fue eliminado en 1989 y los aranceles comenzaron a bajar muy rápidamente. Para 1991, el arancel promedio ya había caído a cerca del 14% y, hacia 1994, ya se ubicaba por debajo del 10%. Mientras tanto, los aranceles máximos alcanzaron el 20% en 1994.
En 1989, el valor agregado de la manufactura en Argentina representaba el 31%, comparado con el 18% en Chile y el 17% en el Reino Unido. Hoy en día, es del 15% frente al 9% en Chile y 8% en Reino Unido. Por lo tanto, la participación del valor agregado ya es mucho más similar a la de una economía abierta o, incluso, a las economías avanzadas "desindustrializadas".
Por lo tanto, si bien es cierto que la Argentina sigue siendo un país muy cerrado por su tamaño, las distorsiones en la estructura productiva no son ni por asomo tan grandes como lo eran antes de Menem. En 2024, el arancel promedio fue del 12,5% y, aun en 2023, las barreras no arancelarias se mantenían en niveles mucho menores que en la década de 1980. Los noventa fueron un shock de una sola vez en ese sentido.
Todavía existe un desempleo oculto, pero en gran medida se ha desplazado hacia el propio sector público y una combinación de planes y la informalidad, por lo que no es susceptible a un cambio en los precios relativos de la misma manera.
En segundo lugar, el tipo de cambio hoy no es fijo. Esto significa que, para trasladar recursos al sector exportador y así financiar un mayor nivel de importaciones, el tipo de cambio real puede depreciarse mediante una devaluación nominal, en lugar de que el ajuste deba producirse a través del nivel de precios, como era el caso bajo el uno-al-uno.
Y con una caja de conversión, cuando los flujos de capital se revierten, la cantidad de base monetaria debe contraerse, con el nivel de precios cayendo hasta que se restaure el equilibrio. Entonces, cuando esto sucedió en 1995 tras el shock Tequila, el producto cayó muy por debajo del potencial y el desempleo se disparó. Hubo una recuperación rápida del shock, pero el desempleo no volvió a los niveles previos al Tequila.
El capital nuevamente dejo de fluir hacia los mercados emergentes con el inicio de la crisis asiática en 1997 y el default ruso en 1998. Este shock en el mercado de capitales también estuvo acompañado por un colapso en los commodities, que cayeron alrededor de un 50% entre 1997 y 1999. Esto incluyó notablemente a la soja, que pasó de cotizar un máximo de 880 en 1997 a menos de 400 en 1999.
Entonces, con la devaluación brasileña a principios de 1999, la política monetaria volvió a volverse sumamente restrictiva bajo el sistema de convertibilidad y la economía dejó de crecer por completo en términos nominales. De este modo, se abrió una brecha de producto masiva y el desempleo aumentó nuevamente. Luego, por supuesto, vino la crisis.
El desempleo de este último periodo no se debió a las fricciones derivadas de la apertura de la economía, sino a la recesión, con un sistema monetario-cambiario rígido, con una política fiscal incompatible, siendo golpeado por una serie de shocks negativos, y la economía entonces entrando en una deflación de deuda de tipo Fisher, con el agravante de que gran parte de la deuda estaba denominada en dólares.
Así pues, no veo margen para un choque en el empleo similar al que enfrentó el país en los noventa. En cuanto a las medidas que pueden tomarse para mitigar posibles problemas:
1. La apertura debe ser percibidacomo permanente. Si los agentes de la economía consideran que tiene un carácter transitorio, adelantarán las importaciones y se mostrarán reacios a tomar decisiones de inversión basadas en la nueva estructura de precios relativos.
Esto significa que, en la medida de lo posible, debe estar integrada en leyes y, más aún, acuerdos internacionales. El tratado con la Unión Europea es un paso gigantesco en este sentido.
2. Se puede comprometer una reducción gradual de la protección. Esto incentiva a los agentes a diferir las importaciones y otorga tiempo a las empresas para ajustarse. Una vez más, esto es algo que está contemplado en el acuerdo con la Unión Europea.
Con un arancel uniforme, la idea sería fijarlo en un nivel algo más alto al principio y comprometerse legalmente a reducirlo cada año.
Si se van a mantener aranceles diferenciados, se puede utilizar la estructura arancelaria para ajustar las tasas efectivas de protección; por ejemplo, reduciendo los aranceles sobre los insumos con mayor rapidez que aquellos sobre los bienes finales.
3. Se requiere un mercado laboral flexible que permita a los trabajadores trasladarse entre empresas y sectores, facilitando la contratación por parte de las firmas que se benefician del cambio en los precios relativos.
Un sistema tributario que genere un aumento en el ahorro corporativo y, por lo tanto, permita a las empresas financiar nuevas inversiones internamente —tal como se adoptó en Chile tras su reforma tributaria de 1984 y en Estonia en 2000— también será de gran utilidad en mi opinión.
4. Una reducción de la protección implica trasladar recursos hacia los sectores exportadores de la economía para financiar el mayor nivel de importaciones. Esto requiere ya sea el financiamiento externo de un déficit de cuenta corriente, como en los noventa, o una depreciación del tipo de cambio real.
Por lo tanto, se debe intentar evitar la sobrevaloración del tipo de cambio real. Esto podría, por ejemplo, consistir en un programa continuo de compra de reservas por parte del Banco Central, una política fiscal contractiva para presionar a la baja los precios de los bienes no transables, aumentar directamente la tasa de ahorro y compensar los costos fiscales de la esterilización, el desmantelamiento completo del cepo, medidas para incrementar la credibilidad estructural de la política monetaria a fin de reducir el traspaso a precios del tipo de cambio, y medidas para intentar elevar la tasa de ahorro de manera más amplia, tales como una reforma tributaria en línea con la mencionada anteriormente y una reforma previsional para profundizar el mercado de capitales y mejorar la sostenibilidad fiscal.
Mi viejo piensa que tengo la profesión del futuro porque me dedico a la compu, la inteligencia artificial y esas cosas.
Yo pienso que mi viejo tiene la profesión del futuro: Es electricista.
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