humans tried to recreate the 𝐝𝐢𝐯𝐢𝐧𝐞, angering the gods and thus, she was 𝒄𝒓𝒆𝒂𝒕𝒆𝒅. nor a weapon or a savior, just a mere attempt of 𝐠𝐫𝐞𝐚𝐭𝐧𝐞𝐬𝐬 bound to 𝐟̲𝐚̲𝐥̲𝐥̲.
flexionando las alas para volver a guardarlas y dejar de mostrarse. Era tener estirada una articulación todo el rato y tampoco era cómodo—, velamos por el equilibrio del mundo. Aunque yo soy un poco diferente a ellos, como verás. Mis plumas son negras.
Las alas parecen ser ligeramente adictivas. Causan una sensación de seguridad y confort, falsas, y son ligeramente cálidas al tacto. Sin embargo, era todo un mero engaño sintético.
—Criaturas entremezcladas con sangre divina, Verso —degustó su nombre con una sonrisa aún zorruna,
De hecho, se ha dado cuenta nada más acercarse y tocarlas, primero con un leve roce, después llevando la yema a una de sus puntas, haciéndose algo de sangre a propósito.
—¿... Ebudan? —cuestiona, llevando el dedo afectado entre labios para lamer la sangre—. Es la primera vez +
Sus plumas eran suaves, pero si se descuidaba, podría cortarse con un filo equiparable a una hoja recién hecha. Nheresia se deja hacer, ladeando la cabeza; ¿es de otro plano? No le suenan esas razas.
—No. Soy un ebudan —explicó—, solo que uno ligeramente diferente a los demás.
Ni cuenta se ha dado de su sonrisa, está demasiado ensimismado con las alas, hacía mucho tiempo que no veía algo así y se está acercando con el índice dispuesto a tocar una de ellas, sin reparo y sin preguntar.
—Hm. No tienes pinta de aarakocra... ¿Eres una aasimar?
La sonrisa cínica y ligeramente juguetona que esconde tras un índice envuelto por un decorado de plata, no abandona su rostro.
—Echarle las culpas a los demás de tus errores es algo un poco cruel... —desvía la mirada hacia sus alas, las cuales estira con cuidado y bate con
Ladeó la testa al fijarse en sus ojos, semejantes a los propios, y terminó rascándose la nuca tras lo último dicho.
—Bueno, quizá sí que iba un poco distraído, eso no lo voy a negar... ¿Son reales? —señaló sin reparo con la diestra una de las extensiones aladas.
—No es como si no se me vieran de lejos y no vieses que estoy estirándome —responde girándose sobre su eje para mirarle con unos rubíes de un tono antinatural—, lo mismo ayuda caminar con la cabeza para arriba.
Y sonrió.
hacia los lados, tapando la poca luz lunar que había en aquella noche—, soy yo. Lo que soy. ¿Tú? Pareces un... intento de un ebudan, pero dudo que lo seas. ¿Te cortaron las alas o te las cortaste~?
—¿Sigue opinando? Vi muy bien cómo se deshizo en oro cuando me lo cargué —dice como si nada, fijando la mirada en el fuego que iluminaba aquella noche tan oscura como si nada. La pelirroja de recuesta mejor sobre la roca, y entonces extiende su mano, haciendo desaparecer las
Las sombras se despegan de su cuerpo como si de una gran tela se tratase, dejando a la vista sus llamativas prendas blancas, sus alas y su cabello albino. Su impasible rostro se tuerce al liberar un suspiro.
— Mi querido amigo Noir no opina que contéis como "una mujer /+
llamas y sumiendo el lugar en la completa oscuridad.
—¿Qué importa lo que sea mientras esté aquí ahora frente a ti? —vuelve a preguntar, rompiendo el silencio absoluto que se generó por la falta de fuego. Su silueta se deforma, mostrando un par de alas negras que se extienden