❤️🥹 Hermosas palabras de Jannik Sinner sobre Novak Djokovic
🗣️ "Tenía 14 o 15 años cuando lo vi entrenar por primera vez en Montecarlo. Ahí fue cuando nos sacamos esa foto. Yo tenía una sudadera azul, me acuerdo, y el pelo largo. La primera vez que te encontrás con alguien así es increíble, porque en ese momento lo sentís completamente inalcanzable."
🗣️ "Siempre fui muy realista. Siempre decía: 'Nunca voy a llegar a este nivel'. Recuerdo que la primera vez que jugué contra él, en Montecarlo, estaba simplemente feliz de estar en la cancha. De verdad esperaba, al menos, poder ganar un game."
🗣️ "La primera vez que le gané fue algo completamente surrealista para mí. Sé que puedo vencerlo si juego bien, pero también sé que puedo perder. Hay presión, claro, pero intento afrontarla con naturalidad."
🗣️ "La forma en la que entrena, el cuidado que le dedica a su cuerpo y la motivación que todavía tiene son increíbles. Podemos sentirnos muy afortunados de que siga aquí, dando el 100% e intentando ganar su 25.º Grand Slam. Es muy lindo poder seguir disfrutándolo."
me encantó cuando leí a alguien decir que debería existir el opuesto del suicidio: una palabra para reconocer el momento en el que una persona decide, de forma abrupta, comenzar a vivir
MIS RESPETOS.
Te podrá caer bien o mal Zverev, pero un deportista que padece diabetes tipo 1 desde los 4 años, que no puede saltarse la insulina ni en plena final y que gana Roland Garros. Para mí es un ejemplo de que con voluntad nada es imposible.
Dejen de culpar a los docentes y háganse cargo de sus hijos. Sáquenles las pantallas y métanlos en deportes. Mírenlos a la cara. Oblíguelos a cenar en familia. Pregúntenles cómo están, qué hicieron, si tienen tarea. Revisen sus cuadernos. Llévenlos al pediatra y al psicólogo.
Quizás no eran conscientes de que estaban ensayando para hacer uno de los videoclips más famosos de la historia junto al que sería el Rey del Pop.
#thriller
Siempre recuerdo la vez que fui a Misa y le dije a Jesús: “Nunca me dejes”. Al terminar la misa me percaté que tenían una Biblia abierta a un costado del altar, me acerqué con curiosidad y leí asombrado en Hebreos 13, 5: “Nunca te dejaré ni te abandonaré”.